DICCIONARIO MÉDICO
Resucitación cardiopulmonar
La resucitación cardiopulmonar es la maniobra de emergencia que combina compresiones torácicas rítmicas con ventilaciones artificiales para sustituir la función del corazón y los pulmones cuando una persona sufre una parada cardiorrespiratoria. En la práctica clínica se conoce sobre todo por su sigla, RCP, y con frecuencia se usa como sinónimo de reanimación cardiopulmonar. El nombre procede del latín tardío resuscitare, formado sobre re- y suscitare, "levantar" o "avivar". La Real Academia Española recoge como primera acepción de resucitar "volver la vida a un muerto", y ahí asoma una pequeña paradoja terminológica: quien recibe RCP no ha muerto en sentido legal, sino que atraviesa una parada cardiorrespiratoria de la que, con suerte, puede recuperarse. Quizá por eso conviven en la literatura médica dos nombres para la misma técnica, resucitación cardiopulmonar y reanimación cardiopulmonar, este último algo más neutro y hoy más habitual en las guías clínicas. El procedimiento combina dos acciones coordinadas. Las compresiones torácicas presionan el esternón para forzar mecánicamente la salida de sangre del corazón hacia el resto del cuerpo, sustituyendo su bombeo natural. Las ventilaciones, boca a boca o con ayuda de un dispositivo, reponen el oxígeno que ya no circula con normalidad. Ninguna de las dos maniobras sostiene la vida por sí sola durante más que unos minutos. Combinadas, ganan tiempo hasta que la circulación se restablece de forma espontánea o llega una desfibrilación. A finales de la década de 1950, el anestesiólogo austroestadounidense Peter Safar y el médico James Elam demostraron que la respiración boca a boca mantenía niveles de oxígeno en sangre eficaces, y lograron que la Asociación Médica Americana la respaldara en 1958. A Safar se le suele llamar, sin mucho margen para la disputa, padre de la reanimación cardiopulmonar. La otra mitad de la técnica llegó casi por casualidad. En los laboratorios de Johns Hopkins, el ingeniero eléctrico William Kouwenhoven investigaba la desfibrilación en perros junto con Guy Knickerbocker y el cirujano James Jude cuando comprobaron que la simple presión sobre el esternón del animal generaba circulación cerebral suficiente para mantenerlo con vida. El hallazgo, confirmado en más de un centenar de perros, se publicó en 1960 en la revista JAMA con el título "Closed-chest cardiac massage". Ese mismo año, compresión torácica y ventilación boca a boca se combinaron en una sola maniobra. Había nacido la RCP moderna. Formar a los futuros reanimadores exigía un maniquí, y el fabricante noruego de juguetes Åsmund Laerdal se encargó de crearlo junto con Safar. Para el rostro eligió una imagen muy concreta: la máscara mortuoria de una joven ahogada en el Sena a finales del siglo XIX, conocida como L'Inconnue de la Seine, cuya belleza serena llevaba décadas circulando por los talleres bohemios de París. Con esa cara nació Resusci Anne, presentada en septiembre de 1960 en el Primer Simposio Internacional sobre Reanimación, celebrado en Stavanger. Desde entonces la han "reanimado", solo con los labios, varias generaciones de estudiantes de todo el mundo. Medio siglo después, en 2010, las guías de la American Heart Association invirtieron el orden clásico de la secuencia de soporte vital básico: de A-B-C, vía aérea, respiración y compresiones, se pasó a C-A-B, compresiones primero. El cambio se publicó coincidiendo con el cincuentenario de aquel artículo de 1960, y buscaba evitar el retraso que suponía revisar la vía aérea antes de empezar a comprimir el tórax. La resucitación cardiopulmonar básica es la que puede practicar cualquier testigo sin material ni formación sanitaria: compresiones, con o sin ventilaciones de rescate. Añadir vía aérea artificial, fármacos y monitorización ya corresponde a la variante avanzada, reservada al personal sanitario entrenado. Entre ambas existe una tercera opción que ha ganado peso desde 2008, cuando la American Heart Association publicó en la revista Circulation una recomendación científica a favor de la RCP solo con las manos: comprimir sin ventilar, dirigida sobre todo a testigos legos ante un adulto que se desploma de forma súbita. Esa recomendación obedece a una lógica doble. Simplifica lo que debe recordar quien nunca ha recibido formación. Y permite que un operador telefónico de emergencias guíe la maniobra sin necesidad de explicar la ventilación por teléfono. Para lactantes, ahogamientos, sobredosis o paradas de origen respiratorio, la propia American Heart Association sigue recomendando la RCP combinada, con ventilaciones. La reanimación, en sentido estricto, es el concepto más amplio: incluye la resucitación cardiopulmonar como su componente más conocido, pero también abarca maniobras que se aplican en contextos muy distintos, desde el paritorio hasta el quirófano. La RCP, en cambio, designa siempre esa combinación concreta de compresiones y ventilación ante una parada cardiorrespiratoria. Tampoco debe confundirse con la maniobra de Heimlich, que resuelve una obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño, ni con la desfibrilación, que administra una descarga eléctrica al corazón y suele aplicarse junto con la RCP, nunca en su lugar. En la práctica, sí. Los dos términos designan la misma combinación de compresiones y ventilación. La diferencia está un escalón por encima: la reanimación, sin más, es un concepto más amplio que incluye la RCP como su componente central, pero no se agota en ella. Porque su creador, Åsmund Laerdal, eligió para su rostro la máscara mortuoria de una joven desconocida ahogada en el Sena en el siglo XIX. Peter Safar colaboró en su diseño, y el maniquí se presentó en 1960 en Stavanger, Noruega. Desde entonces se ha convertido en la herramienta de formación en RCP más utilizada del mundo. No siempre. Desde 2008 se recomienda la RCP solo con compresiones para testigos sin formación ante un adulto que colapsa de forma súbita. En niños, ahogamientos o paradas de origen respiratorio sigue siendo preferible combinar compresiones y ventilaciones. Porque revisar primero la vía aérea y la respiración, como marcaba la secuencia A-B-C original, retrasaba el inicio de las compresiones. Al invertir el orden a C-A-B, comprimir se convirtió en el primer gesto, y ese retraso quedó reducido al tiempo de un solo ciclo de compresiones.Qué es la resucitación cardiopulmonar
Historia: dos hallazgos que se unieron en 1960
RCP básica, avanzada y solo con las manos
Una técnica dentro de un concepto más amplio
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo resucitación que reanimación cardiopulmonar?
¿Por qué el maniquí de entrenamiento se llama Resusci Anne?
¿Hace falta ventilar siempre durante la RCP?
¿Por qué cambió en 2010 el orden de los pasos de la RCP?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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