DICCIONARIO MÉDICO
Oclusión congénita del esófago
La oclusión congénita del esófago es la denominación clásica de la atresia esofágica, la malformación en la que el esófago del recién nacido queda interrumpido y no comunica de forma continua la boca con el estómago. Ambos términos designan la misma entidad; el segundo es el que emplea hoy la literatura médica. El nombre describe con precisión el hallazgo anatómico: una interrupción presente desde el nacimiento (congénita) que cierra (oclusión) la luz del esófago en algún punto de su trayecto. En la mayoría de los casos el segmento superior termina en un fondo ciego y no conecta con el segmento inferior, que sí suele mantener continuidad con el estómago. El desarrollo completo de la anomalía, su mecanismo y su clasificación anatómica se encuentran en la entrada atresia esofágica, el término con el que se la conoce en la práctica clínica actual. La anomalía se reconoció como entidad clínica en 1670, cuando el médico inglés William Durston describió el caso de gemelos unidos, uno de los cuales presentaba un esófago sin continuidad hacia el estómago. Durante los siglos siguientes, distintos autores emplearon expresiones descriptivas como "oclusión congénita" u "obliteración esofágica" para referirse al mismo hallazgo, antes de que el vocabulario médico se decantara por el término griego atresia (a-, sin, y tresis, orificio), hoy generalizado en toda la literatura pediátrica y quirúrgica. La convivencia de varios nombres para una misma malformación no es infrecuente en la historia de la medicina, y este caso resulta un buen ejemplo de cómo un término anatómico descriptivo cede terreno, con el tiempo, ante uno de raíz griega más específico. El esófago y la tráquea comparten un origen embriológico común. Ambos se forman a partir de un mismo tubo primitivo, el intestino anterior, que se separa en dos conductos independientes durante las primeras semanas de gestación. Una alteración en ese proceso de separación es la base embriológica que se invoca con más frecuencia para explicar tanto la interrupción esofágica como las conexiones anómalas entre esófago y tráquea que con frecuencia la acompañan. El detalle de este origen compartido puede consultarse en intestino anterior. Es infrecuente en la literatura médica actual, que prefiere "atresia esofágica". El nombre clásico persiste, sobre todo, en textos históricos y en algunas fuentes divulgativas. Con mayor frecuencia, una conexión anormal entre el esófago y la tráquea, descrita en la entrada fístula traqueoesofágica. No. La oclusión congénita implica una interrupción completa de la luz esofágica, mientras que una estenosis es un estrechamiento que, por definición, conserva cierto grado de paso.Qué es la oclusión congénita del esófago
De "oclusión" a "atresia": la evolución del nombre
Origen embriológico
Preguntas frecuentes
¿Sigue usándose el término "oclusión congénita del esófago"?
¿Qué malformación suele acompañar a esta anomalía?
¿Es lo mismo que una estenosis esofágica?
Referencias
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