DICCIONARIO MÉDICO
Loquios
Los loquios son el flujo que el útero expulsa por la vagina durante el puerperio, es decir, en las semanas que siguen al parto. Proceden de la herida que deja la placenta al desprenderse y del tejido que reviste el útero mientras este recupera su tamaño. Su color cambia con los días: primero rojo, luego pardo o rosado y por último blanquecino. La palabra procede del griego lóchia, plural neutro de lóchios ("relativo al parto"), que a su vez deriva de lóchos, "parto". Ese mismo grupo de palabras remite en griego a la idea de estar acostado, la del lecho donde la mujer daba a luz. El término pasó al latín científico como lochia y de ahí al castellano, donde se usa siempre en plural. En sentido médico, los loquios son el contenido líquido que el útero elimina durante su involución, el proceso por el que recupera las proporciones que tenía antes del embarazo. Ese líquido no es solo sangre. Contiene también restos de la decidua (la capa interna del útero que se había preparado para el embarazo), moco del cuello uterino, células epiteliales y suero procedente de la zona donde estuvo insertada la placenta. La cantidad y el aspecto varían de una mujer a otra y a lo largo de los días. Durante la gestación, la placenta se ancla a la pared interna del útero mediante una red de vasos sanguíneos. Cuando se desprende tras el nacimiento, deja una superficie en carne viva sobre el lecho placentario. Los loquios son, en buena parte, el drenaje de esa herida mientras cicatriza. A la vez, el útero se contrae y reduce su volumen, y va expulsando el revestimiento que ya no necesita. Por eso los loquios acompañan a un útero que se está curando y encogiendo al mismo tiempo. Aparecen tanto después de un parto vaginal como de una cesárea. En ambos casos ha habido desprendimiento placentario, y en ambos el útero necesita vaciar y reparar su interior. Los loquios evolucionan en tres etapas que reciben nombres en latín según su color. Los loquios rubra (rojos) dominan los primeros tres o cuatro días: son de color rojo vivo por la abundancia de sangre y pueden contener coágulos pequeños. Después llegan los loquios serosa, más pálidos, de tono pardo o rosado, con menos sangre y más suero y leucocitos. La última fase, la de los loquios alba, es la más larga; el flujo se vuelve blanquecino o amarillento por el predominio de glóbulos blancos, células epiteliales y moco, y va disminuyendo hasta cesar. El conjunto suele prolongarse entre cuatro y seis semanas. El olor recuerda al de la menstruación. Un cambio marcado en ese olor, en el color o en la cantidad se aparta del curso normal. Aunque los primeros días el sangrado pueda parecerse a una regla intensa, los loquios no son una menstruación. La regla es la descamación cíclica del endometrio por un cambio hormonal; los loquios son el resultado de una herida que cicatriza y de un órgano que se contrae para volver a su sitio. Su evolución en fases de color y su duración de varias semanas los distinguen del ciclo menstrual, que ni cambia de color de esa manera ni se prolonga tanto. Por el griego lóchios, "relativo al parto". La misma familia de palabras designaba en griego el lecho y el hecho de estar acostado, en referencia al reposo del alumbramiento. Entre cuatro y seis semanas por término medio, aunque el margen es amplio. Pasan del rojo al pardo y terminan en un tono blanquecino que se va apagando poco a poco. Sí. En la cesárea también se desprende la placenta y el útero también debe involucionar y vaciarse, de modo que los loquios se presentan igual que tras un parto vaginal. Cuando el flujo queda retenido dentro de la cavidad uterina se habla de loquiómetra, una situación distinta de la eliminación normal.Qué son los loquios
De dónde proceden
Las tres fases
Diferencia con la menstruación
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman así?
¿Cuánto duran?
¿Aparecen también tras una cesárea?
¿Qué ocurre si el útero no consigue expulsarlos?
Referencias
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