DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo rossolino
El reflejo de Rossolimo es un signo neurológico patológico que provoca la flexión de los dedos del pie al percutir su cara plantar, y que indica una lesión de la vía piramidal. Debe su nombre a Grigori Ivánovich Rossolimo (1860 a 1928), neurólogo ruso nacido en Odesa y de origen griego, que lo describió en 1902. Rossolimo se graduó en la Universidad de Moscú en 1884, trabajó con Alekséi Kozhévnikov y, en 1890, pasó a dirigir el departamento de neurología de la clínica de Alekséi Ostroúmov. En 1911 dimitió, junto a buena parte del claustro, en protesta por las reformas impuestas por el ministro de Educación, y abrió su propio instituto de neurología y psicología infantil. Volvió a la universidad en 1917 como catedrático de neuropatología, donde fundó un departamento dedicado a la psiconeurología infantil. Esa dedicación a la infancia no fue anecdótica. Rossolimo es recordado también en psicología por haber ideado, en 1910, uno de los primeros perfiles cuantitativos de las capacidades mentales, un antecedente temprano de los test psicométricos actuales. Se explora percutiendo con el martillo de reflejos, o pellizcando, la cara plantar de la punta de los dedos del pie (o solo del primero). En condiciones patológicas, la respuesta es una flexión brusca y exagerada de los dedos. Existe también una variante en la mano: al percutir la cara palmar de las articulaciones metacarpofalángicas se obtiene una flexión de los dedos comparable, un hallazgo que suele agruparse junto al signo de Hoffmann como equivalente del reflejo de Babinski en el miembro superior, aunque con un estímulo mecánico distinto al que emplea aquel. El diccionario ya recoge las entradas reflejo de Babinski, reflejo de Oppenheim y reflejo de Gordon, tres formas de obtener la misma respuesta patológica: extensión dorsal del primer dedo y apertura en abanico de los demás. El de Rossolimo pertenece a un grupo distinto. La respuesta no es de extensión, sino de flexión, la misma dirección que tiene el reflejo cutáneo plantar normal del adulto, solo que exagerada. Junto al reflejo de Mendel-Bechterew (percusión del dorso del pie, con la misma respuesta flexora), suele interpretarse como una desinhibición de un patrón ya existente más que como la reaparición de uno primitivo, que es la explicación clásica del signo de Babinski. Casi todos los lactantes de hasta seis meses lo presentan, por la inmadurez de la vía piramidal. La frecuencia cae de forma notable después, y a partir de los dos años una respuesta claramente positiva empieza a considerarse un dato a valorar dentro del conjunto de la exploración, nunca de forma aislada. En la dirección del movimiento. Babinski extiende el dedo gordo hacia arriba; Rossolimo lo flexiona hacia abajo. Ambos son signos de afectación piramidal, pero pertenecen a familias distintas de reflejos patológicos. Sí. Se obtiene percutiendo la cara palmar de las articulaciones metacarpofalángicas y provoca flexión de los dedos, un hallazgo emparentado funcionalmente con el signo de Hoffmann. En 1902, más de un siglo antes de que el signo dejara de ser una simple curiosidad clínica y pasara a integrarse en la exploración neurológica sistemática. No. Como el resto de signos de este grupo, solo adquiere valor si se interpreta junto a otros hallazgos de la exploración neurológica, nunca de forma aislada. Rossolimo, con eme final. La forma que da nombre al término tal y como aparece registrado en este diccionario difiere de esa grafía.Qué es el reflejo de Rossolimo
Técnica y respuesta
Por qué es distinto de Babinski, Oppenheim y Gordon
Presencia en la infancia
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia de Babinski?
¿Existe un reflejo de Rossolimo en la mano?
¿Cuándo se publicó por primera vez?
¿Un Rossolimo positivo confirma por sí solo una lesión piramidal?
¿Cómo se escribe correctamente el apellido?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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