DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo de Oppenheim
El reflejo de Oppenheim es un signo patológico de la exploración neurológica que se obtiene deslizando el pulgar con firmeza a lo largo del borde anterior de la tibia, de la rodilla hacia el tobillo, y que se considera positivo cuando el dedo gordo del pie responde con extensión, nunca con flexión. Pertenece al grupo de signos equivalentes al reflejo de Babinski y su presencia orienta hacia una lesión de la vía piramidal. Para explorarlo, el examinador recorre con el pulgar y el índice, o con el extremo romo del martillo de reflejos, la cara anterior de la tibia del paciente. En una persona sana el estímulo no provoca ningún movimiento en los dedos del pie. Cuando existe daño en la vía piramidal, en cambio, el dedo gordo se extiende con lentitud, y con frecuencia los demás dedos se abren en abanico, la misma respuesta que define al reflejo de Babinski. Se incluye entre los llamados sucedáneos de Babinski, un grupo de maniobras que persiguen la misma respuesta extensora estimulando zonas distintas del miembro inferior. Ahí están el signo de Gordon, que comprime la masa muscular de la pantorrilla y fue descrito en 1904, y el signo de Chaddock, publicado en 1911, que traza una línea a lo largo del borde externo del pie hasta el maléolo. Se recurre a ellos, sobre todo, cuando el reflejo plantar clásico resulta dudoso o de difícil interpretación en la camilla. Existe una variante del signo en la mano, bastante menos conocida: frotar la cara externa del antebrazo de proximal a distal provoca, cuando hay lesión piramidal, la flexión del pulgar, el índice y el dedo corazón. Su atribución generó cierta confusión histórica, durante años se citó como obra de Oppenheim, cuando en realidad la describió Hans Curschmann en 1911, discípulo de Johann Hoffmann, un matiz que rara vez aparece fuera de la bibliografía especializada. Conviene no confundirlo con el reflejo de Babinski, ni con el de Gordon: cada maniobra estimula una zona anatómica propia aunque las tres persigan la misma respuesta extensora. La interpretación exige, en todo caso, cautela. El signo puede aparecer sin ninguna enfermedad de fondo en el recién nacido, mientras la mielinización de la vía piramidal todavía no se ha completado, y de forma ocasional también en adultos sin ningún trastorno neurológico conocido. Hermann Oppenheim (Warburg, 1858, Berlín, 1919) estudió medicina en las universidades de Gotinga, Bonn y Berlín, y se formó en neurología en el hospital de la Charité bajo la tutela de Carl Westphal. Describió el signo que lleva su nombre a comienzos del siglo XX. Nunca llegó a dirigir la clínica neurológica en la que trabajaba, ni obtuvo una plaza docente, a causa de la política antisemita vigente entonces en las universidades alemanas, pese a que su prestigio clínico lo convirtió en uno de los neurólogos más solicitados del país. En 1905, apenas unos años después de que Joseph Babinski describiera su propio signo plantar, una nota conjunta sobre ambos hallazgos apareció en la revista de la Asociación Médica Estadounidense. Da cuenta de la rapidez con que la semiología neurológica europea cruzó el Atlántico en aquellos años. No. Comparten significado clínico y tipo de respuesta, pero se obtienen estimulando zonas distintas: la tibia en un caso, la planta del pie en el otro. La costumbre clínica conservó la palabra pese a que, en sentido estricto, se trata de un signo: una respuesta que solo aparece cuando falla la inhibición que la vía piramidal ejerce sobre circuitos medulares más primitivos. La misma imprecisión terminológica afecta a otros signos del grupo, como el de Babinski o el de Gordon. Sí, y de hecho ocurre con cierta frecuencia. En el recién nacido y durante los primeros doce a dieciocho meses de vida, la vía piramidal todavía no ha completado su mielinización, de modo que el signo puede ser positivo sin que exista ninguna lesión. Pasada esa edad recupera su valor orientativo, aunque los clínicos con experiencia coinciden en no interpretarlo de forma aislada: conviene valorarlo junto a la fuerza, el tono muscular y el resto de los reflejos osteotendinosos. Un hallazgo suelto, sin ese contexto, dice poco por sí mismo. Un neurólogo alemán que desarrolló casi toda su carrera en Berlín, donde nunca obtuvo el reconocimiento académico que sus contribuciones a la neurología merecían.Qué es el reflejo de Oppenheim
Diferenciación con otros signos piramidales
Origen histórico
Preguntas frecuentes
¿Es el reflejo de Oppenheim lo mismo que el reflejo de Babinski?
¿Por qué se sigue llamando reflejo si en realidad es un signo patológico?
¿Puede aparecer sin ninguna enfermedad neurológica de por medio?
¿Quién fue Hermann Oppenheim?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026