DICCIONARIO MÉDICO

Descerebración

La descerebración es el estado neurológico que sigue a una lesión grave del tronco encefálico y que se reconoce en la exploración por una postura característica en extensión de las extremidades, con el cuello arqueado hacia atrás. La palabra alude al latín "cerebrum" (cerebro) precedido del prefijo "des-", con el sentido de pérdida funcional, no de ausencia anatómica: el cerebro sigue ahí, pero ha dejado de mandar sobre los circuitos motores del tronco.

Qué es la descerebración

En el vocabulario neurológico, la descerebración designa una situación clínica: la que aparece cuando se interrumpe la conexión entre los hemisferios cerebrales y las estructuras motoras del tronco del encéfalo. Al perderse el control inhibidor descendente, los circuitos reflejos extensores del tronco quedan desinhibidos y el paciente adopta una postura estereotipada en la que los brazos y las piernas se mantienen rígidos en extensión, con las manos en pronación y la cabeza retraída. Esa postura, sostenida y a veces con arqueamiento del tronco en opistótonos, es el signo clínico que da nombre a la rigidez de descerebración.

El término tiene doble carga histórica y clínica. En el vocabulario académico, "descerebración" nació en los laboratorios de fisiología del siglo XIX para nombrar el modelo experimental de sección del tronco desarrollado por Charles Scott Sherrington: un preparado en el que, tras seccionar el mesencéfalo por encima de los núcleos vestibulares, el animal quedaba con hipertonía extensora de las cuatro patas. Sherrington acuñó así el "reflejo de descerebración" que describió con detalle a comienzos del siglo XX. En la clínica humana, el mismo cuadro postural se ve cuando una lesión estructural (traumatismo, hemorragia, isquemia, hipoxia global, herniación) actúa a esa misma altura del tronco. La lección conceptual es idéntica: cuando el mesencéfalo queda desconectado del cerebro, los patrones motores primitivos toman el control.

Anatomía del daño y por qué la postura es en extensión

El tronco encefálico está organizado en tres pisos: el mesencéfalo arriba, la protuberancia en el centro y el bulbo raquídeo en la base. Del núcleo rojo del mesencéfalo sale el fascículo rubroespinal, con acción flexora sobre la extremidad superior; del núcleo vestibular lateral y de los núcleos reticulares pontinos parten haces con acción extensora sobre las cuatro extremidades. En condiciones normales, la corteza cerebral y el cerebelo modulan la actividad de todos estos sistemas.

Cuando una lesión secciona funcionalmente el tronco por debajo del núcleo rojo pero por encima de los núcleos vestibulares, el equilibrio se rompe a favor de los extensores: el fascículo rubroespinal deja de contrarrestar a las vías vestibuloespinal y reticuloespinal pontina, y las extremidades adoptan la postura extensora característica. Si el nivel de la lesión estuviera más alto, por encima del núcleo rojo, la vía rubroespinal seguiría activa y la postura sería en flexión de los brazos: eso es la decorticación. La distinción entre una y otra tiene, por tanto, base anatómica precisa.

Causas más frecuentes

La descerebración aparece siempre en el contexto de una lesión cerebral aguda y grave, y actúa como marcador de mal pronóstico neurológico. Las causas más habituales son cuatro.

Traumatismo craneoencefálico grave. El impacto directo o la contusión difusa por cizallamiento pueden lesionar el mesencéfalo, y las hernias transtentoriales secundarias al edema comprimen el tronco desde arriba. Es la causa más frecuente en adultos jóvenes.

Hemorragia cerebral extensa. Sobre todo las hemorragias del tronco y las hemorragias supratentoriales masivas que provocan herniación. La hemorragia protuberancial primaria produce cuadros de descerebración de aparición muy rápida.

Encefalopatía hipóxico-isquémica. El daño global por parada cardíaca, ahogamiento o intoxicación por monóxido de carbono afecta con especial saña al tronco encefálico y puede desencadenar posturas de descerebración a las pocas horas del episodio.

Compresión tumoral del tronco. Menos aguda que las anteriores. Los tumores del ángulo pontocerebeloso, los ependimomas del cuarto ventrículo o las metástasis del tronco pueden llegar a producir descerebración en fases avanzadas.

En pediatría se añade una causa clásica: el síndrome de Reye, con daño hepático agudo y encefalopatía, que hoy es raro por el abandono del ácido acetilsalicílico en el niño febril, pero que fue una causa relevante hasta los años ochenta.

Diferenciación con la decorticación y otros conceptos afines

Decorticación. Postura anómala también, pero con las extremidades superiores en flexión hacia el tórax, los puños cerrados y las piernas en extensión. Refleja una lesión situada por encima del mesencéfalo, en los hemisferios cerebrales o en la cápsula interna. Es un cuadro grave, aunque suele indicar menor profundidad de la lesión que la descerebración. En el mismo paciente pueden alternarse ambas posturas o darse una en cada hemicuerpo, lo que se interpreta como signo de deterioro rostrocaudal progresivo. La entrada del diccionario dedicada a la rigidez de decorticación desarrolla esta contrapartida.

