DICCIONARIO MÉDICO

Onfalitis

La onfalitis es la inflamación e infección del muñón umbilical, el remanente del cordón umbilical que queda tras el parto. Afecta sobre todo a recién nacidos, en los primeros días de vida, aunque de forma mucho más rara puede presentarse en niños mayores o adultos cuando existe una causa anatómica subyacente. El término une la raíz griega ὀμφαλός (ombligo) con el sufijo -itis, que en toda la nomenclatura médica señala inflamación.

Qué es la onfalitis

Tras el nacimiento, el cordón umbilical se pinza y se corta a pocos centímetros de la piel. El muñón que queda se seca y se desprende, por lo general entre el quinto y el decimoquinto día de vida, dejando la cicatriz que llamamos ombligo. Durante ese proceso, la superficie expuesta del muñón deja de estar protegida por el amnios y queda al alcance de la flora bacteriana del canal del parto y, después, del entorno. Cuando esa colonización se descontrola, aparece la onfalitis.

Clínicamente se manifiesta como enrojecimiento y calor de la piel periumbilical, con o sin secreción del muñón. La infección puede quedarse limitada a la superficie o progresar hacia capas más profundas de la pared abdominal, y esa progresión es precisamente lo que determina su gravedad.

Clasificación según su extensión

La literatura pediátrica distingue tres grados. El primero se limita a una secreción purulenta del muñón, sin afectación de la piel circundante. El segundo añade celulitis y linfangitis de la pared umbilical: la infección ya ha ganado terreno en el tejido vecino. El tercero es el más grave, con extensión hacia el peritoneo o la fascia, y puede complicarse con fascitis necrosante, una urgencia quirúrgica poco frecuente pero con una mortalidad considerable cuando aparece.

Frecuencia y factores asociados

En países de renta alta, la onfalitis afecta aproximadamente al 0,7 % de los recién nacidos. La cifra sube al 8 % en partos hospitalarios de países con menos recursos, y puede llegar al 22 % en partos domiciliarios sin las condiciones de asepsia adecuadas. La diferencia no es casual: el corte del cordón con material no estéril y el manejo poco cuidadoso del muñón multiplican el riesgo.

Los varones prematuros, los partos complicados por rotura prematura de membranas o corioamnionitis, y los recién nacidos con cateterismo umbilical previo presentan un riesgo mayor. También influyen ciertas anomalías del sistema inmunitario, como los defectos de adhesión leucocitaria, poco frecuentes pero descritos en casos de onfalitis grave o recidivante.

Qué no es onfalitis

Durante los primeros días es normal que el muñón presente algo de secreción serosa o incluso ligeramente sanguinolenta sin que exista infección. Ese fenómeno fisiológico no equivale a onfalitis, y confundirlos es un error frecuente entre cuidadores primerizos.

Tampoco debe confundirse con la onfalorragia, que designa específicamente el sangrado por el ombligo y puede darse con o sin infección asociada. Ambos procesos comparten localización, pero responden a mecanismos distintos. Existe además una forma atípica: la onfalitis recurrente del adulto, casi siempre secundaria a un uracosinus, remanente embrionario del uraco que conecta la vejiga con el ombligo y que, al no haberse obliterado del todo, actúa como puerta de entrada permanente para las bacterias.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo onfalitis que una simple secreción del ombligo del bebé?

No necesariamente. Cierta humedad o secreción serosa durante la caída del cordón es habitual y no implica infección. La onfalitis añade signos inflamatorios como enrojecimiento, calor o hinchazón de la piel alrededor del ombligo.

¿Por qué es más grave en el recién nacido que en un niño mayor?

Porque el muñón umbilical recién cortado carece todavía de la barrera cutánea completa y está conectado, a través de los vasos umbilicales, con la circulación general. Eso facilita que una infección local progrese hacia una infección sistémica con más rapidez que en cualquier otra herida cutánea del recién nacido.

¿Puede aparecer onfalitis en un adulto?

Es infrecuente, pero ocurre. Casi siempre hay una causa anatómica de fondo, como un remanente del uraco no obliterado, que mantiene abierta una vía de entrada para las bacterias décadas después del nacimiento.

¿Qué relación tiene con el tétanos neonatal?

El corte del cordón con instrumental no estéril es un factor de riesgo compartido por ambas entidades. La Organización Mundial de la Salud incluye el cuidado adecuado del cordón entre las medidas de prevención de ambas.

Referencias

  1. Onfalitis neonatal. Guía-ABE, Asociación Española de Pediatría.
  2. Onfalitis del recién nacido: infección poco común pero potencialmente letal. Revista Ciencia y Salud.
  3. Recién nacido con onfalitis y deshidratación hipernatrémica. SciELO México.
  4. Uracosinus: una causa poco frecuente de onfalitis recurrente en adultos. SciELO España.

Entradas relacionadas

  • Onfalorragia. Sangrado por el ombligo, un signo distinto de la onfalitis aunque pueden coincidir.
  • Uraco. Estructura embrionaria cuyo remanente explica los casos raros de onfalitis del adulto.
  • Cordón umbilical. Estructura fetal cuyo remanente, el muñón, es el origen anatómico de la onfalitis.
  • Ombligo. Cicatriz resultante de la caída del muñón, sede de la inflamación en la onfalitis.

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