DICCIONARIO MÉDICO

Pieloplastia

La pieloplastia es la técnica quirúrgica que corrige el estrechamiento de la unión entre la pelvis renal y el uréter, reconstruyendo el conducto para que la orina vuelva a fluir con normalidad desde el riñón. La versión más extendida, descrita por Anderson y Hynes en 1949, secciona el segmento estrecho y une de nuevo los extremos sanos.

Qué es la pieloplastia

El término procede del griego πύελος (pýelos), "artesa" o "recipiente en forma de cuenco", que dio nombre a la pelvis renal por su morfología, y del sufijo -plastia, derivado de πλαστός (plastós, "modelado"). Pieloplastia significa, literalmente, remodelación de la pelvis renal. En la práctica designa cualquier procedimiento quirúrgico destinado a reconstruir la unión entre la pelvis renal y el uréter cuando esta se ha estrechado y dificulta el drenaje de la orina.

Ese estrechamiento recibe el nombre de estenosis de la unión pieloureteral. Puede ser congénito, presente desde el nacimiento, o adquirido tras una cicatriz, una litiasis previa o la compresión de un vaso sanguíneo que cruza por delante del uréter. Sea cual sea el origen, el efecto es el mismo: la orina se acumula en la pelvis renal en lugar de progresar hacia la vejiga.

En qué consiste la reconstrucción

La lógica quirúrgica es sencilla de enunciar, aunque exigente en su ejecución. Se localiza el segmento estrecho, se extirpa y se crea una nueva conexión, más amplia, entre la pelvis y el uréter sano. El extremo del uréter suele abrirse longitudinalmente antes de suturarlo, una maniobra llamada espatulación que amplía el diámetro de la anastomosis y reduce el riesgo de que vuelva a estrecharse. Con frecuencia se deja un catéter interno, tipo doble J, que sostiene la unión mientras cicatriza y se retira semanas después mediante cistoscopia.

Cuando la causa es un vaso sanguíneo que comprime el uréter desde fuera, sin que exista propiamente una estenosis de la pared, la técnica se adapta: el uréter se reposiciona por delante del vaso en lugar de extirpar tejido. El objetivo final, en cualquier variante, es el mismo: un trayecto amplio, sin acodaduras y con buen riego sanguíneo en la línea de sutura.

Clasificación de las técnicas

Las técnicas de pieloplastia se dividen, según si separan o no el uréter de la pelvis renal, en dos grandes grupos. Las técnicas con desanclaje, también llamadas desmembradas, seccionan completamente el uréter de la pelvis antes de reconstruir la unión; a este grupo pertenece la técnica de Anderson-Hynes, la más practicada en la actualidad. Las técnicas sin desanclaje conservan la continuidad entre ambas estructuras y remodelan la zona estrecha mediante colgajos: la Y-V de Foley, la plastia de Fenger, el colgajo en espiral de Culp-DeWeerd y el colgajo vertical de Scardino-Prince son las más citadas en la literatura urológica, aunque su uso ha quedado relegado a situaciones anatómicas concretas.

A esta clasificación por técnica se superpone otra, según la vía de acceso. La pieloplastia puede realizarse mediante cirugía abierta, por laparoscopia o con asistencia robótica; las tres reproducen, en esencia, el mismo gesto quirúrgico descrito por Anderson y Hynes, con resultados equiparables en manos expertas. Existen también alternativas mínimamente invasivas que no reconstruyen la unión sino que la incinden desde dentro, como la endopielotomía; su tasa de éxito es menor y por eso suelen reservarse para casos seleccionados.

Desarrollo histórico

El primer intento documentado de reparar quirúrgicamente la unión pieloureteral se atribuye a Kuster, en 1891. Décadas después, en 1937, Foley describió su técnica en Y-V y, ese mismo año, Nesbit publicó una variante desmembrada que no llegó a consolidarse. La versión que terminó por imponerse fue la de James Anderson y Wilfred Hynes, publicada en 1949 en el British Journal of Urology dentro de un artículo dedicado, en realidad, a un caso de uréter retrocavo resuelto mediante una operación plástica de la unión.

