DICCIONARIO MÉDICO
Retinitis por citomegalovirus
La retinitis por citomegalovirus es una infección de la retina causada por el citomegalovirus, un virus de la familia del herpes que solo produce enfermedad ocular en personas con la inmunidad gravemente debilitada. El citomegalovirus es un virus extraordinariamente frecuente. La mayoría de los adultos lo han incorporado en algún momento de su vida sin llegar a notarlo, porque el sistema inmunitario lo mantiene controlado, aunque no eliminado, de forma indefinida. El problema surge cuando esa vigilancia inmunitaria falla, ya sea por una infección por VIH avanzada, por un trasplante de órganos con tratamiento inmunosupresor o por otras causas de inmunodepresión grave. Solo entonces el virus, que permanecía latente, se reactiva y alcanza la retina por vía sanguínea, donde provoca una inflamación necrotizante que destruye el tejido a su paso. El vínculo entre el citomegalovirus y la enfermedad ocular es anterior a la epidemia de sida. En 1959, Robert Burns aisló el virus en el humor acuoso de un paciente con una uveítis de causa hasta entonces desconocida, en lo que constituye el primer caso documentado de infección ocular confirmada por cultivo. La enfermedad seguía siendo, sin embargo, una rareza clínica, casi anecdótica. Todo cambió a comienzos de la década de 1980. En 1982, Holland y su equipo describieron por primera vez la afectación ocular asociada al entonces recién identificado síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Un año después, Friedman y sus colaboradores publicaron una descripción detallada de dos pacientes, ambos con lo que en la terminología clínica de aquellos años se denominaba "síndrome del intestino gay", que habían sufrido una pérdida brusca de visión en un ojo; el virus se aisló en biopsia de vítreo de uno de ellos, y la autopsia de ambos confirmó una infección diseminada. Aquel artículo, publicado en el British Journal of Ophthalmology, marcó el inicio del reconocimiento de esta entidad como una manifestación característica del sida. Antes de que existiera un tratamiento antirretroviral eficaz, la retinitis por citomegalovirus llegó a afectar entre un 21 y un 44% de las personas con sida, casi siempre con un recuento de linfocitos CD4 por debajo de 50 células por microlitro. Era, con diferencia, la infección oportunista más frecuente del sida y la causa más habitual de ceguera en esa población. La introducción de la terapia antirretroviral de gran actividad, a partir de 1996, redujo su incidencia en torno a un 90% en los países con acceso a ese tratamiento, aunque la enfermedad no ha desaparecido y sigue representando un problema relevante en las regiones con menos recursos sanitarios. La forma clásica de la enfermedad produce en el fondo de ojo un patrón tan característico que la literatura oftalmológica lo describe de manera coloquial como una imagen "de pizza", por la combinación de zonas blanquecinas de necrosis retiniana junto a hemorragias que recuerdan al queso y al tomate de ese plato. Junto a esta forma clásica, hemorrágica y de avance rápido desde la periferia hacia el centro, existe una variante granular, más indolente, con menos hemorragia y una progresión mucho más lenta a lo largo de la retina periférica. Conviene no confundirla con la necrosis retiniana aguda, provocada casi siempre por el virus del herpes simple o el de la varicela zóster, de curso mucho más fulminante y que, a diferencia de la retinitis por citomegalovirus, puede afectar también a personas con la inmunidad conservada. No. Prácticamente toda la población adulta ha estado en contacto con el virus en algún momento, y solo desarrolla enfermedad ocular quien tiene la inmunidad muy comprometida. No exclusivamente, aunque históricamente se asoció sobre todo a esa población. También puede aparecer tras un trasplante de órganos o en cualquier situación de inmunodepresión grave prolongada. En 1982, en un trabajo pionero de Holland y su equipo, apenas un año después de que se identificara el propio síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Por el contraste entre las zonas de necrosis retiniana, de color blanquecino, y las hemorragias que las acompañan, una combinación visual que la literatura oftalmológica ha bautizado de forma coloquial con ese nombre desde hace décadas. Sí, de forma notable. La terapia antirretroviral de gran actividad redujo su incidencia en torno a un 90% en los países que tuvieron acceso a ella a partir de 1996.Qué es y por qué aparece
Historia: de una rareza clínica a la enfermedad ocular más temida del sida
Epidemiología
Un aspecto reconocible en el fondo de ojo
Diferenciación con otras infecciones retinianas
Preguntas frecuentes
¿Cualquier persona infectada por citomegalovirus puede desarrollar esta retinitis?
¿Es una enfermedad exclusiva de personas con sida?
¿Cuándo se describió por primera vez su relación con el sida?
¿Por qué se compara su aspecto con una pizza?
¿Ha cambiado mucho la frecuencia de esta enfermedad desde los años ochenta?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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