DICCIONARIO MÉDICO
Sesgo
Un sesgo es una desviación sistemática y predecible entre lo que una observación, un juicio o un estudio muestran y lo que en realidad ocurre. No es un error que se diluya al repetir la medición. Empuja siempre hacia el mismo lado. En el terreno de la salud y de la investigación biomédica, el término reúne dos fenómenos que conviene no confundir: el que se origina dentro de la mente de quien juzga o decide, y el que se cuela en el diseño de un estudio o en las respuestas de quienes participan en él. La palabra viene del verbo sesgar, y este, según recoge el Diccionario de la Real Academia Española, procede de un antiguo sessegar (la misma raíz que dio sosegar) y, más atrás, del latín vulgar sessicare, ligado al participio sessus del verbo sedēre, estar sentado. El significado original no tenía nada de torcido: calmar, hacer reposar a alguien. El giro hacia oblicuo, cortado en diagonal, llegó siglos después, y de ahí saltó al sentido figurado de inclinación o desviación que usamos hoy. La Academia recoge todavía sesgo como adjetivo, torcido o situado oblicuamente, y como sustantivo, oblicuidad o torcimiento de una cosa hacia un lado. En ciencia, ese torcimiento se traduce en algo muy concreto. El Manual Cochrane, referencia internacional en la evaluación de estudios clínicos, define el sesgo como un error sistemático, una desviación de la verdad, en los resultados. La clave está en sistemático: si se repitiera el mismo estudio mil veces, el promedio de esas mil repeticiones seguiría equivocado en la misma dirección. Eso lo distingue del error aleatorio, que se reparte al azar y tiende a cancelarse cuando aumenta el tamaño de la muestra. La primera ocurre dentro del cerebro de quien piensa. Cuando el sistema nervioso simplifica la avalancha de información que recibe, recurre a atajos mentales que casi siempre funcionan, pero que en determinadas condiciones producen juicios desviados de forma previsible. A ese fenómeno se le llama sesgo cognitivo, y una de sus variantes mejor estudiadas, la que afecta a qué estímulos captan antes la atención de una persona, tiene entrada propia con el nombre de sesgo atencional. La segunda no vive en la cabeza de nadie en particular, sino en el propio diseño de la investigación. Un estudio puede sesgarse porque los grupos que se comparan no eran comparables al empezar, porque la forma de medir el resultado favorece a un grupo sobre otro, o porque quienes responden a un cuestionario lo hacen de una manera que no refleja lo que piensan de verdad, lo que se conoce como sesgo de respuesta. Entre los sesgos metodológicos catalogados por herramientas como la del propio grupo Cochrane figuran el de selección en la asignación a los grupos, un cegamiento insuficiente durante el seguimiento y la pérdida progresiva de participantes con el paso del tiempo. Fuera del laboratorio, sesgo también sirve para hablar de inclinaciones políticas, culturales o de trato desigual hacia un grupo de personas. Esa acepción comparte la misma raíz semántica, la de algo torcido respecto de una línea neutra, pero no exige el aparato de verificación empírica que sí requiere el uso científico. Que un medio de comunicación tenga sesgo ideológico es una afirmación distinta, en naturaleza y en carga de prueba, de que un ensayo clínico tenga sesgo de selección. Da igual la etiqueta. El diccionario médico se ocupa de esta segunda familia de significados. De sesgar. La Academia rastrea el origen hasta un verbo latino vulgar, sessicare, que significaba calmar a alguien que se había levantado enfadado. El actual sentido de oblicuo o torcido es una evolución posterior. No. Todo sesgo es un error, pero no todo error es un sesgo. El error aleatorio va en cualquier dirección y se diluye con más datos; el sesgo va siempre en la misma dirección y no desaparece por mucho que se repita la medición. Sí, y es lo habitual. Los sesgos operan por debajo del nivel de conciencia, así que percibirlos en uno mismo requiere entrenamiento específico o, más a menudo, que otra persona los señale desde fuera. Depende de qué se compare con qué. Un atajo mental que en general acierta puede fallar en el caso concreto que se está juzgando. La utilidad y el error conviven en el mismo mecanismo.Qué es el sesgo
Dos manifestaciones distintas en ciencias de la salud
Diferenciación con el uso cotidiano del término
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra sesgo?
¿Es lo mismo sesgo que error?
¿Puede una persona tener varios sesgos cognitivos a la vez sin darse cuenta?
¿El sesgo siempre es negativo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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