DICCIONARIO MÉDICO
Rickettsia africae
Rickettsia africae es la bacteria que causa la fiebre africana por picadura de garrapata, transmitida por garrapatas del género Amblyomma en el África subsahariana y en las Antillas. Se describió como especie en 1996, aunque el primer investigador que sospechó su existencia lo hizo sesenta años antes y perdió la prueba. Es, además, la rickettsia con el genoma menos deteriorado de las estudiadas, un dato que encaja con su comportamiento. Rickettsia africae Agente de la fiebre africana por picadura de garrapata Tipo: bacteria Morfología: cocobacilo gramnegativo de tinción débil, inmóvil, parásito intracelular obligado Transmisión: vectorial, por picadura de garrapatas del género Amblyomma Reservorio: la propia garrapata, con el ganado como hospedador habitual Patogenicidad: primario Enfermedades: fiebre africana por picadura de garrapata Es una bacteria intracelular obligada del género Rickettsia, del grupo de las fiebres manchadas. El epíteto es un genitivo latino que significa sencillamente «de África», por el continente donde se aisló, y no honra a ningún investigador, cosa poco habitual en este género. Detrás de ese nombre tardío hay un desencuentro de sesenta años. En los años treinta, el médico sudafricano Adriaan Pijper sostuvo mediante trabajo experimental que la fiebre por picadura de garrapata del sur de África y la fiebre botonosa mediterránea no eran la misma enfermedad, y llegó a aislar un agente. Su aislamiento se perdió, nadie logró reproducir sus resultados, y el cuadro africano volvió a considerarse una simple variante del mediterráneo, atribuyendo las diferencias a la edad de los pacientes o a sus hábitos. La prueba definitiva llegó en 1992, cuando Kelly y su equipo aislaron una rickettsia de la sangre de una mujer zimbabuense de 36 años con el cuadro típico. Resultó distinta de R. conorii e indistinguible de cepas recogidas veinte años antes en garrapatas de Etiopía y Zimbabue. La descripción formal de la especie se publicó en 1996, con la cepa Z9-Hu como tipo. Sus vectores son garrapatas del género Amblyomma, asociadas al ganado: Amblyomma hebraeum en el sur de África y Amblyomma variegatum en el resto del área subsahariana. La tasa de transmisión de la bacteria a la descendencia de la garrapata es del cien por cien, y la proporción de ejemplares infectados en el campo resulta alta, así que el ciclo se mantiene con facilidad sin necesidad de vertebrados infectados. Hay un rasgo del vector que condiciona la epidemiología de la enfermedad. A diferencia de la garrapata del perro, que espera a su hospedador, Amblyomma es una garrapata agresiva que busca activamente y ataca en grupo. De ahí que las picaduras sean múltiples y que los casos aparezcan a menudo en grupos de personas que han compartido una misma excursión o una misma jornada de trabajo en el campo. Fuera de África, la bacteria se ha detectado en las Antillas. A. variegatum llegó a Guadalupe con ganado procedente de Senegal a comienzos del siglo XIX, y la infección se ha documentado también en Martinica y en San Cristóbal y Nieves, además de en garrapatas de la isla de La Reunión, en el Índico. La secuencia de la cepa ESF-5 se publicó en 2009. Consta de un cromosoma circular de 1.278.540 pares de bases y un plásmido inestable de 12.377, y codifica 1.271 marcos abiertos de lectura. Al compararla con las de R. prowazekii, R. rickettsii y R. conorii, el equipo de Fournier encontró un patrón que da que pensar: de las cuatro, R. africae es la que conserva el genoma más íntegro y R. prowazekii la que lo tiene más deteriorado, y ese orden coincide con el de virulencia de menor a mayor. La hipótesis que plantearon es que la inactivación progresiva de genes reguladores, y no la adquisición de armas nuevas, sea lo que vuelve más agresivas a estas bacterias. El mismo trabajo evaluó la variabilidad de la especie en setenta pacientes y ciento cincuenta y cinco garrapatas, y la encontró prácticamente nula: se comporta como una población clonal, lo que sugiere que emergió hace relativamente poco. Tampoco perjudica a la garrapata que la transporta, otra diferencia con el agente del tifus epidémico, que mata al piojo en un par de semanas. Porque el aislamiento que Pijper obtuvo en los años treinta se perdió y nadie consiguió repetir el experimento. Durante casi sesenta años la enfermedad africana se consideró una forma de fiebre botonosa mediterránea, hasta el aislamiento de 1992 y la descripción formal de 1996. «De África», en latín. Es un epíteto geográfico, por el continente donde se aisló el microorganismo. No. Se ha detectado en varias islas del Caribe y en La Reunión, allí donde se introdujo el ganado africano con sus garrapatas entre los siglos XVII y XIX. En el vector, en la geografía y en el genoma. La mediterránea viaja en la garrapata del perro y tiene el genoma más deteriorado; la africana viaja en garrapatas del ganado, conserva más genes intactos y produce un cuadro más leve, con la particularidad de que las picaduras múltiples dejan varias lesiones en el punto de inoculación en vez de una sola.Qué es Rickettsia africae
Dónde vive y cómo se transmite
Un genoma poco degradado
Preguntas frecuentes
¿Por qué se tardó tanto en reconocerla como especie propia?
¿Qué significa el nombre africae?
¿Solo está presente en África?
¿En qué se diferencia de Rickettsia conorii?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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