DICCIONARIO MÉDICO

Entuertos

Los entuertos son las contracciones uterinas dolorosas que aparecen durante el puerperio. Su función es favorecer la involución uterina y comprimir los vasos que quedaron abiertos tras el desprendimiento de la placenta, lo que contribuye a limitar la hemorragia posparto. Son más intensos en multíparas y durante la lactancia materna.

Qué son los entuertos

La palabra entuerto procede del latín intortum, participio de intorquere, que significa «retorcer». Se documenta en castellano desde el siglo XII con el sentido general de «agravio» o «daño», pero su acepción obstétrica, referida a los dolores posparto, aparece en textos médicos españoles del siglo XVIII. La Real Academia Nacional de Medicina los define como contracciones uterinas dolorosas que aparecen en el puerperio y favorecen la involución del útero. En inglés el término equivalente es afterpains.

Tras el alumbramiento, el útero pasa de pesar aproximadamente 1 000 gramos a recuperar un peso cercano a los 60-70 gramos en unas seis semanas. Para lograrlo necesita contraerse de forma intermitente. Esas contracciones, que el miometrio ejecuta de manera autónoma, son precisamente los entuertos. Las contracciones del trabajo de parto siguen un patrón rítmico progresivo; los entuertos, no; son irregulares en frecuencia e intensidad, y la mujer los percibe como calambres o dolores de tipo menstrual en la parte baja del abdomen.

Fisiología de la contracción puerperal

El mecanismo que desencadena los entuertos está mediado en gran parte por la oxitocina. Durante la lactancia, la succión del recién nacido estimula la liberación de oxitocina desde la neurohipófisis; esa misma hormona que provoca la eyección de leche actúa sobre los receptores del miometrio y genera contracciones. Por eso muchas mujeres notan que los entuertos se intensifican al dar el pecho, especialmente en los dos primeros días.

En las primíparas el tono uterino basal suele ser alto desde el inicio del puerperio, lo que hace que las contracciones adicionales pasen casi inadvertidas. En mujeres que han tenido varios partos, en cambio, la musculatura uterina ha perdido parte de su tono de reposo y necesita contracciones más vigorosas para conseguir la misma compresión vascular. Algo parecido ocurre tras gestaciones gemelares o con fetos de gran tamaño, porque la distensión previa del útero ha sido mayor.

Además de la oxitocina, las prostaglandinas endógenas liberadas en el lecho placentario contribuyen a la contractilidad miometrial durante los primeros días del puerperio. Las contracciones cumplen dos funciones simultáneas: reducir el tamaño del útero y ocluir por compresión directa las arteriolas espirales del endometrio, que habían irrigado la placenta. Si esa oclusión no se produce de forma eficaz, la hemorragia posparto puede prolongarse.

Duración y factores que influyen en su intensidad

Los entuertos suelen comenzar pocas horas después del parto y alcanzan su máxima intensidad entre las 24 y las 48 horas siguientes. En la mayoría de las mujeres remiten de forma espontánea al tercer o cuarto día, aunque algunas pueden percibir molestias leves durante una semana. Factores que aumentan su intensidad son la multiparidad (el factor más relevante), la macrosomía fetal, la gestación múltiple, la cesárea previa y, como se ha mencionado, la lactancia materna.

La persistencia del sangrado vaginal durante las primeras semanas del puerperio se denomina loquios y no debe confundirse con los entuertos: los loquios son el flujo (hemático primero, seroso después) que expulsa el útero mientras cicatriza el lecho placentario; los entuertos son las contracciones que lo generan.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra entuertos?

Del latín intortum, participio de intorquere, «retorcer». En castellano se usa desde la Edad Media con el sentido de agravio o perjuicio, y su acepción médica referida a los dolores posparto quedó fijada en el siglo XVIII. La RANM y el DRAE la recogen como voz de uso médico consolidado.

¿Las primíparas también tienen entuertos?

Sí, pero la mayoría apenas los perciben. Como el tono uterino de reposo es alto en un primer parto, las contracciones adicionales resultan menos llamativas. A partir del segundo parto el miometrio necesita esfuerzos contráctiles más intensos y las molestias se notan mucho más.

¿Por qué duelen más al dar el pecho?

Porque la succión del recién nacido dispara la liberación de oxitocina, que estimula a la vez la eyección de leche y la contracción del miometrio. Es un reflejo neuroendocrino que vincula la lactancia con la recuperación uterina.

¿Conviene intentar evitar los entuertos?

No. Son un proceso fisiológico necesario para que el útero recupere su tamaño y para que los vasos del lecho placentario se cierren. Inhibirlos podría favorecer la hemorragia posparto. Cuando el dolor es intenso, puede aliviarse con analgesia compatible con la lactancia.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Cuidado posparto. MedlinePlus.
  2. Real Academia Nacional de Medicina de España. Entuertos. Diccionario de términos médicos.
  3. Manual MSD, versión para público general. Posparto (puerperio).
  4. Real Academia Española. Entuerto. Diccionario de la lengua española, 23.ª edición.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar conceptos vinculados a los entuertos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Puerperio: periodo que se extiende desde el final del parto hasta la recuperación del organismo materno, habitualmente unas seis semanas.
  • Involución uterina: proceso por el cual el útero reduce su tamaño y vuelve a la situación previa al embarazo.
  • Loquios: flujo vaginal del puerperio, compuesto por sangre, restos deciduales y secreciones.
  • Contracción uterina: actividad contráctil del miometrio, presente tanto en el parto como en el puerperio.
  • Miometrio: capa muscular lisa de la pared uterina, responsable de las contracciones.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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