DICCIONARIO MÉDICO
Sesgo de respuesta
El sesgo de respuesta es la tendencia sistemática de quienes participan en un estudio a contestar de una manera que no refleja con exactitud su opinión, su experiencia o su comportamiento reales. No nace de un fallo del razonamiento de nadie, sino del propio acto de responder: de cómo está formulada la pregunta, de quién la hace y en qué circunstancias. Distorsiona por igual encuestas, cuestionarios clínicos y entrevistas. Respuesta desciende del latín respondere, prometer a cambio, corresponder a lo que se pregunta. Aplicado a sesgo, el término delimita un tipo de sesgo metodológico muy concreto: el que se origina en el comportamiento de quien contesta, no en el diseño del estudio en sí ni en ningún proceso de juicio comparable al que describe el sesgo cognitivo. Ocurre en cualquier método que dependa del autoinforme, ya sea una encuesta de población general o un cuestionario clínico de calidad de vida. La persona puede responder de forma inexacta a propósito, para dar una imagen determinada de sí misma, o sin ninguna intención, por dificultades para recordar con precisión un dato del pasado. El psicólogo Lee Cronbach documentó en 1942, en la revista Journal of Educational Psychology, cómo la tendencia a responder afirmativamente a los ítems de un test de verdadero o falso, con independencia de su contenido, distorsionaba los resultados. Fue uno de los primeros estudios sistemáticos sobre lo que hoy se llama aquiescencia. Dos décadas más tarde, en 1960, Douglas Crowne y David Marlowe publicaron una escala pensada para medir de forma independiente otra variante distinta: la deseabilidad social, el impulso a contestar de la manera que se cree mejor vista por los demás. Esa escala, de más de treinta ítems, se sigue usando hoy en investigación, traducida a decenas de idiomas. La deseabilidad social es la variante más estudiada: consiste en minimizar los comportamientos que se perciben como poco aceptables y en exagerar los que se consideran positivos, algo particularmente marcado cuando se pregunta por consumo de alcohol o adherencia a un tratamiento. La aquiescencia empuja a decir que sí sin apenas procesar el contenido de la pregunta; su reverso, mucho menos frecuente, es la disensión sistemática, decir que no a todo. Existe además el sesgo de recuerdo, que altera cómo se reconstruye un hecho pasado según lo que ha ocurrido después, y el que introduce quien entrevista con su tono, sus gestos o el orden en que plantea las preguntas. Buena parte de los datos de salud pública proceden de lo que la propia persona declara sobre sí misma, no de una medición directa. Un estudio de validación llevado a cabo con datos del registro noruego Nord-Trøndelag comparó lo que los participantes decían sobre su situación de pensión o de baja laboral con los registros oficiales, y encontró discrepancias relevantes atribuibles tanto a errores de clasificación como a la falta de respuesta a determinadas preguntas. Comparar el autoinforme contra un registro externo es una de las pocas formas fiables de estimar cuánto sesgo de respuesta hay realmente en un conjunto de datos. Conviene no confundirlo con el efecto Hawthorne, la tendencia a modificar la propia conducta, no solo la respuesta verbal, por el simple hecho de saberse observado. Tampoco es un sesgo cognitivo: quien exagera su nivel de actividad física en un cuestionario de salud no está necesariamente engañado sobre cuánto ejercicio hace. Sabe la respuesta real y elige, consciente o no, dar otra distinta. Del latín respondere, corresponder a una pregunta con una promesa o una réplica. El sesgo de respuesta afecta precisamente a esa correspondencia entre lo que se pregunta y lo que efectivamente se contesta. No del todo. Se puede reducir con un diseño cuidadoso del cuestionario y con garantías de anonimato, pero mientras la fuente de información sea una persona que sabe que está siendo evaluada, algún grado de sesgo persiste. No. El sesgo de no respuesta aparece cuando quienes deciden no participar en absoluto difieren sistemáticamente de quienes sí lo hacen. El sesgo de respuesta ocurre entre quienes sí contestan, pero lo hacen de forma inexacta. Sí, con claridad. Los temas sensibles, como el consumo de sustancias o los ingresos económicos, concentran de forma desproporcionada el sesgo de deseabilidad social frente a preguntas más neutras.Qué es el sesgo de respuesta
Origen del concepto en la psicometría
Clasificación
Por qué importa en la investigación en salud
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra respuesta en este contexto?
¿Se puede eliminar por completo el sesgo de respuesta?
¿Es lo mismo sesgo de respuesta que sesgo de no respuesta?
¿Afecta más a unos temas que a otros?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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