DICCIONARIO MÉDICO
Sacralización
La sacralización es la fusión congénita, total o parcial, de la quinta vértebra lumbar con el sacro, una de las variantes conocidas como vértebras de transición lumbosacras. Su opuesto es la lumbarización, en la que es la primera vértebra sacra la que se independiza y se comporta como una vértebra lumbar más. La palabra tiene un uso muy distinto según el diccionario que se consulte. En el lenguaje general, sacralización es atribuir carácter sagrado a algo que no lo tenía; en anatomía, el término se ha tomado prestado para nombrar un fenómeno completamente distinto, sin ninguna connotación religiosa: que una vértebra se incorpore, de forma estructural, al hueso sacro. Ocurre cuando la apófisis transversa de la quinta vértebra lumbar, en lugar de quedar libre como en el resto de la población, se ensancha y llega a soldarse con el ala del sacro o con el ilion, en un lado o en los dos. El resultado es una columna lumbar con una vértebra de movilidad reducida o nula en su extremo inferior, y un sacro que, en la práctica, gana una pieza. El fenómeno se origina durante la formación de los somitas, cuando el límite entre la futura región lumbar y la sacra no queda fijado con precisión. En vez de una separación neta entre la quinta lumbar y la primera sacra, queda una zona de transición que puede resolverse en una u otra dirección: si el segmento se comporta como sacro, hay sacralización; si es el primer segmento sacro el que se independiza y actúa como lumbar, hay lumbarización. Ambas son, en el fondo, la misma indefinición del límite resuelta en sentidos opuestos. En 1984, el cirujano ortopédico Alfredo Castellvi y su equipo propusieron el sistema que todavía se usa para describir estas vértebras de transición, basado en hallazgos radiográficos y dividido en cuatro tipos. El tipo I corresponde a una apófisis transversa displásica, ensanchada, de al menos diecinueve milímetros, sin llegar a formar una verdadera articulación con el sacro; puede ser unilateral (Ia) o bilateral (Ib). El tipo II presenta ya una pseudoarticulación entre la apófisis y el ala sacra, también unilateral (IIa) o bilateral (IIb). En el tipo III la fusión ósea es completa, con la sacralización o la lumbarización propiamente dichas. El tipo IV combina, en la misma persona, un lado con patrón II y el lado contrario con patrón III. Las cifras varían mucho según el estudio y el método diagnóstico. La Sociedad Española de Radiología Médica sitúa la prevalencia global de las vértebras de transición lumbosacras entre el 4 % y el 30 %, con una media aproximada del 12 %; distintas series hospitalarias han encontrado cifras cercanas al 15 % o al 17 %. Dentro de esa variabilidad hay un patrón que se repite: la sacralización de L5 es más frecuente en varones, mientras que la lumbarización de S1 predomina en mujeres. Ninguna cifra es definitiva. El primero en asociar esta variante con el dolor de espalda fue el neurólogo italiano Mario Bertolotti, en 1917. Su nombre ha quedado ligado a esa asociación entre la vértebra de transición y la lumbalgia; no todas las personas con sacralización, sin embargo, llegan a tener molestias, y encontrar la anomalía en una radiografía no basta por sí solo para explicar un dolor. Hace falta, además, que coincidan otros hallazgos en la exploración y en la imagen. No exactamente. Vértebra de transición lumbosacra es el término general para cualquier anomalía de segmentación entre L5 y S1; sacralización es uno de sus dos sentidos posibles, el que resulta cuando la lumbar se incorpora al sacro. Hay indicios de que sí: algunos trabajos encuentran mayor incidencia de casos familiares y apuntan a los genes HOX10 y HOX11, implicados en la formación de los límites entre segmentos vertebrales durante el desarrollo embrionario. La evidencia, de momento, es limitada. No. La mayoría de los casos se descubren por casualidad, en una radiografía o una resonancia pedida por otro motivo, sin que la persona haya notado nunca ese dolor. Los estudios que sí encuentran asociación con la lumbalgia se refieren sobre todo a los tipos II y IV de la clasificación de Castellvi, donde ya existe una pseudoarticulación o una fusión completa entre la apófisis transversa y el sacro. Incluso en esos tipos, el hallazgo radiológico y el síntoma no siempre van de la mano: hay personas con un tipo IV completamente asintomáticas, y otras con dolor intenso y un tipo I apenas perceptible en la imagen. Por eso los propios autores que estudian el tema insisten en que la clasificación describe una forma, no un pronóstico. Son cosas distintas: la espondilolistesis es el deslizamiento de una vértebra sobre la que tiene debajo, y la sacralización es una fusión, no un desplazamiento. Ambas pueden coincidir en la misma persona, y de hecho la lumbarización se asocia con cierta frecuencia a la espondilolistesis.Qué es la sacralización
Origen embriológico
Clasificación de Castellvi
Frecuencia y diferencias por sexo
Bertolotti y el peso clínico del hallazgo
Preguntas frecuentes
¿Sacralización es sinónimo de vértebra de transición?
¿Puede heredarse?
¿La sacralización de L5 duele siempre?
¿Es lo mismo que la espondilolistesis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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