DICCIONARIO MÉDICO
S-adenosilhomocisteína
La S-adenosilhomocisteína es el compuesto que queda cuando la S-adenosilmetionina cede su grupo metilo en una reacción de metilación, y que después funciona como freno natural de esa misma familia de reacciones. La S-adenosilhomocisteína, abreviada como SAH o AdoHcy en la bibliografía en inglés, es un nucleósido derivado de la adenosina que aparece como subproducto directo de la metilación biológica. Se genera en el instante en que la S-adenosilmetionina entrega su grupo metilo a una molécula aceptora, sea ADN, una proteína, un lípido o una cadena de ARN. El prefijo "S-" no remite a ninguna letra especial: en la nomenclatura química señala que la homocisteína se une a la adenosina a través de su átomo de azufre. De ese azufre depende, en realidad, toda la historia de la molécula, porque de su carga eléctrica se decide si el compuesto dona metilos o si, al contrario, se limita a estorbar a las enzimas que sí los donan. Su nombre completo remite por tanto a dos piezas: adenosina y homocisteína, el aminoácido que resulta cuando la SAH se hidroliza. Esa hidrólisis y el resto del ciclo de la metionina se explican con más detalle en la entrada dedicada a la homocisteína; aquí interesa sobre todo el paso previo, el momento en que la molécula todavía conserva el azufre unido a la adenosina. La S-adenosilmetionina es un catión sulfonio: su átomo de azufre sostiene a la vez tres enlaces, con la adenosina, con la cadena de metionina y con el grupo metilo, y esa tensión estructural es lo que hace reactivo al metilo y permite que se transfiera con facilidad a otras moléculas. En cuanto el metilo se marcha, el azufre pierde esa tercera conexión y, con ella, la carga positiva. El resultado es un tioéter neutro, más estable y ya incapaz de donar nada. Ahí nace el segundo papel de la SAH. Conserva casi la misma forma tridimensional que la SAM, el mismo esqueleto de adenosina y la misma cadena lateral, de modo que encaja en el centro activo de las metiltransferasas sin aportar un metilo que transferir. Cuanta más SAH se acumula en una célula, más enzimas quedan ocupadas por una molécula que ya no metila nada, y menor es la metilación nueva que se produce. Los bioquímicos la consideran un inhibidor competitivo natural de las más de doscientas metiltransferasas dependientes de SAM que existen en el organismo humano. Esta relación tiene incluso un nombre técnico. El cociente entre la concentración de SAM y de SAH en un tejido se conoce como índice o potencial de metilación, y cuanto más alto es ese cociente, mayor es la capacidad de la célula para metilar su ADN y sus proteínas. Por eso ambas moléculas, la donante y la que queda después de donar, se miden siempre juntas en los estudios de investigación sobre metilación. La SAH no permanece mucho tiempo en la célula. La enzima S-adenosilhomocisteína hidrolasa, codificada por el gen AHCY del cromosoma 20, la descompone enseguida en homocisteína y adenosina. Cuando esa enzima falla, ocurre algo particular: la sangre acumula a la vez SAH y SAM, mientras que la homocisteína total se mantiene normal o casi normal, la combinación contraria a la que cabría esperar en un problema del metabolismo de la metionina. Esa combinación bioquímica es la huella de la deficiencia de S-adenosilhomocisteína hidrolasa, un trastorno hereditario de herencia autosómica recesiva del que apenas se han descrito unos quince casos en el mundo. El espectro clínico va de la ausencia casi total de síntomas a un retraso del desarrollo grave con afectación hepática y muscular, según la gravedad de la mutación. Porque conserva la forma que reconocen las metiltransferasas, pero ya no lleva el metilo que esas enzimas necesitan transferir. Ocupa el centro activo sin completar la reacción, de modo que actúa como un competidor que bloquea el paso sin aportar nada a cambio. No. La homocisteína es el aminoácido que queda tras la hidrólisis de la SAH; la SAH todavía conserva la adenosina unida al azufre. Son moléculas consecutivas del mismo ciclo, no sinónimos. Alrededor de quince, según los registros de Orphanet. Es una cifra que crece despacio porque el diagnóstico bioquímico exige medir directamente la SAM y la SAH en plasma, una técnica de laboratorio poco extendida y que solo justifica su uso ante una sospecha clínica muy concreta. No forma parte de las analíticas habituales. Se cuantifica sobre todo en investigación y en el estudio de trastornos concretos del metabolismo de la metionina, como la propia deficiencia de la hidrolasa que la degrada. La determinación conjunta de SAM y SAH en plasma permite calcular el índice de metilación, útil en estudios de epigenética, pero exige cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas, una técnica que no está disponible en un laboratorio de bioquímica general. Fuera de la investigación o de una sospecha diagnóstica concreta, la SAH rara vez aparece en un informe analítico.Qué es la S-adenosilhomocisteína
De donante a inhibidor: el papel del azufre
Cuando la enzima que la degrada falla
Preguntas frecuentes
¿Por qué la SAH inhibe la metilación si se parece tanto a la SAM?
¿Es lo mismo la SAH que la homocisteína?
¿Cuántos casos se conocen de la deficiencia de la enzima que la degrada?
¿Se mide la SAH en un análisis rutinario?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026