DICCIONARIO MÉDICO
Pleuresía
La pleuresía es la inflamación de la pleura, la membrana que envuelve los pulmones y tapiza la caja torácica. No es una enfermedad primaria, sino la respuesta de esa membrana a una causa subyacente casi siempre extrapleural: infecciones, procesos autoinmunes, tumores o alteraciones vasculares. El término convive desde el siglo XV con su sinónimo pleuritis, y ambos remiten al mismo proceso. La voz procede del latín medieval pleuresis, tomado quizá a través del francés pleurésie, y se documenta en castellano desde 1495, en las traducciones del Lilio de medicina y de El regimiento de las enfermedades agudas, de Bernardo de Gordonio. Es uno de los términos médicos de mayor recorrido histórico en nuestra lengua: sigue empleándose en su sentido original casi seis siglos después. Nosológicamente, la pleuresía no se clasifica como una entidad única, sino como un síndrome inflamatorio de causa heterogénea. Comparte esta condición con otras serositis, como la inflamación del pericardio o del peritoneo, lo que explica que en ciertas enfermedades sistémicas aparezca junto a ellas. Cuando la pleura se inflama, su superficie, normalmente lisa, se vuelve áspera. Las dos hojas, la visceral y la parietal, friccionan entre sí con cada movimiento respiratorio; ese contacto irregular es lo que se ausculta como roce pleural, un signo descrito con detalle en su propia entrada. Con el tiempo, la inflamación puede favorecer la salida de líquido hacia el espacio pleural, momento en el que el cuadro deja de ser una pleuresía seca y pasa a denominarse pleuresía con derrame, ya desarrollada en la entrada de derrame pleural. Esta distinción entre forma seca y forma con derrame procede de la semiología clásica. Gregorio Marañón, en su Manual diagnóstico etiológico de 1943, ya distinguía "la pleuritis seca y la pleuritis con derrame" como las dos caras clínicas de un mismo síndrome pleural. La causa más habitual es infecciosa. Las infecciones víricas, entre ellas el virus coxsackie B, el adenovirus o el virus de la gripe, explican la mayoría de los casos y suelen resolverse por sí solas. Le siguen en frecuencia la neumonía bacteriana y la tuberculosis pleural, esta última especialmente relevante en países con alta prevalencia de la enfermedad. Un tercer bloque etiológico agrupa las causas no infecciosas: enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico o la artritis reumatoide, el tromboembolismo pulmonar y, con menor frecuencia, la infiltración tumoral de la pleura, primaria o metastásica. Conviene no confundir la pleuresía con el derrame pleural: el primero es un proceso inflamatorio; el segundo, un signo, la acumulación de líquido, que puede aparecer por causas no inflamatorias como la insuficiencia cardíaca. Toda pleuresía exudativa cursa con derrame, pero no todo derrame procede de una pleuresía. La pleuritis nombra ese mismo proceso inflamatorio con una voz de raíz griega y documentación más tardía en castellano; su historia particular se recoge en la entrada correspondiente. Del latín medieval pleuresis, posiblemente a través del francés pleurésie. Se documenta en textos castellanos desde 1495, lo que la convierte en una de las voces médicas de mayor recorrido histórico en nuestra lengua. No exactamente. Es un síndrome inflamatorio secundario a otra causa, casi nunca un proceso primario de la pleura. Sí, son sinónimos que designan idéntico proceso inflamatorio. Pleuresía es, de las dos, la forma documentada primero en castellano; pleuritis se popularizó más tarde y hoy es la variante preferida en buena parte de la literatura clínica en español. No hace falta un microorganismo para que aparezca, y no es infrecuente que así sea. Las enfermedades autoinmunes sistémicas, en particular el lupus eritematoso y la artritis reumatoide, inflaman la pleura como parte de una afectación serosa más amplia que puede alcanzar también el pericardio y el peritoneo. El tromboembolismo pulmonar es otra causa no infecciosa relevante: un coágulo que llega al pulmón puede irritar la pleura adyacente sin que exista microorganismo alguno implicado. Por eso el estudio de una pleuresía persistente no se detiene ante un primer cultivo negativo.Qué es la pleuresía
Mecanismo fisiopatológico
Causas más frecuentes
Diferenciación con el derrame pleural y la pleuritis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra pleuresía?
¿Es la pleuresía una enfermedad en sí misma?
¿Es lo mismo pleuresía que pleuritis?
¿Puede la pleuresía aparecer sin ninguna infección de por medio?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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