DICCIONARIO MÉDICO
Queratometría
La queratometría es la prueba que mide la curvatura de la superficie anterior de la córnea a partir del reflejo de una mira luminosa. El dato, expresado en milímetros de radio o en dioptrías, sirve para adaptar lentes de contacto, calcular la potencia de una lente intraocular y detectar un astigmatismo corneal irregular. La queratometría mide la curvatura de la cara anterior de la córnea, la superficie que aporta la mayor parte del poder refractivo del ojo. El resultado se expresa de dos formas equivalentes: como radio de curvatura, en milímetros, o como potencia dióptrica, calculada a partir de ese radio. En optometría y oftalmología, el término convive con oftalmometría, su denominación más antigua, sin diferencia de significado. Kerat(o)-, "córnea" (del griego kéras, "cuerno"), y -metron, "medida", forman la raíz común a queratometría y queratómetro, el instrumento con el que se realiza. Dicciomed documenta queratómetro como neologismo del siglo XIX, con primera constancia impresa en 1886, en un texto en inglés; el nombre del procedimiento sigue la misma lógica de composición. El fundamento óptico es sencillo de enunciar y más difícil de ejecutar con precisión: la córnea actúa como un espejo convexo y refleja, en tamaño reducido, un objeto luminoso de dimensiones conocidas situado a una distancia fija, la mira. Cuanto más curva es la córnea, menor resulta la imagen reflejada; cuanto más plana, mayor. Midiendo el tamaño de esa imagen, el aparato calcula el radio de curvatura de los dos meridianos principales de la córnea, casi siempre separados 90 grados entre sí. La potencia se obtiene después con una fórmula que convierte el radio en dioptrías mediante un índice de refracción convencional, fijado en 1,3375 desde los primeros instrumentos y conservado por convención en los equipos actuales, aunque no coincide exactamente con el índice real de la córnea (ignora, de hecho, la contribución óptica de su cara posterior). La medida se limita a los tres o cuatro milímetros centrales de la superficie corneal y asume que esta se comporta como una superficie regular. Esa suposición no siempre se cumple. El primer instrumento capaz de medir la curvatura corneal con utilidad clínica lo construyó Hermann von Helmholtz en 1854, que lo bautizó como oftalmómetro. Su manejo, sin embargo, resultaba lento y exigía una notable pericia por parte del examinador. En 1881, Louis Émile Javal y Hjalmar August Schiötz presentaron una versión más manejable para la consulta diaria, con dos miras autoiluminadas (una roja y otra verde) que simplificaban la lectura del astigmatismo. De ahí derivan las dos familias clásicas de queratómetros manuales: los de tipo Helmholtz, con una imagen de tamaño variable sobre un objeto fijo, y los de tipo Javal-Schiötz o Bausch & Lomb, que invierten ese principio y fijan el tamaño de la imagen. Los equipos automatizados actuales, integrados casi siempre en biómetros y en topógrafos corneales, aplican el mismo fundamento óptico, aunque sustituyen la lectura manual por un sensor digital y entregan el resultado en segundos. La queratometría y la topografía corneal comparten el principio de reflexión, pero no el alcance. La primera toma solo unos pocos puntos de la zona central corneal y asume que la superficie es regular. La segunda, mediante un disco de Plácido o un sistema de Scheimpflug, analiza miles de puntos repartidos por toda la córnea y construye un mapa de curvatura completo, capaz de detectar irregularidades focales que una queratometría convencional puede pasar por alto, como las fases iniciales de un queratocono. Conviene no confundir ninguna de las dos con la paquimetría, que no mide curvatura sino grosor corneal. Las tres pruebas se complementan en la práctica oftalmológica, sobre todo antes de una cirugía refractiva o de cataratas, cuando el cálculo de la lente que se va a implantar depende de una medida corneal precisa. Sí. Los dos términos designan el mismo procedimiento y conviven en la literatura oftalmológica desde el siglo XIX; oftalmometría fue, de hecho, el nombre que empleó Helmholtz para su instrumento original. No. Es indolora y no requiere contacto con el ojo; basta con apoyar la frente y el mentón en el aparato y fijar la vista en la mira. Porque los primeros queratómetros no medían la cara posterior de la córnea, solo la anterior, y ese valor se eligió para compensar de forma aproximada la potencia que aporta la cara posterior sin necesidad de medirla por separado. Es una simplificación deliberada, útil en la práctica diaria, pero que puede introducir un pequeño error en córneas que se han operado o que tienen una proporción entre sus dos caras distinta de la habitual. Por esa razón, en pacientes con antecedentes de cirugía refractiva corneal se prefieren fórmulas de cálculo que no dependen de ese índice fijo. Apenas unos minutos por ojo. No exige preparación previa ni dilatación pupilar.Qué es la queratometría
Principio óptico de la medición
Evolución histórica y tipos de queratómetro
Diferenciación con la topografía corneal
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo queratometría que oftalmometría?
¿Duele la prueba?
¿Por qué se usa un índice de 1,3375 si no es el real de la córnea?
¿Cuánto dura la prueba?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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