DICCIONARIO MÉDICO
Sapremia puerperal
La sapremia puerperal es un término histórico de la obstetricia del siglo XIX que designaba una intoxicación de la sangre por productos químicos de la putrefacción, generados en el aparato genital tras el parto, sin que existiera propiamente una infección viva multiplicándose en el organismo. Se oponía entonces a la septicemia puerperal, causada por un germen activo. Hoy el término ha caído en desuso: la medicina actual engloba estos cuadros bajo la denominación de infección puerperal, con formas específicas como la endometritis o la sepsis puerperal. La palabra combina dos raíces griegas, sapros, podrido, y haima, sangre: literalmente, "sangre podrida". Es un neologismo médico documentado en inglés entre 1885 y 1890 (sapraemia, en su grafía clásica) que designaba un estado tóxico producido por la absorción, hacia la circulación, de sustancias químicas resultantes de la putrefacción bacteriana de tejido muerto. Aplicada al puerperio, describía la fiebre que aparecía cuando restos placentarios, coágulos o loquios se descomponían dentro del útero sin que ningún germen invadiera la sangre. El organismo se envenenaba, según la idea de la época, con sus propios productos de descomposición. La medicina de la época distinguía dos mecanismos para la fiebre que seguía al parto. La sapremia, también llamada intoxicación séptica, consistía en la absorción de una cantidad fija de veneno químico desde una herida en descomposición; sus efectos eran proporcionales a lo absorbido y, retirado el foco, remitían por sí solos. La septicemia, o infección séptica propiamente dicha, implicaba un germen vivo que se multiplicaba en el organismo y producía toxina de forma continua, por lo que su gravedad no guardaba relación con la dosis inicial. En el vocabulario obstétrico del momento, esta misma distinción se llamó fiebre autoinfectiva (la mujer se "autoenvenenaba" con productos de su propio canal genital) frente a fiebre heteroinfectiva, un veneno externo llevado hasta la herida por las manos, los instrumentos o la ropa de quien atendía el parto. El ginecólogo francés Doléris fue uno de los autores que defendió con más fuerza esta segunda vía. Sapremia, endosepsis y necrobiosis se usaron entonces como sinónimos casi intercambiables de la primera. Esta distinción convivió, sin resolverse del todo, con el trabajo que el húngaro Ignaz Semmelweis había hecho décadas antes en la maternidad del Hospital General de Viena. Su propia explicación inicial, anterior a la teoría microbiana, hablaba de "materia cadavérica" transportada por las manos de médicos y estudiantes desde la sala de autopsias hasta la cama de parto. Es una idea cercana en espíritu a la sapremia, aunque Semmelweis la entendía como algo transmitido desde fuera, no generado dentro del propio cuerpo de la parturienta. La generalización de la bacteriología, ya entrado el siglo XX, terminó por disolver esta frontera. Se comprobó que la mayoría de los cuadros febriles del puerperio, autoinfectivos o heteroinfectivos según la vieja clasificación, correspondían en realidad a una infección bacteriana con distintos grados de gravedad, y no a un envenenamiento químico sin gérmenes de por medio. Hoy la sapremia puerperal no tiene lugar en la nomenclatura clínica. Lo que entonces se repartía entre sapremia y septicemia se agrupa hoy bajo el nombre de infección puerperal, clasificada según la forma clínica (endometritis, tromboflebitis pélvica, peritonitis) y la gravedad, hasta llegar, en los casos más graves, a la sepsis puerperal. El término solo aparece ya en textos de historia de la medicina o en la literatura obstétrica de finales del siglo XIX y principios del XX. Del griego sapros, podrido, y haima, sangre. Es un término acuñado a finales del siglo XIX, entre 1885 y 1890, para describir una intoxicación de la sangre por productos de la putrefacción. No, al menos no en su sentido original. La sapremia describía una intoxicación química sin gérmenes vivos circulando en la sangre; la sepsis o septicemia implicaba una infección activa que se multiplicaba en el organismo. La medicina actual ya no mantiene esa frontera. Prácticamente no. Es un término histórico. Hoy se habla de infección puerperal o de sepsis puerperal, sin distinguir entre un origen químico y uno microbiano. La descomposición de restos retenidos en el útero tras el parto (fragmentos de placenta, coágulos, loquios), cuyos productos químicos se absorbían hacia la sangre sin que hubiera, en teoría, invasión bacteriana del torrente circulatorio.Qué es la sapremia puerperal
Sapremia frente a septicemia: dos formas de entender la fiebre puerperal
Un capítulo en la historia de la fiebre puerperal
Vigencia del término hoy
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "sapremia"?
¿Es lo mismo que la sepsis puerperal?
¿Sigue usándose este término en la medicina actual?
¿Qué la producía, según la teoría de la época?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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