DICCIONARIO MÉDICO

Muela

Muela es el nombre popular que reciben los dientes posteriores de la boca, encargados de triturar los alimentos. En sentido estricto agrupa a molares y premolares, aunque la odontología distingue ambas piezas por su número de raíces y de cúspides. La palabra desciende, con un giro semántico curioso, del nombre latino de la piedra de molino.

Qué es la muela

La entrada dedicada al diente ya lo señala: muela es el nombre popular que se aplica indistintamente a molares y premolares, es decir, a las piezas situadas por detrás de los caninos. En el lenguaje cotidiano, "me duele una muela" puede referirse a cualquiera de las dos. La terminología clínica, sin embargo, prefiere distinguirlas, porque son piezas distintas en número de raíces, de cúspides y en su función masticatoria concreta.

El molar, en sentido estricto, es la pieza dental más posterior de cada arcada: la de mayor tamaño y la principal responsable de triturar el bolo alimenticio antes de la deglución. El adulto conserva hasta doce, distribuidos en cuatro grupos de tres (primer, segundo y tercer molar) si conserva los cuatro cordales.

Etimología: de la piedra de molino al diente

Muela procede del latín mola, "piedra de molino". El castellano documenta la palabra ya en el siglo XII con ese sentido original, el de la piedra circular que gira para triturar el grano. Solo más tarde, hacia el siglo XIV, el uso se traslada al diente posterior: la analogía es evidente, dos superficies duras que se enfrentan y muelen. El término técnico molar sigue el mismo origen latino, con el sufijo -aris añadido directamente sobre mola, sin pasar por el castellano antiguo.

La lengua griega tenía su propio nombre para las muelas, gomphíos, ya documentado en Hipócrates con el sentido de "diente que tritura". No dejó descendencia en el vocabulario médico moderno, a diferencia de tantas otras raíces griegas del léxico anatómico.

Clasificación de los molares

Por su posición en la arcada se distinguen el primer, el segundo y el tercer molar o cordal, este último con una anatomía radicular mucho más variable que sus vecinos. El primer molar suele erupcionar hacia los seis años, siendo con frecuencia la primera pieza permanente en aparecer; el cordal, entre los diecisiete y los veinticinco.

También hay diferencias entre arcadas. Los molares superiores presentan habitualmente tres raíces, dos vestibulares y una palatina; los inferiores, dos, una mesial y otra distal. La corona molar tiene entre cuatro y cinco cúspides, según la pieza y el individuo, lo que le proporciona la superficie amplia y accidentada necesaria para la trituración.

Las muelas en la dentición temporal

Aquí surge una particularidad poco conocida fuera de la odontología. La dentición temporal no tiene premolares: sus veinte piezas se reparten en incisivos, caninos y dos molares por cuadrante, llamados primer y segundo molar temporal. Cuando estos se exfolian, hacia los diez u once años, no son sustituidos por otros molares, sino por el primer y el segundo premolar de la dentición permanente.

Los molares permanentes, en cambio, no tienen predecesor temporal alguno: erupcionan directamente en el espacio que la mandíbula gana al crecer, sin ocupar el lugar de ninguna pieza de leche. Es la razón por la que el primer molar permanente puede pasar desapercibido en una revisión infantil: no hay caída previa de ningún diente que anuncie su llegada.

Diferenciación con el premolar y el cordal

El premolar ocupa una posición intermedia entre el canino y el primer molar, con una corona más pequeña y, por lo general, una o dos raíces frente a las dos o tres del molar. Popularmente también se le llama muela, aunque en la clínica se le reserva el nombre propio de premolar o bicúspide.

Distinto es el caso del cordal, que merece mención aparte por su comportamiento singular: es el único molar cuya anatomía radicular resulta imprevisible de una persona a otra, y el único que carece por completo de antecesor en la dentición temporal, ya que ni siquiera existe un tercer molar de leche que lo preceda.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo muela que molar?

No exactamente. Muela es el término popular que abarca molares y premolares; molar, en cambio, designa en odontología solo a la pieza más posterior de cada grupo, la de mayor tamaño.

¿Cuántas muelas tiene una persona adulta?

Si se cuentan molares y premolares juntos, veinte: ocho premolares y hasta doce molares, cuatro de ellos cordales. Muchas personas no llegan a desarrollar los cuatro cordales o los tienen extraídos, con lo que la cifra real suele ser menor.

¿Por qué la dentición de leche no tiene premolares?

Porque los dos molares temporales de cada cuadrante cumplen esa función de transición hasta que son reemplazados, ya en la dentición permanente, por el primer y el segundo premolar. Los molares permanentes, en cambio, aparecen sin ningún predecesor de leche.

¿Todas las muelas tienen el mismo número de raíces?

No. Los molares superiores tienen típicamente tres raíces y los inferiores dos, mientras que los premolares suelen tener una sola, salvo el primer premolar superior, que con frecuencia presenta dos. El cordal es el más variable de todos: puede tener desde una hasta cuatro raíces, a menudo fusionadas entre sí.

Referencias

  1. Manual MSD, versión para el público general. Biología de los dientes
  2. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Anatomía del diente
  3. Real Academia Española. Muela. Diccionario de la lengua española
  4. IMAIOS e-Anatomy. Diente molar

Entradas relacionadas

  • Diente. Anatomía, tipos y función de la pieza dental en conjunto.
  • Cordal. El tercer molar, popularmente llamado muela del juicio.
  • Premolar. Pieza de transición entre el canino y el primer molar.
  • Caninos. Dientes situados entre los incisivos laterales y los premolares.
  • Esmalte. Capa mineralizada más externa de la corona dental.

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