La técnica desmembrada de Anderson-Hynes se convirtió en el procedimiento de referencia por sus tasas de éxito, superiores al 90 % en la mayoría de las series. Permaneció como cirugía abierta durante más de cuatro décadas. El salto a la laparoscopia llegó en 1993, cuando Schuessler, Kavoussi y Peters reprodujeron el mismo gesto quirúrgico por vía mínimamente invasiva, con resultados equivalentes y menor tiempo de recuperación. La incorporación posterior de la cirugía robótica no ha modificado el principio técnico; solo ha cambiado el instrumento con el que se ejecuta.

Diferenciación con otros términos

Con la piloroplastia se confunde a menudo, por el parecido fonético entre pýelos y pylorós. Los dos procedimientos no tienen nada en común. Una amplía la salida del estómago hacia el duodeno; la otra reconstruye la unión entre el riñón y el uréter. Solo comparten el sufijo -plastia y una sonoridad muy similar en español.

Tampoco debe confundirse con la pielolitotomía, que consiste en extraer un cálculo alojado en la pelvis renal a través de una incisión directa sobre ella. Ambas intervenciones pueden coincidir en el mismo acto quirúrgico si la estenosis y la litiasis coexisten, pero responden a objetivos distintos: una repara un conducto estrecho, la otra retira una piedra.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra pieloplastia?

Del griego pýelos, que designaba un recipiente en forma de cuenco y que la anatomía adoptó para nombrar la pelvis renal por su forma similar, y del sufijo -plastia, "modelado". El término describe con bastante literalidad lo que hace la técnica: remodelar esa pelvis y su salida hacia el uréter.

¿Es lo mismo pieloplastia que piloroplastia?

No. Son palabras distintas que se prestan a confusión por su sonido. La pieloplastia opera sobre el riñón; la piloroplastia, sobre el estómago.

¿Qué diferencia hay entre la pieloplastia desmembrada y las técnicas sin desanclaje?

La desmembrada separa por completo el uréter de la pelvis renal antes de reconstruir la unión, lo que permite eliminar todo el segmento estrecho y reposicionar el uréter si un vaso sanguíneo lo comprime. Las técnicas sin desanclaje, en cambio, mantienen unidas ambas estructuras y remodelan la zona con un colgajo de tejido; se reservan para estenosis largas o para pelvis renales con una anatomía poco favorable a la sección completa.

¿Se puede hacer por laparoscopia?

Sí, desde 1993. La vía laparoscópica y, más recientemente, la robótica reproducen la misma reconstrucción que la cirugía abierta, con menor agresión quirúrgica.

¿En qué se diferencia de la pielolitotomía?

La pielolitotomía extrae un cálculo de la pelvis renal. La pieloplastia reconstruye la unión entre la pelvis y el uréter cuando esta se ha estrechado. Pueden combinarse en la misma intervención si ambos problemas coinciden en el mismo riñón.

Referencias

  1. MedlinePlus. Obstrucción de la unión ureteropélvica
  2. MedlinePlus. Cirugía robótica
  3. Actas Urológicas Españolas. Pieloplastia abierta frente a laparoscópica: revisión de nuestra serie y descripción de nuestra técnica de pieloplastia laparoscópica
  4. Archivos Españoles de Urología. Nuevo posicionamiento para realizar la pieloplastia laparoscópica. Nuestra experiencia

Entradas relacionadas

  • Pelvis renal: estructura en forma de embudo que recoge la orina de los cálices antes de continuar hacia el uréter y sobre la que actúa la pieloplastia.
  • Uréter: conducto que transporta la orina desde la pelvis renal hasta la vejiga y cuyo extremo superior se reconstruye en esta intervención.
  • Nefrostomía: colocación de un catéter que drena la orina directamente desde el riñón hacia el exterior, empleada en ocasiones antes o después de una pieloplastia.
  • Pielolitotomía: extracción quirúrgica de un cálculo alojado en la pelvis renal a través de una incisión directa sobre ella.
  • Piloroplastia: técnica que amplía la salida del estómago hacia el duodeno; no debe confundirse con la pieloplastia pese a la semejanza del nombre.

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