DICCIONARIO MÉDICO
Ambú
El ambú es un resucitador manual de bolsa autoinflable que permite proporcionar ventilación con presión positiva a pacientes que no respiran o cuya respiración resulta insuficiente. Introducido en 1956 por el ingeniero Holger Hesse y el anestesiólogo Henning Ruben, se ha convertido en un componente habitual de los equipos de emergencia tanto hospitalarios como extrahospitalarios. Se conoce como ambú al dispositivo portátil de ventilación manual compuesto por una bolsa autoinflable, una válvula unidireccional y una mascarilla facial. Su función consiste en insuflar aire ambiente (u oxígeno, si se conecta a una fuente) hacia los pulmones del paciente mediante la compresión rítmica de la bolsa. En la terminología técnica anglosajona se denomina bag-valve-mask (BVM), y en español se emplean también los nombres «resucitador manual», «bolsa de reanimación» o «bolsa autoinflable». El nombre comercial Ambu procede de la empresa danesa Ambu A/S, fundada en Copenhague. Con el tiempo, el término se ha convertido en un nombre genérico del producto, de modo similar a lo que ocurre con otras marcas que terminan designando la categoría completa del dispositivo al que dieron origen. Algunas fuentes lo interpretan como acrónimo de Airway Mask Bag Unit, aunque la propia compañía lo ha utilizado también en el sentido de Auxiliary Manual Breathing Unit. En el verano de 1952, una epidemia de poliomielitis paralizó Copenhague. Los hospitales daneses dependían de voluntarios y estudiantes de medicina para ventilar manualmente, durante turnos agotadores, a los pacientes que habían perdido la capacidad de respirar por sí mismos. Los ventiladores disponibles requerían una fuente de oxígeno comprimido, y una huelga de transporte complicó todavía más el suministro de gas. Fue ese escenario el que impulsó a Holger Hesse, ingeniero y fundador de Ambu A/S, a colaborar con Henning Ruben, anestesiólogo del Rigshospitalet de Copenhague. Juntos diseñaron una bolsa capaz de reinflarse por sí sola tras cada compresión, sin necesidad de fuente de gas externa. El dispositivo se presentó en 1956 y su principal innovación era sencilla: la memoria elástica del material (inicialmente caucho, más adelante silicona médica) permitía que la bolsa recuperase su forma y aspirase aire del ambiente de forma automática. No hacía falta otra cosa que dos manos y un sellado adecuado de la mascarilla sobre la cara del paciente. La bolsa autoinflable es la pieza central del dispositivo. Fabricada en silicona médica o SEBS (elastómero termoplástico libre de látex), recupera su volumen original después de cada compresión gracias a la elasticidad del polímero. Existe en tres tamaños adaptados al paciente: neonatal (capacidad aproximada de 250 a 500 ml), pediátrico (en torno a 500 a 1000 ml) y adulto (1500 a 1600 ml). Conectada a la bolsa se encuentra una válvula unidireccional que cumple dos funciones: dirigir el gas fresco hacia el paciente durante la compresión e impedir que el aire espirado (rico en CO₂) retorne al interior de la bolsa. Por el lado del paciente, la interfaz habitual es una mascarilla facial anatómica que cubre boca y nariz; cuando el paciente tiene establecida una vía aérea artificial, como un tubo endotraqueal o una mascarilla laríngea, la bolsa se acopla directamente al conector del dispositivo. Si se desea elevar la fracción inspirada de oxígeno por encima del 21 % que ofrece el aire ambiente, se conecta una fuente de oxígeno a un conector situado en la base de la bolsa y se añade una bolsa reservorio. Con un flujo de 15 litros por minuto y el reservorio correctamente sellado, la concentración de oxígeno puede alcanzar valores próximos al 90-100 %. Sin el reservorio, la cifra oscila entre el 40 y el 60 %, un dato que conviene tener presente en la práctica clínica. Del nombre comercial de la empresa danesa Ambu A/S, fundada por Holger Hesse. A veces se interpreta como acrónimo de Airway Mask Bag Unit o Auxiliary Manual Breathing Unit, pero en origen es simplemente la marca del fabricante. Con el uso, el término se convirtió en nombre genérico del resucitador manual de bolsa autoinflable, de manera parecida a lo que ocurre con «aspirina» o «termo» en otros campos. No. El ambú es un dispositivo manual que depende de la fuerza del operador para generar cada insuflación. Un ventilador mecánico es un equipo electromecánico o neumático que cicla de forma autónoma y permite ajustar con precisión volúmenes, presiones y frecuencias respiratorias. El ambú se utiliza como puente hasta que se dispone de ventilación mecánica, o en situaciones de emergencia donde no hay un ventilador disponible. Depende del contexto. En el ámbito hospitalario, su manejo requiere formación en soporte vital. En el domicilio, algunos pacientes con traqueostomía o patología neuromuscular grave disponen de un ambú para situaciones de emergencia; en esos casos, los cuidadores reciben entrenamiento específico. Una ventilación mal realizada (sellado insuficiente, compresión excesiva de la bolsa) puede resultar ineficaz o, en el peor de los casos, provocar distensión gástrica o barotrauma. Sin conexión a una fuente de oxígeno, el ambú entrega aire ambiente (21 % de oxígeno). Con oxígeno a 15 litros por minuto y bolsa reservorio, la fracción inspirada puede aproximarse al 90-100 %. Sin reservorio pero con oxígeno conectado, la cifra se queda entre el 40 y el 60 %. La diferencia es relevante y depende de un detalle que a veces se pasa por alto: el correcto acoplamiento de la bolsa reservorio. Si desea profundizar en conceptos asociados al ambú, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el ambú
Contexto histórico: la epidemia de polio en Dinamarca
Componentes y principio de funcionamiento
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ambú?
¿Es lo mismo un ambú que un ventilador mecánico?
¿Puede utilizarlo cualquier persona?
¿Cuánto oxígeno entrega un ambú?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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