DICCIONARIO MÉDICO
Reserpina
La reserpina es un alcaloide indólico extraído de la raíz de la Rauwolfia serpentina y otras especies del mismo género, clasificado dentro de los alcaloides de la rauwolfia (código ATC C02AA02). Bloquea de forma prácticamente irreversible el transportador vesicular de monoaminas VMAT2, con lo que agota las reservas de noradrenalina, dopamina y serotonina en las terminaciones nerviosas. Fue uno de los primeros fármacos capaces de reducir la presión arterial actuando sobre el sistema nervioso, y también uno de los primeros con un efecto documentado sobre los síntomas psicóticos. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Pertenece a los alcaloides indólicos, el mismo grupo químico que la yohimbina. El parentesco químico no implica parentesco funcional: la yohimbina bloquea receptores adrenérgicos en la membrana de la neurona, mientras que la reserpina actúa dentro de ella, sobre el sistema que almacena los neurotransmisores. Se extrae de la raíz de la Rauwolfia serpentina, un arbusto trepador originario de la India, y de otras especies del género; también puede obtenerse por síntesis química total en el laboratorio. Su diana es el transportador vesicular de monoaminas de tipo 2 (VMAT2), la proteína que introduce noradrenalina, dopamina y serotonina en las vesículas sinápticas para su liberación posterior. La reserpina se une a él de forma casi irreversible. Sin vesículas cargadas no hay neurotransmisión eficaz. Las catecolaminas y la serotonina quedan expuestas en el citoplasma, donde enzimas como la MAO las degradan antes de que puedan liberarse. El efecto alcanza tanto el sistema nervioso simpático periférico, donde produce el descenso de la presión arterial, como el sistema nervioso central. Dentro de la clasificación ATC ocupa el grupo C02AA, los alcaloides de la rauwolfia, junto a moléculas emparentadas como la deserpidina y la metoserpidina, que comparten mecanismo y un uso clínico igualmente residual. La raíz de Rauwolfia serpentina figura ya en el Charaka Samhita, uno de los textos clásicos de la medicina ayurvédica, como remedio contra una forma de trastorno mental que los textos sánscritos llaman unmada. Durante siglos se usó en India bajo nombres como sarpagandha o chandrika, tanto para la agitación como para la presión arterial elevada, sin que la medicina occidental le prestara atención. Eso cambió en marzo de 1953, cuando el médico R. A. Hakim recibió una medalla de oro en un congreso médico de Bombay por un trabajo, de años antes, sobre el empleo de la Rauwolfia en el tratamiento de la esquizofrenia. La noticia llegó a Nueva York a través de un artículo del New York Times, y el psiquiatra Nathan S. Kline, del Rockland State Hospital, decidió probar los extractos de la planta en sus propios pacientes. Su trabajo ayudó a introducir la reserpina en la psiquiatría estadounidense casi al mismo tiempo que la clorpromazina, el otro gran fármaco de aquella década. El alcaloide responsable de esos efectos se aisló en 1952 en los laboratorios Ciba de Basilea, por el equipo de Emil Schlittler y Johannes Müller, y la compañía lo comercializó al año siguiente. La molécula resultó tan compleja, con varios anillos fusionados y numerosos centros de configuración espacial, que su síntesis total en el laboratorio no se logró hasta 1956, de la mano de Robert B. Woodward en Harvard. La demanda farmacéutica que generó la reserpina tuvo un coste ecológico. La recolección masiva de raíz silvestre llevó a la Rauwolfia serpentina a la categoría de especie en peligro según la UICN, incluida además en el apéndice II de CITES, e India acabó restringiendo su exportación. Como antihipertensivo apenas se prescribe ya, desplazada por fármacos más selectivos y mejor tolerados. Sigue viva, en cambio, en los laboratorios de neurociencia: al vaciar de forma predecible las reservas de monoaminas cerebrales, todavía se emplea para generar modelos animales de depresión y de parkinsonismo con los que se ensayan fármacos nuevos. Apenas. Sigue autorizada, pero se reserva a situaciones muy concretas, cuando otros antihipertensivos no logran controlar la presión arterial por sí solos. Porque fue uno de los primeros compuestos con un efecto psiquiátrico reproducible que llegó a usarse de forma sistemática en hospitales, gracias sobre todo al impulso de Nathan Kline a partir de 1953. Los historiadores de la psiquiatría todavía discuten si ese mérito corresponde a la reserpina o a la clorpromazina, el otro fármaco pionero de la década. Ambas llegaron casi a la vez, por caminos de investigación completamente distintos, y no hay consenso cerrado sobre cuál merece el título de primer psicofármaco moderno. El género rinde homenaje a Leonhard Rauwolf, médico y botánico alemán del siglo XVI. El epíteto serpentina es más discutido: unas fuentes lo atribuyen a la forma sinuosa de la raíz, otras al uso tradicional de la planta contra las mordeduras de serpiente. No hay acuerdo definitivo.Qué es la reserpina
De la medicina tradicional india a los laboratorios de Basilea
Preguntas frecuentes
¿Se sigue prescribiendo reserpina en España?
¿Por qué se dice que la reserpina inauguró la era de la psicofarmacología?
¿De dónde viene el nombre Rauwolfia?
Referencias
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