DICCIONARIO MÉDICO
Conversión
En medicina, la conversión designa el mecanismo por el cual un conflicto psicológico se transforma en un síntoma físico, generalmente de apariencia neurológica (parálisis, ceguera, anestesia cutánea, movimientos anormales), sin que exista una lesión orgánica que lo explique. El concepto dio nombre al trastorno de conversión, denominación vigente en las clasificaciones psiquiátricas actuales junto con la más reciente de trastorno de síntomas neurológicos funcionales. El término procede del latín conversio, -onis, formado a partir de convertere (transformar, dar la vuelta). El uso médico se consolidó a finales del siglo XIX para describir cómo una emoción reprimida podía "convertirse" en un síntoma corporal. Fue Sigmund Freud quien popularizó esta acepción en sus escritos sobre la histeria, aunque la observación clínica que le sirvió de base se remonta a las demostraciones de Jean-Martin Charcot en el hospital de La Salpêtrière de París. Charcot había mostrado, en sus célebres lecciones públicas de la década de 1880, que ciertas parálisis y anestesias de sus pacientes no seguían la distribución anatómica de los nervios periféricos. No se debían a una lesión del sistema nervioso, sino a algo que Charcot atribuía a una predisposición hereditaria activada por un trauma. Freud, que asistió a esas lecciones en 1885 como joven neurólogo, reinterpretó el fenómeno en clave psicológica: el paciente no fingía; su mente, incapaz de procesar un conflicto emocional, lo expresaba a través del cuerpo. La histeria fue durante siglos un cajón de sastre donde cabían cuadros muy diversos. Su nombre, derivado del griego ὑστέρα (hystéra, útero), revela la antigua creencia de que se trataba de un mal exclusivamente femenino. La palabra conversión surgió precisamente como un intento de explicar el mecanismo subyacente, separándolo de las connotaciones sexistas que arrastraba la histeria. Con el tiempo, las clasificaciones diagnósticas fueron redefiniendo el concepto. El DSM-III (1980) introdujo la categoría de trastorno de conversión para sustituir a la histeria de conversión. El DSM-5 (2013) añadió la denominación alternativa de trastorno de síntomas neurológicos funcionales, un nombre más descriptivo que no presupone un mecanismo psicodinámico concreto y que refleja mejor el estado actual de la investigación. La CIE-11 de la OMS recoge estos cuadros bajo la etiqueta de trastorno disociativo de movimiento o sensibilidad neurológica. Uno de los aspectos que ha generado más confusión a lo largo de la historia es la diferencia entre conversión y simulación. En la conversión el síntoma es involuntario: el paciente no decide producirlo ni puede suprimirlo a voluntad. Los estudios de neuroimagen funcional han demostrado que, durante una parálisis conversiva, las áreas motoras del cerebro presentan patrones de activación distintos tanto de los del movimiento voluntario como de los de la simulación deliberada. La persona experimenta realmente la limitación funcional, aunque no exista daño estructural. Es un punto delicado. Quienes padecen un trastorno de conversión se sienten con frecuencia incomprendidos, sometidos a pruebas médicas repetidas que no arrojan hallazgos y sospechados, en ocasiones, de fingir. Esa sospecha agrava el cuadro. Conversión y somatización comparten el hecho de que el cuerpo expresa un malestar que no tiene explicación orgánica suficiente, pero son conceptos distintos. En la conversión, los síntomas imitan un déficit neurológico concreto (una parálisis, una ceguera, una crisis que recuerda a una convulsión). En la somatización, las quejas son múltiples, cambiantes y afectan a diferentes aparatos (dolor difuso, molestias digestivas, fatiga), sin adoptar la apariencia de un cuadro neurológico definido. Del latín conversio (transformación). Freud lo utilizó para describir cómo un conflicto emocional se "transforma" en un síntoma físico. El concepto se fraguó en el contexto de los estudios sobre la histeria realizados por Charcot, Breuer y Freud entre 1880 y 1895. No exactamente. La histeria era un diagnóstico amplio que englobaba manifestaciones muy variadas. La conversión se refiere al mecanismo específico por el que un conflicto psicológico se manifiesta como un síntoma neurológico. El trastorno de conversión es, por tanto, una de las formas en que se expresaba lo que antiguamente se llamaba histeria. Sí. Se trata de episodios que se asemejan a una convulsión pero que no se acompañan de actividad eléctrica anormal en el electroencefalograma. Se consideran una manifestación del trastorno de conversión y constituyen uno de los motivos de consulta más frecuentes en las unidades de monitorización de epilepsia. Si desea profundizar en conceptos asociados a la conversión, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la conversión en el contexto médico
Del concepto de histeria al trastorno de conversión
El paciente no finge
Diferenciación con la somatización
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término conversión en medicina?
¿Es lo mismo conversión que histeria?
¿Las crisis psicógenas no epilépticas son un ejemplo de conversión?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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