DICCIONARIO MÉDICO
Contracción uterina
La contracción uterina es la actividad contráctil del miometrio, la capa muscular lisa del útero. Presente a lo largo de toda la gestación, se intensifica de forma progresiva hasta constituir la fuerza motora que impulsa al feto a través del canal del parto. Las contracciones del músculo esquelético dependen de la orden directa de una motoneurona. La contracción uterina, no. Se origina en el propio músculo liso del miometrio. Las células miometriales poseen actividad eléctrica espontánea: generan potenciales de acción que se propagan de célula a célula a través de uniones comunicantes (gap junctions), sin necesidad de un nervio motor que las active. Esa propiedad convierte al útero en un órgano con automatismo contráctil propio. El proceso bioquímico comparte elementos con la contracción del músculo estriado (la interacción actina-miosina, dependiente de calcio y ATP), pero la regulación es diferente. En el músculo liso no existe troponina; la activación de la miosina depende de la fosforilación de su cadena ligera por la quinasa de la cadena ligera de miosina (MLCK), un paso controlado a su vez por la concentración de calcio intracelular y por la calmodulina. En 1950, los investigadores uruguayos Roberto Caldeyro-Barcia y Hermógenes Álvarez describieron un patrón que sigue siendo la referencia fisiológica: la triple gradiente descendente. Según sus registros con catéteres intrauterinos, la onda contráctil del útero durante el trabajo de parto nace en la región fúndica (generalmente cerca de la unión de las trompas con el cuerpo uterino), se propaga hacia abajo, es más intensa en el fondo que en el segmento inferior y dura más en la parte alta que en la baja. El resultado es una presión que empuja al feto hacia el cérvix de forma coordinada. Cuando ese patrón se altera (por ejemplo, si la onda se inicia en el segmento inferior o la intensidad se invierte), el trabajo de parto se torna ineficaz: es la llamada distocia dinámica. John Braxton Hicks describió en 1872 unas contracciones uterinas irregulares, de baja intensidad y habitualmente indoloras, que aparecen desde el segundo trimestre del embarazo. Estas contracciones no producen dilatación cervical ni siguen un patrón rítmico predecible. Su función no se conoce con certeza, aunque se les atribuye un papel preparatorio del miometrio para el esfuerzo del parto. Las contracciones del trabajo de parto establecido son otra cosa. Regulares en frecuencia, crecientes en intensidad, dolorosas en la mayoría de los casos y con una frecuencia de tres a cinco cada diez minutos, producen el borramiento y la dilatación del cuello uterino. El tono basal del útero durante el trabajo de parto se sitúa en torno a 10-12 mmHg, y cada contracción puede elevar la presión intrauterina por encima de 50 mmHg. La oxitocina, liberada por la neurohipófisis, es el estimulante uterino más conocido. Actúa sobre receptores específicos del miometrio cuya densidad aumenta a medida que avanza la gestación. Las prostaglandinas, producidas localmente por las membranas fetales y la decidua, colaboran con la oxitocina y contribuyen además a la maduración cervical. La progesterona ejerce durante la mayor parte del embarazo un efecto inhibitorio sobre la contractilidad uterina; la disminución funcional de esa inhibición, más que una caída brusca de sus niveles, parece facilitar el inicio espontáneo del parto, aunque los mecanismos precisos siguen en estudio. No. Son un fenómeno fisiológico habitual del embarazo. Su presencia no indica parto inminente ni representa un riesgo para la gestación. Suelen ser esporádicas, de corta duración y ceden con el reposo o el cambio de posición. En 1872. John Braxton Hicks, obstetra del Hospital Guy de Londres, comunicó sus observaciones sobre contracciones uterinas palpables durante el embarazo que no conducían al parto. El epónimo se generalizó en la literatura obstétrica anglosajona durante el último tercio del siglo XIX y se mantiene hasta hoy. Porque el miometrio está formado por músculo liso, un tejido con propiedades eléctricas y metabólicas distintas a las del músculo estriado esquelético. El músculo liso carece de troponina, posee automatismo eléctrico propio y puede mantener contracciones prolongadas con un consumo energético relativamente bajo. Esas características lo hacen apto para un trabajo que puede prolongarse durante horas. Para ampliar información sobre la fisiología uterina y conceptos asociados:Qué es la contracción uterina
La triple gradiente descendente
Contracciones de Braxton Hicks y contracciones de parto
Regulación hormonal
Preguntas frecuentes
¿Las contracciones de Braxton Hicks son peligrosas?
¿Cuándo describió Braxton Hicks estas contracciones?
¿Por qué el útero se contrae de forma diferente al músculo esquelético?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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