DICCIONARIO MÉDICO
Murmullo vesicular
El murmullo vesicular es el sonido respiratorio normal que se percibe al auscultar el tórax de una persona sana. Suave, de tono bajo y más audible durante la inspiración que durante la espiración, lleva describiéndose desde que existe el estetoscopio, aunque la comprensión de cómo se genera ha cambiado bastante desde entonces. Con este nombre se designa el sonido respiratorio que se escucha, mediante estetoscopio, sobre la mayor parte de la superficie del tórax de una persona con pulmones sanos. Es un ruido suave, continuo y de tonalidad grave, que recuerda más a una brisa filtrada por el follaje de un bosque que a un silbido o a un soplo. Se percibe con claridad durante toda la inspiración y solo durante el primer tercio de la espiración, con una relación temporal entre ambas fases de aproximadamente 3 a 1 o 4 a 1. El adjetivo vesicular alude a las vesículas pulmonares, nombre antiguo de los alvéolos. René Laënnec, el médico francés que inventó el estetoscopio en 1816 y sistematizó la auscultación tres años después en su tratado De l'auscultation médiate, atribuyó este sonido a la entrada de aire en esas diminutas cavidades y bautizó así el fenómeno. La palabra "murmullo", por su parte, procede del latín murmurium y designa un ruido suave y confuso; conviene no confundirlo con "soplo" (del inglés murmur, que en cardiología designa justamente lo contrario, un sonido añadido y anómalo), una confusión de traducción que ha generado no poco debate terminológico en la literatura médica en español. La distinción no es trivial. La fisiología moderna ha corregido en parte la intuición original de Laënnec. Una revisión de referencia publicada en 2014 en el New England Journal of Medicine sitúa el origen del murmullo vesicular sobre todo en las vías aéreas de mediano y gran calibre, bronquios lobares y segmentarios, y no en los alvéolos propiamente dichos. El componente inspiratorio parece generarse en esas vías más periféricas; el espiratorio, en cambio, procede de estructuras más centrales. El flujo turbulento del aire al desplazarse por esas ramificaciones sería el mecanismo principal, aunque también se han propuesto los vórtices y otros fenómenos acústicos todavía no caracterizados del todo. Los alvéolos, en sentido estricto, no suenan. Lo que sí hacen los pulmones es actuar como un filtro. El tejido pulmonar y la pared torácica atenúan de forma selectiva las frecuencias más altas del sonido generado en las vías centrales, de modo que lo que llega al estetoscopio es una versión suavizada, de predominio grave, del ruido original del flujo aéreo. Esa función de filtro explica por qué el murmullo vesicular pierde intensidad cuando existe aire o líquido interpuesto entre el pulmón y la pared torácica, como ocurre en el derrame pleural, o cuando el propio parénquima pulmonar pierde elasticidad, como en el enfisema. La auscultación pulmonar normal no se agota en el murmullo vesicular. Sobre la tráquea y los grandes bronquios centrales se escucha un sonido distinto, más áspero y de tono más agudo, conocido como respiración bronquial o traqueal, con una relación entre inspiración y espiración inversa a la del murmullo vesicular. En la zona donde ambos territorios se superponen, sobre todo la región interescapular, aparece un sonido intermedio: la respiración broncovesicular, con partes casi iguales de inspiración y espiración. Existen también variantes fisiológicas del propio murmullo vesicular. En los niños pequeños suena más agudo e intenso que en el adulto, lo que en semiología clásica se denominaba respiración pueril, mientras que en personas de edad avanzada tiende a percibirse más débil sin que ello implique necesariamente enfermedad. No se ausculta en toda la superficie torácica: falta, por ejemplo, sobre el esternón y la columna vertebral, zonas donde predomina el ruido traqueal. El término murmullo vesicular convive desde hace décadas con una crítica que cuestiona su precisión. Bohadana y sus colegas defendieron sustituirlo por la expresión más neutra "ruidos respiratorios normales", precisamente porque el adjetivo vesicular remite a un origen alveolar que la acústica actual no respalda del todo. La costumbre, aquí, ha resistido a la crítica: el término sigue vigente en obras de referencia como el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina, que lo recoge como sinónimo de "murmullo alveolar" y advierte, además, del error frecuente de confundirlo con "soplo". El nombre refleja la hipótesis de Laënnec, que en 1819 atribuyó el sonido a las vesículas pulmonares. La acústica moderna sitúa su origen principal en los bronquios de mediano calibre, pero el término, acuñado dos siglos antes, se ha mantenido por tradición. No. "Soplo" designa en español un sonido añadido y anómalo, típicamente de origen cardíaco o vascular. El murmullo vesicular es justamente lo contrario: el sonido esperable en un pulmón sano. La confusión procede de traducir mal el inglés murmur. No. Es más intenso en las caras anterolateral e infraescapular, y prácticamente inaudible sobre el esternón y la columna vertebral. La respiración broncovesicular es un sonido intermedio, con partes iguales de inspiración y espiración, propio de la zona donde se superponen los grandes bronquios y el parénquima pulmonar periférico. El murmullo vesicular puro predomina en el resto del tórax y tiene una espiración mucho más breve que la inspiración.Qué es el murmullo vesicular
Origen fisiológico del sonido
Sonidos emparentados y variantes fisiológicas
Un debate terminológico todavía abierto
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "vesicular" si el sonido no se origina en los alvéolos?
¿Es correcto llamarlo "soplo vesicular"?
¿Suena igual en toda la superficie del tórax?
¿Qué diferencia hay entre murmullo vesicular y respiración broncovesicular?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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