DICCIONARIO MÉDICO
Rubor
El rubor es el enrojecimiento visible de la piel que aparece cuando aumenta el flujo de sangre en los capilares cutáneos, ya sea como uno de los signos clásicos de la inflamación o como una reacción vasomotora sin ninguna enfermedad de por medio. La palabra procede del latín rubor, formado sobre el verbo rubere (estar o ponerse rojo) con el sufijo -or, que en latín señala el resultado de una acción. Comparte raíz con ruber (rojo) y, más atrás, con la raíz indoeuropea h₁rudʰrós, de la que también descienden rubio, rufo, rubí, rubidio y el cultismo erubescente. Es una familia enteramente latina, y en eso se diferencia de eritema y de eritrosis, dos términos vecinos que remiten en cambio a la raíz griega erythrós. En Medicina, rubor designa dos fenómenos distintos que comparten mecanismo pero no origen. El primero es uno de los cuatro signos con los que Aulo Cornelio Celso describió la inflamación en el siglo I, junto con tumor, calor y dolor. El segundo es el enrojecimiento facial transitorio que aparece sin enfermedad alguna, por emoción, calor, alcohol o ciertos fármacos. Detrás de los dos hay el mismo fenómeno físico: la vasodilatación de las arteriolas cutáneas, que deja pasar más sangre hacia los capilares superficiales de la piel. Cuando el estímulo es una agresión tisular, esa vasodilatación forma parte de la hiperemia activa que acompaña a la inflamación. Cuando el estímulo es emocional, térmico o químico, es el sistema nervioso autónomo el que abre esos mismos vasos sin que exista ningún daño que reparar. El resultado visual es el mismo. La causa, no. La piel de la cara, además, no reacciona igual que la del resto del cuerpo (tiene una red capilar más densa y venas que responden con una contracción activa propia, según describieron Mellander y su equipo en 1982 al estudiar segmentos de vena facial humana en el laboratorio), lo que explica por qué el rubor emocional se concentra ahí y no se reparte por igual en toda la superficie cutánea. Como signo de inflamación, el rubor acompaña siempre al calor, porque los dos derivan del mismo aumento de riego sanguíneo. Desaparece cuando cede el proceso que lo provoca y no tiene, por sí solo, valor diagnóstico más allá de confirmar que hay una reacción inflamatoria activa en la zona. El rubor vasomotor responde a estímulos mucho más variados: la vergüenza y el nerviosismo son los más conocidos, pero también lo provocan el calor ambiental, el ejercicio, el alcohol, los alimentos picantes y algunos medicamentos vasodilatadores. Es transitorio y se localiza sobre todo en mejillas, frente y cuello. Rubor no equivale a eritema. Eritema es la categoría amplia: cualquier enrojecimiento cutáneo por vasodilatación, sea cual sea su causa o duración. Rubor es más concreto y describe, dentro de esa categoría, el enrojecimiento ligado a la inflamación o a la respuesta vasomotora facial. Cuando ese enrojecimiento facial se cronifica en vez de remitir, deja de llamarse rubor y pasa a denominarse eritrosis; si además aparecen capilares visibles, el cuadro avanza hacia la cuperosis y, en su forma más desarrollada, hacia la rosácea. Otros cuadros comparten el color rojo sin ser sinónimos de rubor. En el fenómeno de Raynaud, el rubor es solo la tercera fase de una secuencia de tres colores, tras la palidez y la cianosis. En el síndrome carcinoide, los episodios de enrojecimiento repentino obedecen a un mecanismo hormonal propio, ajeno tanto a la inflamación como a la vasodilatación emocional. Ahí acaba el parecido. Del latín rubere, "ser o estar rojo". La misma raíz dio rubio, rojo y rubí; nada tiene que ver, en cambio, con eritema, que es de origen griego. En el habla cotidiana sí se usan como sinónimos para el enrojecimiento por vergüenza. En Medicina, rubor es el término más amplio, porque incluye también el signo de la inflamación, algo que sonrojo nunca designa. No. El rubor facial en sí es una reacción normal. Lo que sí se reconoce como un cuadro con entidad propia es el temor excesivo a que ocurra en público, conocido como ereutofobia o eritrofobia. Depende de cuánto se prolongue. Si dura más de lo esperable para su causa aparente, conviene que lo valore un médico, porque puede marcar el paso de un enrojecimiento transitorio a un cuadro crónico como la eritrosis o la rosácea. Porque la piel facial tiene particularidades anatómicas que la hacen más visible cuando se dilatan sus vasos. Tiene una densidad capilar mayor por unidad de superficie que otras zonas cutáneas, y sus venas se encuentran más cerca de la superficie, con un diámetro mayor que en el resto del cuerpo. A esto se suma que las venas faciales responden a la distensión con una contracción muscular activa propia, un mecanismo descrito por Mellander, Andersson, Afzelius y Hellstrand en 1982 tras estudiar segmentos de vena bucal humana in vitro. La combinación de ambos factores concentra el efecto visible del rubor en mejillas, nariz y frente, mientras que zonas con arquitectura vascular distinta apenas lo muestran aunque exista la misma vasodilatación de fondo.Qué es rubor
Mecanismo
Formas de aparición
Diferenciación con otros términos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra rubor?
¿Es lo mismo rubor que sonrojo?
¿El miedo a ruborizarse es una enfermedad?
¿Un rubor que no desaparece debe preocupar?
¿Por qué el rubor se nota más en la cara que en otras zonas del cuerpo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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