DICCIONARIO MÉDICO
Multiaxial
Multiaxial es el adjetivo que describe aquello que se organiza u opera en torno a varios ejes. En medicina tiene dos usos consolidados y bien distintos: uno en anatomía, para clasificar las articulaciones según sus grados de movimiento, y otro en psiquiatría, para nombrar el sistema de evaluación que durante más de tres décadas organizó el diagnóstico en varias dimensiones simultáneas. En biomecánica, un eje es la línea imaginaria alrededor de la cual gira un segmento óseo. El número de ejes sobre los que se mueve una articulación determina sus grados de libertad y, con ellos, su clasificación funcional. Una articulación uniaxial, como el codo, se mueve alrededor de un solo eje y permite básicamente flexión y extensión. Una biaxial, como la muñeca, combina dos ejes. La articulación multiaxial añade un tercero: gira en torno a varios ejes que comparten un centro común, lo que permite flexión, extensión, abducción, aducción y rotación, además de las direcciones intermedias que resultan de combinarlas. El ejemplo clásico es la diartrosis esférica o enartrosis, en la que una superficie convexa encaja en una cavidad cóncava a modo de bola dentro de un receptáculo. El hombro y la cadera son las dos articulaciones multiaxiales por excelencia del cuerpo humano. Frente a ellas, la artrodia, de superficies planas, apenas permite deslizamiento y se sitúa en el extremo opuesto de la escala de movilidad. No toda articulación multiaxial es una enartrosis, sin embargo: algunas articulaciones planas de la columna, pese a su escaso recorrido, también se describen como multiaxiales porque el deslizamiento se produce en más de un plano a la vez. En 1980, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría publicó la tercera edición de su Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, el DSM-III, dirigida por Robert Spitzer. Entre sus novedades introdujo un sistema multiaxial de evaluación que obligaba a describir al paciente en cinco ejes distintos en lugar de emitir un diagnóstico único. El Eje I recogía los trastornos clínicos; el Eje II, los trastornos de personalidad y el retraso mental; el Eje III, las enfermedades médicas generales; el Eje IV, los problemas psicosociales y ambientales, y el Eje V, una escala de evaluación de la actividad global del paciente. La idea no era del todo nueva. Se apoyaba en trabajos previos de investigadores europeos de los años cuarenta y en los criterios de Feighner, Robins y Guze de 1972, pero fue el DSM-III el primero en implementarla de forma sistemática. El sistema se mantuvo, con ajustes menores, en el DSM-III-R y en el DSM-IV de 1994. Permitía separar, por ejemplo, un trastorno depresivo (Eje I) de un trastorno de personalidad subyacente (Eje II) sin que uno enmascarase al otro en la historia clínica. La Organización Mundial de la Salud desarrolló un enfoque paralelo para la psiquiatría infantil y adolescente dentro de la CIE-10, publicado en 2001 con seis ejes en lugar de cinco: síndromes clínicos psiquiátricos, trastornos específicos del desarrollo psicológico, nivel intelectual, condiciones médicas, situaciones psicosociales anómalas y evaluación global de la discapacidad. Esta versión infantil de la CIE-10 sigue empleándose en algunos contextos clínicos y de investigación, incluso después de que el sistema multiaxial perdiera protagonismo en el diagnóstico de adultos. Ese declive llegó con el DSM-5, publicado en 2013. El manual eliminó los cinco ejes y adoptó un formato no axial: los antiguos Ejes I, II y III se fusionaron en una lista única de diagnósticos, mientras que los factores psicosociales y el nivel de discapacidad pasaron a registrarse mediante anotaciones separadas. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría justificó el cambio señalando que la separación entre los ejes carecía de suficiente respaldo científico y que, en la práctica, ningún diagnóstico dependía realmente de asignarse a un eje concreto. No en el DSM-5, que lo sustituyó por un formato no axial en 2013. Persiste, en cambio, en la versión infantil y adolescente de la CIE-10 y en historiales clínicos que todavía siguen la nomenclatura del DSM-IV. Por la forma de sus superficies articulares. El hombro es una enartrosis, con una cabeza esférica que encaja en una cavidad poco profunda y permite movimiento en torno a varios ejes con un centro común. El codo es una articulación en bisagra, con superficies que solo permiten girar alrededor de un eje transversal, de modo que su movimiento se limita a flexión y extensión. El DSM-III y el DSM-IV empleaban cinco ejes. La clasificación multiaxial de la CIE-10 para niños y adolescentes, publicada por la Organización Mundial de la Salud en 2001, añadió un sexto eje dedicado a la evaluación global de la discapacidad. No en el sentido biomecánico estricto. El espacio tridimensional solo ofrece tres ejes independientes de rotación, de modo que multiaxial es, por definición, el grado máximo de libertad rotacional que puede alcanzar una articulación del cuerpo humano.La articulación multiaxial en anatomía
El sistema multiaxial en el diagnóstico psiquiátrico
Preguntas frecuentes
¿Sigue vigente el sistema multiaxial en psiquiatría?
¿Por qué el hombro es multiaxial y el codo no?
¿Cuántos ejes tenía el sistema del DSM-III y cuántos el de la CIE-10 infantil?
¿Puede una articulación tener más de tres ejes de movimiento?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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