DICCIONARIO MÉDICO

Oclusión de los orificios respiratorios

La oclusión de los orificios respiratorios es el bloqueo, parcial o total, de las vías aéreas en alguno de sus niveles, desde las fosas nasales hasta la laringe, que impide o dificulta el paso normal del aire hacia los pulmones.

Qué es la oclusión de los orificios respiratorios

El término agrupa un conjunto de situaciones anatómicas dispares que comparten un mismo resultado funcional: la resistencia al paso del aire aumenta más allá de lo que el organismo puede compensar sin esfuerzo. Puede afectar a un único punto de la vía aérea superior o a varios de forma simultánea, y su origen puede ser congénito, presente ya al nacer, o adquirido a lo largo de la vida.

Niveles anatómicos afectados

La vía aérea superior comienza funcionalmente en las fosas nasales y se continúa por la nasofaringe, la orofaringe, la laringe y los primeros centímetros de la tráquea. Una oclusión puede localizarse en cualquiera de estos tramos. En el extremo más anterior, el bloqueo puede afectar a las propias narinas o al interior de las fosas nasales; algo más atrás, a la comunicación entre la fosa nasal y la faringe, la región donde se sitúa la coana. Cada nivel tiene su propia anatomía y sus propias causas características, de modo que una misma etiqueta clínica esconde en realidad problemas muy distintos entre sí.

Origen congénito y adquirido

Cuando la oclusión está presente desde el nacimiento, suele deberse a un defecto del desarrollo embrionario que impide la formación completa de la vía aérea en algún punto, como ocurre en el cierre congénito de la coana. Esta forma particular se desarrolla con detalle en las entradas dedicadas a coana y a atresia, el término general para el cierre congénito de un orificio corporal.

La forma adquirida, en cambio, aparece a lo largo de la vida por causas muy heterogéneas: inflamación de la mucosa, aumento de volumen del tejido linfático de la zona, desviaciones estructurales o la presencia de una masa que ocupa espacio en la luz de la vía. A diferencia de la variante congénita, suele instaurarse de forma progresiva, lo que da al organismo cierto margen para adaptarse antes de que el problema se haga evidente.

Consecuencias fisiológicas

Cuando el bloqueo es suficientemente importante, la cantidad de aire que llega a los pulmones se reduce y el intercambio de oxígeno se ve comprometido. El resultado, si se prolonga, es la hipoxia, desarrollada en su propia entrada del diccionario. La gravedad depende del grado de cierre, de la rapidez con la que se instaura y de si existe alguna vía alternativa para el paso del aire, como sucede con la respiración bucal cuando la nasal está comprometida.

Diferenciación con la apnea

La oclusión de los orificios respiratorios y la apnea no son sinónimos, aunque se relacionan estrechamente. La primera describe un obstáculo anatómico permanente o casi permanente al paso del aire. La segunda, desarrollada en apnea, designa el cese intermitente y transitorio de la respiración, que puede tener un origen obstructivo (una oclusión episódica de la vía aérea superior durante el sueño, por ejemplo) o un origen completamente distinto, de carácter neurológico.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre oclusión y obstrucción de la vía aérea?

La distinción es la misma que en el resto de la medicina: oclusión describe el resultado, el conducto cerrado; obstrucción pone el acento en el elemento que provoca ese cierre. En la práctica ambos términos conviven y suelen usarse de forma intercambiable, como se explica en la entrada general dedicada a la obstrucción.

¿La oclusión nasal congénita afecta a uno o a los dos lados?

Puede ser unilateral o bilateral. La forma bilateral suele reconocerse antes, porque los recién nacidos son respiradores nasales casi exclusivos durante los primeros meses de vida y dependen de esa vía para alimentarse sin dificultad.

¿Todas las oclusiones respiratorias son urgencias?

No. Muchas formas adquiridas, como la debida a hipertrofia del tejido linfático nasofaríngeo, se instauran despacio y permiten una evaluación programada. Otras, en cambio, comprometen la vía aérea de forma brusca y exigen una valoración inmediata; el nivel afectado, la velocidad de instauración y la edad de la persona son los tres factores que más influyen en esa diferencia.

Referencias

  1. Pediatría Integral. Obstrucción aguda de la vía respiratoria superior en niños. pediatriaintegral.es
  2. Osmosis. Obstrucción de vías respiratorias: ciencias clínicas. osmosis.org
  3. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española, voz "oclusión". dle.rae.es

Entradas relacionadas

  • Coana: abertura posterior de cada fosa nasal que comunica con la nasofaringe.
  • Atresia: ausencia congénita o cierre de un orificio o conducto corporal.
  • Apnea: cese transitorio de la respiración.
  • Hipoxia: descenso del aporte de oxígeno a los tejidos.
  • Respiración: proceso de intercambio de gases entre el organismo y el aire.
  • Oclusión: cierre de un conducto, vaso o superficie corporal, con distinto sentido según la especialidad.

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