DICCIONARIO MÉDICO
Nefrostomía
La nefrostomía es la creación de una comunicación artificial entre el riñón y el exterior, casi siempre mediante un catéter introducido a través de la piel. El procedimiento percutáneo, hoy el más habitual, se describió por primera vez en 1955, sustituyendo progresivamente al abordaje quirúrgico abierto que se empleaba hasta entonces. El nombre combina nefro-, del griego νεφρός (riñón), con el sufijo -stomía, procedente de στόμα (stoma, boca o abertura). Comparte esta raíz con otros términos quirúrgicos como colostomía o traqueostomía, todos ellos referidos a la creación de una abertura artificial en un órgano. En su forma más extendida, la nefrostomía percutánea, se inserta un catéter flexible y multiperforado desde la piel de la región lumbar hasta el sistema colector renal, con el fin de derivar la orina directamente al exterior. También existe la variante quirúrgica abierta, hoy reservada a situaciones concretas en las que el acceso percutáneo no resulta viable. Los primeros intentos de acceso percutáneo al riñón se remontan a 1940, cuando Ruppel y Brown lograron extraer un cálculo a través de una vía renal creada quirúrgicamente. La técnica tal como se conoce hoy, guiada por control radiológico, la describió el urólogo Willard Goodwin en 1955, como alternativa a la cirugía abierta para drenar un sistema colector obstruido. Durante los quince años siguientes el procedimiento se empleó sobre todo con fines diagnósticos. No fue hasta la década de 1970 cuando se generalizó su uso terapéutico, primero para aliviar obstrucciones y, más adelante, como vía de acceso para extraer cálculos renales. Puede clasificarse según la vía de acceso, percutánea o quirúrgica abierta, y según su duración, temporal o permanente. La colocación percutánea se realiza habitualmente con guía ecográfica o radioscópica, bajo anestesia local o sedación, y suele completarse en pocos minutos cuando no surgen complicaciones. Su indicación más frecuente es la obstrucción del tracto urinario superior, ya sea por litiasis, por compresión tumoral o por fibrosis retroperitoneal. La uropatía obstructiva, precisamente, está implicada en una proporción relevante de los casos de fallo renal agudo. El catéter doble J cumple una función parecida (derivar la orina cuando el uréter no puede hacerlo con normalidad) pero de forma interna, alojado entre la pelvis renal y la vejiga, sin salir al exterior. La elección entre ambos depende sobre todo de la causa de la obstrucción: cuando la compresión es externa a la vía urinaria, el catéter doble J resulta con frecuencia menos eficaz que la nefrostomía. Con la ureterostomía comparte el objetivo de derivar la orina, pero no el punto anatómico: esta última actúa a nivel del uréter, no directamente sobre el riñón. Son procedimientos vecinos, no intercambiables. Procede del griego stoma, boca o abertura. En términos quirúrgicos designa la creación de una comunicación artificial entre un órgano interno y el exterior, o entre dos estructuras. El urólogo estadounidense Willard Goodwin, en 1955, guiándose por control radiológico. Antes de esa fecha, el acceso al riñón para drenaje o extracción de cálculos requería cirugía abierta. No. El catéter doble J es un tubo interno entre el riñón y la vejiga; la nefrostomía comunica el riñón con el exterior a través de la piel. Es la vía más frecuente en la actualidad, pero existe también el abordaje quirúrgico abierto, reservado a casos en los que la punción percutánea no es una opción segura o técnicamente posible.Qué es la nefrostomía
Origen histórico del procedimiento
Tipos y contexto de uso
Diferenciación con otros procedimientos
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el sufijo «-stomía»?
¿Quién describió la técnica percutánea y cuándo?
¿Es lo mismo que un catéter doble J?
¿Siempre se realiza de forma percutánea?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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