DICCIONARIO MÉDICO

Neuroendocrinología

La neuroendocrinología es la disciplina que estudia cómo el sistema nervioso y el sistema endocrino se coordinan para regular el funcionamiento del organismo. Su terreno central es el eje que conecta el hipotálamo con la hipófisis, el punto donde una señal eléctrica se convierte en una señal química capaz de viajar por la sangre. Se consolidó como campo autónomo a mediados del siglo XX, aunque el fenómeno que describe, neuronas capaces de secretar hormonas, llevaba observándose desde antes.

Qué es la neuroendocrinología

Constituye una rama de la fisiología y, en un sentido más amplio, de las ciencias biomédicas dedicada a las relaciones funcionales entre el sistema nervioso central y las glándulas de secreción interna. El nombre procede del griego: neuro-, de νεῦρον (nervio), se combina con endocrino- (de ἔνδον, "dentro", y κρίνω, "segregar") y con el sufijo -logía (-λογία, "estudio"). Según recoge el Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico de la Universidad de Salamanca, la palabra se documentó por primera vez en inglés en 1922, aunque el concepto que designa tardaría todavía unos años en formularse con precisión.

El objeto de estudio no es un órgano aislado, sino una interfaz. Durante décadas, fisiólogos y anatomistas trataron el sistema nervioso y el sistema endocrino como dos redes de comunicación independientes, una eléctrica y rápida, la otra química y lenta. La neuroendocrinología nació para explicar los puntos donde esa frontera se disuelve, y el más estudiado de todos es el que ocupan el hipotálamo y la hipófisis.

El eje hipotálamo-hipófisis: dónde se cruzan las dos señales

El hipotálamo actúa como centro de mando. Sintetiza hormonas liberadoras e inhibidoras que llegan a la hipófisis anterior (adenohipófisis) a través de un sistema de vasos porta, y desde allí regulan la producción de otras hormonas que circulan por todo el organismo. Este mecanismo es indirecto: la señal nerviosa se transforma en señal hormonal antes de llegar a su destino. En la hipófisis posterior (neurohipófisis) ocurre algo distinto, más directo. Las neuronas del hipotálamo sintetizan allí mismo oxitocina y vasopresina, que descienden por sus propios axones y se vierten a la circulación general sin pasar por una segunda glándula.

Ese fenómeno recibió un nombre propio, la neurosecreción (la síntesis y liberación de una hormona directamente por una neurona, sin mediación glandular clásica), y se convirtió en la piedra angular de toda la disciplina.

Origen histórico de la disciplina

El concepto de neurosecreción se desarrolló entre 1928 y 1937 gracias al matrimonio formado por Ernst y Berta Scharrer, que trabajaron de forma independiente con especies muy distintas: él con peces teleósteos, ella con insectos. En 1945 publicaron en la revista Physiological Reviews el artículo que dio nombre al fenómeno, y en 1963 reunieron sus hallazgos en el libro Neuroendocrinology, editado por Columbia University Press, que terminó de fijar el nombre de la disciplina.

Por otra parte, la demostración de que el hipotálamo controla la hipófisis anterior llegó de la mano de Geoffrey Harris, quien aportó la primera evidencia experimental en 1937, siendo todavía estudiante de Medicina en Cambridge. Casi dos décadas después, en 1955, reunió el estado de la cuestión en la monografía Neural Control of the Pituitary Gland. Por ese trabajo se le conoce como el padre de la neuroendocrinología, un título que comparte, en la práctica, con el propio matrimonio Scharrer. Ninguno de los dos trabajó solo.

Diferenciación con la endocrinología y otras disciplinas afines

La endocrinología estudia el conjunto de las glándulas de secreción interna y las hormonas que producen, con independencia de que su origen tenga o no relación directa con el sistema nervioso. La neuroendocrinología acota ese campo a la porción en la que ambos sistemas se entrelazan, y por eso su terreno natural es el hipotálamo, la hipófisis y las llamadas células neuroendocrinas, un tipo celular disperso por distintos órganos (aparato digestivo, páncreas, pulmón) capaz de combinar rasgos propios de la neurona con la capacidad de secretar hormonas a la sangre. Este comportamiento mixto llevó a englobarlas bajo el sistema APUD (del inglés amine precursor uptake and decarboxylation), una clasificación funcional que agrupa células con ese doble perfil sin que compartan necesariamente un mismo origen embrionario.

Existe además un campo emparentado, la psiconeuroendocrinología, que amplía el objeto de estudio a la conducta y a los procesos mentales. Su relación con la neuroendocrinología es la de una disciplina más amplia con otra más acotada, no la de dos sinónimos.

Preguntas frecuentes sobre la neuroendocrinología

¿De dónde procede el término neuroendocrinología?

Es una palabra compuesta a partir de tres elementos griegos: neuro- (nervio), endocrino- (que segrega hacia dentro) y -logía (estudio). El Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico de la Universidad de Salamanca documenta su primera aparición en 1922, en un texto en inglés. La versión española llegó después, ya asentada la disciplina como tal.

¿Es lo mismo que la endocrinología?

No. La endocrinología abarca todas las glándulas de secreción interna, tengan o no relación con el sistema nervioso. La neuroendocrinología se ocupa específicamente del punto de encuentro entre ambos sistemas.

¿Quién demostró que el hipotálamo controla la hipófisis?

El fisiólogo británico Geoffrey Harris, que en 1937, siendo estudiante de Medicina, aportó la primera prueba experimental de esa relación. En 1955 publicó la monografía que sistematizó sus hallazgos y por la que se le considera el padre de la disciplina.

¿Qué diferencia hay entre la neurohipófisis y la adenohipófisis desde el punto de vista neuroendocrino?

La diferencia está en el tipo de conexión con el hipotálamo. La adenohipófisis, o hipófisis anterior, no recibe terminaciones nerviosas directas: depende de un sistema de vasos porta por el que llegan hormonas liberadoras e inhibidoras fabricadas en el hipotálamo. La neurohipófisis, o hipófisis posterior, es en realidad una prolongación del propio hipotálamo. Sus hormonas, oxitocina y vasopresina, se sintetizan en cuerpos neuronales hipotalámicos y descienden por los axones hasta liberarse directamente en la sangre. La primera vía es indirecta y hormonal en todo su recorrido; la segunda es una prolongación neuronal que termina en secreción. Ambas convergen, sin embargo, en el mismo órgano.

Referencias

  1. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española: neuroendocrinología
  2. MedlinePlus. Glándulas endocrinas (vídeo médico)
  3. Jácome-Roca, A. Geoffrey Wingfield Harris (1913-1971), padre de la neuroendocrinología. Revista Colombiana de Endocrinología, Diabetes & Metabolismo, 2023
  4. Berta and Ernst Scharrer (1906-1995) (1905-1965). A Biographical History of Endocrinology, Wiley

Entradas relacionadas

  • Endocrinología, la disciplina más amplia que estudia el conjunto de las glándulas de secreción interna.
  • Sistema endocrino, el conjunto de glándulas y órganos que producen hormonas.
  • Hipotálamo, la estructura cerebral que gobierna el eje neuroendocrino.
  • Neurohipófisis, la porción posterior de la hipófisis, prolongación directa del hipotálamo.
  • Adenohipófisis, la porción anterior de la hipófisis, regulada por vía vascular.
  • APUD, el sistema de células con capacidad neuroendocrina dispersas por el organismo.
  • Eje hipotálamo-hipofisario, el circuito de regulación entre ambas estructuras.

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