DICCIONARIO MÉDICO
Sesgo atencional
El sesgo atencional es la tendencia a dirigir de forma preferente los recursos de la atención hacia un tipo concreto de estímulo, en detrimento de otros presentes en el mismo campo perceptivo. Ocurre antes de cualquier juicio consciente, en la fase misma de seleccionar qué información entra al radar de la mente. Se ha estudiado sobre todo en relación con estímulos amenazantes y con la ansiedad, aunque su alcance llega también a las conductas adictivas. Atencional se forma sobre atención, que a su vez viene del latín attendere, tender hacia, dirigir el ánimo a algo. La atención como proceso general permite seleccionar, dirigir y mantener la actividad mental sobre unos estímulos y no sobre otros. El sesgo atencional describe qué ocurre cuando esa selección deja de ser neutra y se inclina de manera sistemática hacia una categoría particular de estímulo, casi siempre uno cargado emocionalmente. El fenómeno tiene dos caras que conviene distinguir. La vigilancia es la orientación más rápida hacia el estímulo relevante; el desenganche difícil es la dificultad para apartar la mirada, literal o mental, una vez que ese estímulo ya ha capturado la atención. Ambos componentes pueden estar alterados a la vez o por separado, y buena parte de las tareas experimentales que miden el sesgo atencional se han diseñado precisamente para poder separarlos. El instrumento de referencia lo introdujeron Colin MacLeod, Andrew Mathews y Philip Tata en 1986, en un artículo publicado en el Journal of Abnormal Psychology. La tarea, conocida como dot-probe o punto de sondeo, presenta dos estímulos a la vez en una pantalla, uno neutro y otro cargado emocionalmente, que desaparecen de inmediato y son sustituidos por un punto en el lugar donde estaba uno de los dos. La persona debe reaccionar al punto lo más rápido posible. Si responde antes cuando el punto sustituye al estímulo emocional que cuando sustituye al neutro, se infiere que su atención ya estaba puesta ahí. La lógica es indirecta pero eficaz. Nadie tiene que declarar en qué se ha fijado, ni siquiera es consciente de ello la mayoría de las veces. Lo que se mide es un tiempo de reacción en milisegundos, difícil de falsear de manera voluntaria. Una revisión de referencia firmada por Yair Bar-Haim y su equipo, publicada en 2007 en Psychological Bulletin tras analizar 172 estudios independientes, encontró un sesgo atencional hacia la amenaza sistemáticamente mayor en personas con ansiedad que en personas sin ella, aunque el tamaño del efecto resultó moderado. El sesgo aparecía tanto con estímulos que la persona percibía de forma consciente como con estímulos presentados demasiado rápido para llegar a esa conciencia. Fuera del terreno de la ansiedad, el sesgo atencional también se ha documentado en las conductas adictivas: quienes consumen una sustancia de forma problemática tienden a fijar antes la atención en las señales asociadas a ella (un cigarrillo, una copa, un objeto ligado al consumo) que las personas sin ese patrón de consumo. Con menor consistencia se ha descrito también en el trastorno depresivo y en algunos trastornos de la conducta alimentaria. Frente al sesgo cognitivo en sentido amplio, que opera sobre el juicio y la decisión ya formados, el sesgo atencional actúa antes, en la puerta de entrada de la información. Puede darse sesgo atencional sin que llegue a producirse después ningún error de juicio, y a la inversa: hay errores de juicio que no van acompañados de ninguna alteración medible en el reparto de la atención. Del latín attendere, tender hacia. El sufijo -al convierte atención en un adjetivo aplicable a cualquier fenómeno relacionado con ese proceso, de ahí sesgo atencional, capacidad atencional o control atencional. Existen protocolos experimentales de entrenamiento atencional que manipulan repetidamente hacia dónde se dirige el punto de sondeo, con el objetivo de desplazar el sesgo en un sentido u otro. Los resultados varían según el estudio y su uso queda dentro del terreno de la investigación. Casi nunca. Es precisamente lo que hace útil la tarea del punto de sondeo: mide algo que el propio participante no podría describir con precisión si se le preguntara directamente. No. La mayor parte de la investigación se centra en la amenaza por su relevancia clínica en la ansiedad, pero también se ha descrito sesgo atencional hacia estímulos relacionados con el hambre, con el consumo de sustancias o con la aceptación social.Qué es el sesgo atencional
Cómo se mide: la tarea del punto de sondeo
Relevancia documentada en distintos cuadros clínicos
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra atencional?
¿El sesgo atencional se puede entrenar o modificar?
¿Es consciente la persona de tener este sesgo?
¿Afecta solo a estímulos amenazantes?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026