Rigidez de descerebración. Es el signo clínico concreto, la hipertonía extensora estereotipada. La descerebración, en cambio, es el estado neurológico global del que ese signo forma parte. Se puede tener descerebración de intensidad variable, y la postura puede aparecer solo con estímulo doloroso en las fases más leves.

Muerte encefálica. No es lo mismo. En la muerte encefálica ha cesado toda la actividad del tronco, y por tanto no hay respuesta motora ni siquiera en extensión; las extremidades permanecen flácidas. Cuando un paciente con descerebración deja de responder con la postura extensora y se vuelve flácido, hay que descartar progresión hacia la muerte encefálica.

Opistótonos. Es el arqueamiento del tronco y la cabeza hacia atrás por hipertonía de los músculos paravertebrales. Puede acompañar a la postura de descerebración en los cuadros más graves, pero también aparece en el tétanos, la meningitis y algunas intoxicaciones sin necesidad de que haya daño estructural del tronco. El opistótonos es, por tanto, más un signo semiológico transversal que una manifestación exclusiva de la descerebración.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra descerebración?

Del latín "cerebrum" (cerebro), con el prefijo "des-", que indica pérdida o supresión. Literalmente sería "acción de dejar sin cerebro", aunque el nombre traiciona un poco el significado clínico: el cerebro sigue anatómicamente presente, pero ha dejado de ejercer su función de control sobre las estructuras motoras del tronco. El término se popularizó en los tratados de fisiología del cambio del siglo XIX al XX, sobre todo tras los trabajos experimentales de Charles Sherrington en Liverpool, que describió el "animal descerebrado" como modelo para estudiar los reflejos posturales.

¿Cuál es la diferencia entre descerebración y decorticación?

Los dos son posturas anómalas propias de coma con lesión cerebral estructural, pero se diferencian en la posición de los brazos y en el nivel del daño. En la decorticación los brazos se flexionan hacia el tórax y refleja una lesión por encima del mesencéfalo, en los hemisferios o la cápsula interna. En la descerebración los brazos se extienden y rotan en pronación, y la lesión está en el propio mesencéfalo o entre este y la protuberancia. La descerebración se asocia con peor pronóstico neurológico que la decorticación.

¿La postura de descerebración es siempre permanente?

No. Depende de la magnitud y la reversibilidad de la lesión. En cuadros como una encefalopatía metabólica o una intoxicación grave, la postura puede desaparecer cuando se corrige la causa; en lesiones estructurales del tronco (hemorragia, contusión) tiende a ser más persistente y forma parte de un pronóstico neurológico grave. La escala de Glasgow puntúa la respuesta motora en descerebración con dos puntos sobre seis, uno más que la ausencia total de respuesta.

¿Se puede provocar descerebración con maniobras exploratorias?

En sentido estricto no se "provoca", pero sí puede desencadenarse la postura extensora en un paciente comatoso al aplicar un estímulo doloroso (presión supraorbitaria, pellizco del trapecio). Ese hallazgo forma parte de la evaluación neurológica reglada: si el paciente responde al dolor con extensión estereotipada de las cuatro extremidades, se considera signo de descerebración y orienta hacia un daño mesencefálico. La exploración debe hacerse con cuidado y siempre por profesionales entrenados.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Postura de descerebración. MedlinePlus enciclopedia médica.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Postura de decorticación. MedlinePlus enciclopedia médica.
  3. Real Academia Nacional de Medicina de España. Rigidez de descerebración. Diccionario de términos médicos.
  4. Manual MSD, versión para profesionales. Coma y alteración de la consciencia.

Entradas relacionadas en el diccionario

Para situar la descerebración dentro del cuadro neurológico grave, puede consultar los siguientes términos:

  • Rigidez de descerebración: signo clínico postural característico de este estado.
  • Rigidez de decorticación: postura anómala con brazos en flexión, propia de lesiones más rostrales.
  • Coma: estado de inconsciencia profunda en cuyo contexto suele aparecer la descerebración.
  • Mesencéfalo: piso alto del tronco encefálico cuya lesión desencadena el cuadro.
  • Protuberancia: segmento medio del tronco encefálico implicado en los reflejos posturales extensores.
  • Opistótonos: arqueamiento del tronco que puede acompañar a la postura de descerebración.
  • Hipertensión intracraneal: mecanismo por el que muchas lesiones supratentoriales acaban comprimiendo el tronco.
  • Edema cerebral: proceso que precipita muchas de las herniaciones responsables de descerebración.

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