DICCIONARIO MÉDICO
Seudocrisis
Seudocrisis designa un episodio que imita una crisis epiléptica en su forma externa pero que no está producido por una descarga eléctrica anormal en el cerebro. El término procede de la práctica clínica del siglo pasado y hoy se considera impreciso: la nomenclatura actual prefiere hablar de crisis no epilépticas psicógenas o crisis funcionales, una distinción que no resta realidad al episodio ni a quien lo padece. El prefijo seudo- viene del griego ψευδής (pseudḗs), "falso", y se une aquí a crisis, del griego κρίσις (krísis), cuya historia como palabra médica se desarrolla en la entrada dedicada a ese término. La suma no debe leerse en sentido literal: no hay nada fingido en lo que experimenta el paciente durante el episodio, solo un origen distinto del que aparenta. Bajo esta etiqueta se agrupan episodios paroxísticos (movimientos, caídas, rigidez, pérdida de respuesta) que un observador difícilmente distingue de una convulsión epiléptica sin ayuda de pruebas complementarias. La diferencia decisiva está en el registro eléctrico cerebral durante el episodio: mientras la crisis epiléptica cursa con una descarga neuronal anómala en la corteza, la seudocrisis no muestra esa actividad, porque su origen no es una alteración de la excitabilidad neuronal sino un mecanismo psicológico. A finales del siglo XIX, Jean-Martin Charcot describió por primera vez este cuadro como una entidad clínica diferenciada, bajo el nombre de histeroepilepsia o histeria epileptiforme. El diagnóstico quedaba entonces encuadrado en el marco conceptual de la histeria, la categoría psiquiátrica dominante en la neurología francesa de la época. El vocabulario se ha ido depurando desde entonces. "Seudocrisis" convivió durante décadas con "crisis histérica" y "convulsión psicógena", términos hoy evitados por su carga peyorativa. Algunas guías clínicas actuales, entre ellas el Manual MSD, señalan de forma explícita que ese fue el nombre anterior de lo que hoy se denomina crisis no epiléptica psicógena o crisis funcional. El cambio de etiqueta no es cosmético: busca dejar claro que el episodio no es una invención ni una simulación consciente. Estas crisis se encuadran, según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales en su quinta edición revisada, dentro del trastorno de conversión, también llamado trastorno de síntomas neurológicos funcionales. El mecanismo propuesto es disociativo: un malestar psicológico, a menudo ligado a estrés, trauma o un trastorno de ansiedad de base, se traduce en síntomas motores o sensitivos sin que exista una lesión ni una descarga eléctrica que lo explique. No es infrecuente que ambos cuadros coexistan en la misma persona. Los estudios en unidades de epilepsia describen que alrededor de un 10,7 % de los pacientes con crisis no epilépticas psicógenas presenta también, en algún momento, crisis epilépticas verdaderas. Ese solapamiento complica el diagnóstico diferencial y obliga a un seguimiento conjunto entre neurología y psiquiatría. Entre un 17 % y un 30 % de los pacientes remitidos a unidades de epilepsia de tercer nivel para evaluar crisis resistentes al tratamiento resultan tener, tras el estudio, crisis no epilépticas psicógenas en lugar de epilepsia. En la población general la incidencia estimada es mucho más baja: de 2 a 33 casos por cada 100.000 habitantes al año. El cuadro afecta de forma predominante a mujeres, entre el 75 % y el 85 % de los casos según las series publicadas. Se asocia, además, con otros diagnósticos psiquiátricos: hasta un 70 % de los pacientes reúne criterios para dos o más trastornos simultáneos, entre ellos el estrés postraumático y los trastornos disociativos. No. El episodio es involuntario y la persona no tiene control consciente sobre él, por más que su origen no sea una descarga eléctrica cerebral. Porque el prefijo seudo- sugiere falsedad, y eso puede llevar a pensar, erróneamente, que el paciente simula. La terminología actual, crisis no epiléptica psicógena o crisis funcional, describe el mismo fenómeno sin esa connotación. El neurólogo francés Jean-Martin Charcot, a finales del siglo XIX, bajo el nombre de histeroepilepsia. La separación clínica del término respecto a la epilepsia verdadera tardaría todavía varias décadas en consolidarse. Sí. Ocurre en aproximadamente un 10,7 % de los pacientes diagnosticados de crisis no epilépticas psicógenas, lo que obliga a mantener abierta la posibilidad de ambos diagnósticos durante el estudio.Qué es seudocrisis
De la histeria a las crisis funcionales
Mecanismo y clasificación
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿La persona finge la crisis?
¿Por qué se ha abandonado el término "seudocrisis"?
¿Quién describió este cuadro por primera vez?
¿Es posible tener epilepsia y crisis no epilépticas psicógenas a la vez?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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