DICCIONARIO MÉDICO
Placoda ótica
La placoda ótica es un engrosamiento del ectodermo superficial situado a la altura del rombencéfalo del embrión, del que deriva todo el laberinto membranoso del oído interno. Aparece hacia el final de la tercera semana de desarrollo y se invagina con rapidez hasta formar una estructura cerrada, la vesícula ótica u otocisto. Se localiza en el ectodermo superficial de la región correspondiente al rombencéfalo, uno a cada lado de la línea media. Fue la primera placoda craneal en ser descrita con detalle, en los trabajos que el anatomista alemán Karl Wilhelm von Kupffer publicó en 1895, y todavía hoy se la considera un modelo de referencia para el estudio de la inducción placodal en general. El estímulo que la induce procede del rombencéfalo subyacente, aunque intervienen también señales del mesodermo paraxial cercano. El resultado de esa inducción es un engrosamiento focal cuyas células, igual que ocurre en el resto de placodas, pasan de una morfología aplanada a una disposición columnar más compacta. La secuencia morfológica está bien documentada. Primero se forma la fosa ótica, una depresión que resulta de la invaginación de la placoda; después, hacia la cuarta semana, esa fosa se cierra sobre sí misma y da lugar a la vesícula ótica u otocisto, ya independiente del ectodermo de superficie y alojada en el mesénquima vecino. A partir de ahí, el otocisto se divide en dos territorios con destinos distintos. La porción ventral origina, hacia la sexta semana, el sáculo y el conducto coclear, precursor de la cóclea; su desarrollo se prolonga hasta la octava semana, cuando ya se han completado las dos vueltas y media características de la cóclea humana. La porción dorsal, por su parte, da lugar al utrículo y a los conductos semicirculares, estructuras encargadas del equilibrio. El órgano de Corti no aparece hasta la décima semana, cuando el conducto coclear, todavía cartilaginoso, experimenta una vacuolización que crea los espacios perilinfáticos. Dos genes marcan tempranamente esta placoda y la distinguen molecularmente de las demás: Pax8, que actúa como uno de sus primeros marcadores, y Pax2, expresado también en la placoda epibranquial vecina. Ninguno de los dos se detecta en la placoda del cristalino ni en la olfatoria, ambas gobernadas por Pax6. Su cronología la separa con claridad de sus vecinas: se hace visible ya en la tercera semana, antes que la del cristalino o la olfatoria, que no aparecen hasta la cuarta. También se distingue por el grado de aislamiento que alcanza. El otocisto se hunde por completo en el mesénquima y pierde cualquier conexión con la superficie, mientras que el epitelio olfatorio permanece integrado en la mucosa nasal durante toda la vida. Es el nombre que recibe la vesícula ótica una vez cerrada y separada del ectodermo de superficie. Otocisto y vesícula ótica designan la misma estructura. No. Su contribución se limita al oído interno, es decir, al laberinto membranoso. El oído externo y el oído medio proceden de otros territorios embrionarios, principalmente de los arcos faríngeos. Porque su secuencia de inducción, invaginación y cierre es especialmente nítida y reproducible entre especies, lo que ha permitido a los investigadores utilizarla como sistema de referencia para entender principios generales de la formación de placodas, aplicables después a otras menos accesibles experimentalmente.Qué es la placoda ótica
Formación de la vesícula ótica y el laberinto
Diferenciación con otras placodas
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente el otocisto?
¿La placoda ótica forma también estructuras del oído externo o medio?
¿Por qué se considera un modelo de estudio en biología del desarrollo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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