DICCIONARIO MÉDICO
Pinealocito
El pinealocito es la célula parenquimatosa que domina el tejido de la glándula pineal y produce la práctica totalidad de la melatonina que esta libera. Deriva del neuroepitelio embrionario del techo del diencéfalo, y su actividad depende de un circuito nervioso que traduce la oscuridad ambiental en una señal química. En varios grupos de vertebrados no mamíferos conserva, además, rasgos estructurales de una célula fotorreceptora. Al microscopio óptico, el pinealocito se reconoce por un núcleo grande y redondeado, a veces ligeramente hendido, con un nucléolo bien visible. El citoplasma es pálido y algo basófilo, está cargado de gránulos y emite prolongaciones finas que terminan junto a los capilares fenestrados del órgano, la vía por la que la hormona sale hacia la sangre. El nombre combina dos raíces. Pinealis es un adjetivo latino formado sobre pinea (piña) más el sufijo -alis, que indica relación; kytos es la palabra griega para recipiente o cavidad, origen del sufijo -cito tan frecuente en histología. Pinealocito designa, literalmente, la célula propia de la estructura con forma de piña. Comparte esa terminación con vecinos léxicos como astrocito o queratinocito, cada uno definido por el tejido al que pertenece más que por una forma común. Hacia el día treinta de gestación, el techo del diencéfalo forma una evaginación hueca, el receso pineal, revestida por neuroepitelio primitivo. De ese mismo tejido surgen dos linajes distintos: los pinealoblastos, que madurarán en pinealocitos, y los espongioblastos, precursores de los astrocitos intersticiales que sostienen el órgano. Las células de Schwann y los melanocitos ocasionales de la glándula tienen otro origen, la cresta neural; el tejido conectivo de la cápsula procede del mesénquima que la envuelve. En peces, anfibios y buena parte de los reptiles, el pinealocito conserva una organización próxima a la del fotorreceptor retiniano, con un segmento sensible a la luz. En las aves aparece un tipo intermedio, y en los mamíferos esa arquitectura se ha perdido por completo. El cambio fue radical. El pinealocito humano ya no detecta la luz de forma directa, solo la recibe como una señal nerviosa ya procesada. Los astrocitos intersticiales, mucho menos numerosos, se distinguen con facilidad por un núcleo más alargado y denso y por carecer de actividad secretora propia. El pineocitoma y el pineoblastoma son tumores que reproducen, cada uno en un grado distinto de diferenciación, la morfología de esta célula. El pinealocito no responde a la luz por sí mismo: recibe la orden a través de un circuito nervioso largo e indirecto. La información luminosa sale de la retina, alcanza el núcleo supraquiasmático del hipotálamo y desciende, por una vía multisináptica, hasta el ganglio cervical superior. Desde ahí, fibras simpáticas posganglionares liberan noradrenalina directamente sobre la glándula durante la noche. La noradrenalina se une a receptores beta-1 y alfa-1 de la membrana del pinealocito (los primeros activan la adenilato ciclasa; los segundos refuerzan la respuesta a través de la vía del calcio) y provoca un aumento del AMP cíclico intracelular. Ese aumento activa la proteína cinasa A, que fosforila el factor de transcripción CREB e induce la expresión de la arilalquilamina N-acetiltransferasa, la enzima que marca el paso limitante de toda la ruta hacia la serotonina convertida en melatonina. Con la luz del día el proceso se invierte: cesa la liberación de noradrenalina, la enzima pierde actividad con rapidez y la síntesis se detiene en cuestión de minutos. El resultado es rápido. La melatonina tiene además una vida media corta, de apenas 35 a 50 minutos en sangre, lo que obliga a una producción sostenida durante toda la noche para mantener el pico nocturno. Estrictamente, no. Ha perdido la mayoría de sus contactos sinápticos y funciona como una célula neuroendocrina, aunque comparte con las neuronas un origen embrionario común en el neuroepitelio y conserva vestigios de su maquinaria secretora. En 1958, Aaron Lerner y su equipo en la Universidad de Yale aislaron la melatonina a partir de extractos de glándula pineal bovina. Investigaciones posteriores confirmaron que era el pinealocito, y no las células gliales vecinas, la fuente de la hormona. La célula intersticial, un astrocito modificado, sostiene estructuralmente el tejido pero no sintetiza melatonina. El pinealocito, en cambio, es la unidad secretora. Al microscopio se distinguen por la forma del núcleo: redondeado y claro en el pinealocito, alargado y denso en la célula intersticial. Depende de la especie. En peces, anfibios y buena parte de los reptiles, el pinealocito conserva un segmento externo similar al de los conos y bastones retinianos y responde de forma directa a la luz que atraviesa el cráneo. En las aves esa capacidad se ha reducido, y en los mamíferos ha desaparecido del todo: el pinealocito humano carece de segmento fotorreceptor y depende por completo de la señal que le llega desde la retina. La semejanza estructural entre pinealocitos no mamíferos y fotorreceptores retinianos, junto con datos de biología del desarrollo, sostiene la hipótesis de un origen evolutivo común entre ambos tipos celulares. No se trata, en todo caso, de una hipótesis unánime entre los biólogos evolutivos. El propio término pinealocito, sin embargo, se aplica en todas las especies, sea cual sea su capacidad fotorreceptora.Qué es un pinealocito
Origen embrionario y células vecinas
Cómo se activa la secreción de melatonina
Preguntas frecuentes
¿El pinealocito es una neurona?
¿Cuándo se relacionó por primera vez esta célula con la producción de melatonina?
¿Qué diferencia hay entre un pinealocito y una célula intersticial pineal?
¿Puede considerarse el pinealocito un fotorreceptor?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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