DICCIONARIO MÉDICO
Queratitis numular
La queratitis numular, o queratitis de Dimmer, se caracteriza por infiltrados subepiteliales redondeados, de bordes bien definidos, que recuerdan a pequeñas monedas dispersas sobre la córnea. Hoy se asocia sobre todo a la infección por adenovirus, aunque la entidad se describió antes de que ese vínculo se conociera. El adjetivo numular procede del latín nummulus, diminutivo de nummus ('moneda'), y así lo recoge la Real Academia Española: 'extendido y redondo como una moneda'. Los infiltrados de esta forma de queratitis se sitúan en el estroma anterior, justo bajo el epitelio, y tienden a la confluencia cuando son numerosos, lo que puede reducir la agudeza visual si afectan al eje óptico. Más que una enfermedad con entidad propia, la queratitis numular funciona como un signo clínico: una respuesta inmunitaria del estroma corneal frente a antígenos depositados en él, cuyo origen puede variar. Esta distinción importa, porque el mismo patrón de infiltrados puede aparecer en contextos etiológicos muy distintos entre sí. La describió por primera vez el oftalmólogo austriaco Friedrich Dimmer en 1905, a partir de cuatro casos de queratitis con un patrón que le pareció distintivo. Décadas después, en 1957, Pillat intentó demostrar que la queratitis de Dimmer era una entidad diferenciada de los infiltrados que aparecen tras la queratoconjuntivitis epidémica por adenovirus, sin conseguirlo de forma convincente. En 1983, Van Bijsterveld y Obster revisaron de nuevo la cuestión y concluyeron que la queratitis numular de Dimmer no es una enfermedad única, sino un grupo heterogéneo de procesos que comparten una misma expresión corneal. En la práctica actual, la causa más frecuente de infiltrados numulares es la queratoconjuntivitis epidémica por adenovirus. En este contexto, los infiltrados aparecen entre siete y diez días después del inicio del cuadro conjuntival, representan una reacción inmunitaria de tipo celular frente a restos antigénicos del virus depositados en el estroma, y pueden persistir durante meses o incluso años tras la resolución de la infección aguda. Algunos textos describen una progresión: hasta la mitad de los pacientes con infiltrados numulares desarrolla, en fases posteriores, una queratitis disciforme, mientras que lo contrario (disciforme sin numular previa) no se ha descrito. Ambas comparten la localización estromal, pero se diferencian en la profundidad: los infiltrados numulares son más superficiales y discretos, mientras que el edema disciforme afecta a un espesor mayor del estroma y compromete la función del endotelio. Sí, son sinónimos. El segundo nombre honra al oftalmólogo que la describió por primera vez, en 1905. No directamente. Lo que puede contagiarse es la infección subyacente, casi siempre por adenovirus, mientras que los infiltrados corneales son la respuesta inmunitaria posterior del propio paciente. No. Aunque hoy es la causa dominante, la bibliografía histórica describe infiltrados numulares similares asociados a la brucelosis, al virus de Epstein-Barr, a la infección por clamidia y a otros procesos, lo que sostiene la idea de que se trata de un signo compartido y no de una enfermedad única.Qué es la queratitis numular
Origen del nombre y controversia histórica
Relación con la infección por adenovirus
Diferenciación con la queratitis disciforme
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo la queratitis numular que la de Dimmer?
¿Es contagiosa la queratitis numular en sí?
¿Solo la causa el adenovirus?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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