DICCIONARIO MÉDICO
Muñón rectal
El muñón rectal es el segmento de recto que queda cerrado y excluido del tránsito fecal cuando, tras resecar el colon, no se restablece la continuidad intestinal en la misma operación. El intestino que sigue en uso se aboca al exterior como colostomía; el recto se sutura y se deja dentro del abdomen. Se forma cuando un cirujano reseca el colon sigmoide, y a veces parte del recto superior, sin unir de nuevo el cabo proximal al distal. El extremo proximal se exterioriza como colostomía terminal; el extremo distal, el recto remanente, se cierra con sutura o grapado y se hunde en la pelvis, sin ninguna abertura al exterior. El escenario más habitual en el que aparece es la intervención de Hartmann, aunque el mismo principio se aplica en cualquier resección de colon o recto en la que las condiciones del paciente desaconsejan una anastomosis inmediata: peritonitis, contaminación fecal grave o inestabilidad que no permite prolongar la cirugía. Fue el cirujano francés Henri Hartmann quien presentó esta técnica en 1921, en el 30.º Congreso de la Asociación Francesa de Cirugía, como alternativa a la amputación abdominoperineal de recto descrita por Miles en 1908 para el cáncer de recto. La comparación entre ambas técnicas resultó contundente para la época: la mortalidad operatoria del procedimiento de Hartmann rondaba el 8,8 %, frente a un 38 % de la resección de Miles. Diez años más tarde, en 1931, Hartmann detalló su técnica en la obra Chirurgie du Rectum. No todos los muñones rectales son iguales. Su longitud depende de hasta dónde llegó la resección, y ese dato condiciona de forma directa una eventual cirugía posterior de reconstrucción del tránsito: cuanto más corto y más bajo en la pelvis, más compleja resulta técnicamente su localización y su manipulación. Con el paso de los meses, además, el muñón tiende a atrofiarse por la falta de uso, lo que puede añadir dificultad si se decide restaurar la continuidad intestinal más adelante. Por esa razón, algunos equipos quirúrgicos evalúan la longitud del muñón antes de plantear la reconstrucción, mediante estudios de imagen con contraste que muestran su recorrido. Es un dato técnico, no una decisión que corresponda detallar en esta ficha. El muñón rectal no debe confundirse con la fístula mucosa, una alternativa técnica en la que el cabo distal, en lugar de cerrarse y quedar dentro del abdomen, se exterioriza junto a la colostomía a través de un segundo estoma. Ambas soluciones resuelven el mismo problema (qué hacer con el extremo intestinal que no se reconecta) pero de forma opuesta: una lo esconde, la otra lo expone. No tiene por qué serlo. En muchos casos se plantea una segunda intervención, meses después, para restablecer la continuidad intestinal y cerrar la colostomía. La decisión depende de la enfermedad de base, del estado general del paciente y del tiempo transcurrido. Puede producir secreción de moco por el ano, algo esperable porque la mucosa rectal sigue viva y sigue produciéndolo aunque no reciba heces. Cualquier otro síntoma debe valorarlo el equipo médico responsable del seguimiento. Sí, es precisamente lo que define a esta técnica frente a otras resecciones de colon: el cierre del cabo distal sin anastomosis inmediata, junto con la colostomía terminal del cabo proximal.Qué es el muñón rectal
Origen del concepto
Una estructura de longitud variable
Diferenciación con conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿Es permanente el muñón rectal?
¿Duele o da síntomas el muñón rectal mientras está cerrado?
¿Se forma siempre un muñón rectal en la intervención de Hartmann?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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