DICCIONARIO MÉDICO
Rigidez de decorticación
La rigidez de decorticación es la postura anómala que adoptan los brazos, flexionados y pegados al tórax, y las piernas, en extensión, cuando una lesión cerebral grave afecta a los hemisferios o a la cápsula interna sin llegar todavía al mesencéfalo. El nombre alude a la corteza cerebral: "decorticación" describe, en su origen, la pérdida de la función de la corteza, aunque en la clínica humana casi nunca hay una ausencia anatómica real de esa corteza, sino una desconexión funcional. Ante un estímulo doloroso, o de forma espontánea en los cuadros más graves, el paciente flexiona los codos, las muñecas y los dedos, aproxima los brazos al tronco y extiende las piernas con los pies en flexión plantar. Así la describe la Real Academia Nacional de Medicina: la respuesta característica de las extremidades ante estímulos dolorosos, con flexión y rotación interna de las superiores y extensión de las inferiores, propia de lesiones hemisféricas cerebrales graves. Puede ser unilateral o afectar a los dos lados del cuerpo, y en un mismo paciente puede convivir con la rigidez de descerebración en el hemicuerpo contrario. La clave anatómica está en el núcleo rojo, situado en el mesencéfalo. De él parte el fascículo rubroespinal, con acción flexora sobre la extremidad superior. Mientras la lesión quede por encima de ese núcleo (en los hemisferios o en la cápsula interna), la vía rubroespinal sigue activa y los brazos se flexionan. Cuando el daño desciende por debajo del núcleo rojo, esa vía deja de contrarrestar a los sistemas extensores del tronco, y la postura cambia a la de descerebración. La entrada dedicada a la descerebración desarrolla esta base anatómica con más detalle. El punto de partida es Charles Sherrington, que en 1898 describió en animales el fenómeno gemelo de la descerebración tras seccionar el tronco encefálico. La decorticación, con la corteza retirada pero el núcleo rojo intacto, se estudió después: Bazett y Penfield publicaron en 1922, en la revista Brain, un trabajo detallado sobre el animal descerebrado de Sherrington en condiciones crónicas, y ahí quedó establecida la diferencia experimental entre ambos cuadros. El paso de esos experimentos a la exploración de pacientes en coma llegó décadas más tarde, ya en la práctica neuroquirúrgica del siglo XX. Hoy la postura tiene, además, un valor cuantificable: forma parte de la escala de coma de Glasgow, donde la flexión anormal puntúa 3 sobre 6 en el apartado de respuesta motora. Ese detalle, ausente en la versión original de la escala de 1974, se añadió en la revisión de 1976 para distinguir la flexión anómala de la simple retirada al dolor. No, es al revés: suele indicar una lesión más alta y, en general, menos profunda que la descerebración. Puntúa mejor en la escala de Glasgow (3 puntos frente a 2) y su pronóstico neurológico tiende a ser algo más favorable, aunque ambas reflejan siempre un daño cerebral grave. Sí. El paso de decorticación a descerebración es un signo clásico de deterioro neurológico progresivo, ya que indica que la lesión avanza en sentido descendente hacia el tronco encefálico. En pacientes con bajo nivel de consciencia, sí: se aplica un estímulo doloroso central, como la presión sobre el reborde supraorbitario, y se observa si la respuesta es la flexión característica. Es parte reglada de la exploración neurológica en el paciente en coma.Qué es la rigidez de decorticación
Por qué los brazos se flexionan y no se extienden
Un poco de historia: de los animales de laboratorio a la cabecera del paciente
Preguntas frecuentes
¿Es más grave la decorticación que la descerebración?
¿Puede un paciente pasar de una postura a otra?
¿Se puede provocar la postura para explorarla?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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