DICCIONARIO MÉDICO
Mortalidad fetal
La mortalidad fetal engloba las muertes del feto ocurridas antes de su expulsión o extracción completa del cuerpo materno, con independencia de la duración del embarazo. Es distinta de la mortalidad perinatal, que solo incorpora su tramo final, y de la mortalidad infantil, que exige un nacimiento con vida. El adjetivo fetal remite directamente al sustantivo feto, cuya etimología latina se desarrolla en esa entrada. Aquí interesa el uso técnico del término: la Organización Mundial de la Salud define la muerte fetal como el fallecimiento del producto de la concepción antes de su expulsión completa del organismo materno, independientemente de la duración de la gestación, y la reconoce por la ausencia de signos de vida tras la separación (latido cardíaco, pulsación del cordón umbilical o movimiento muscular voluntario). Se trata de una definición deliberadamente amplia. Distintos países y organismos la restringen luego con umbrales de edad gestacional o de peso al nacer, lo que genera cifras no siempre comparables entre sí. La práctica clínica distingue tres tramos. La muerte fetal temprana ocurre entre las 9 y las 19 semanas de gestación, o con un peso fetal de hasta 499 gramos. La intermedia se sitúa entre las 20 y las 27 semanas, o entre 500 y 999 gramos. La tardía, la más estudiada y la que casi siempre se recoge en las estadísticas internacionales, se produce a partir de las 28 semanas o con un peso igual o superior a 1.000 gramos. Ese último tramo es el que la OMS emplea para definir la mortinatalidad: fallecimiento fetal a las 28 semanas de gestación o después, pero antes o durante el parto. Estados Unidos, en cambio, sitúa el límite inferior en las 20 semanas, y otros países europeos lo fijan en las 24. Esta divergencia legislativa complica cualquier comparación internacional, un problema reconocido por la propia OMS y por UNICEF. Según el momento del fallecimiento respecto al parto, se habla de muerte fetal anteparto, la que ocurre dentro del útero antes de que empiece el trabajo de parto, o intraparto, la que sobreviene durante el propio parto. Se producen cerca de 2 millones de mortinatos cada año en el mundo, uno cada 16 segundos, según la Organización Mundial de la Salud. Más del 40 % ocurre durante el trabajo de parto, un momento en el que una vigilancia adecuada y un acceso oportuno a la atención obstétrica de urgencia podrían evitar buena parte de esas pérdidas. La Asamblea Mundial de la Salud fijó en 2014 un objetivo de 12 o menos mortinatos tardíos por cada 1.000 nacimientos totales en cada país para 2030. En 2021 lo habían alcanzado 139 países, en su mayoría de renta alta o media alta, mientras 56 países no lo lograrán si no se intensifican los esfuerzos actuales. Tres categorías amplias agrupan las causas: maternas, fetales y placentarias. Entre las más frecuentes figuran las complicaciones durante el parto, las hemorragias previas al parto (incluido el desprendimiento de placenta), las infecciones maternas y las alteraciones del crecimiento fetal por insuficiencia placentaria. En un porcentaje considerable de casos, incluso tras una evaluación exhaustiva y una autopsia, la causa queda sin determinar. La mortalidad perinatal no es sinónimo de mortalidad fetal, aunque las cifras se solapen: aquella suma la mortalidad fetal tardía con las muertes ocurridas en la primera semana tras el nacimiento, mientras que esta se limita a lo ocurrido dentro del útero. La mortalidad infantil, por definición, parte de un nacimiento con vida y llega hasta el primer año, un requisito que la mortalidad fetal, por su propia naturaleza, nunca cumple. Mortinato es el resultado, el feto que nace muerto; muerte fetal es el proceso o el hecho clínico que lo produce. En la práctica, muchos textos usan mortinatalidad para referirse específicamente a la muerte fetal tardía, la que ocurre a partir de las 28 semanas según el criterio de la OMS. Porque el umbral de edad gestacional que cada país usa para registrar una muerte fetal no es el mismo: 20 semanas en Estados Unidos, 24 en buena parte de Europa, 28 para las comparaciones internacionales de la OMS. Cuanto más bajo es el umbral, más muertes tempranas se contabilizan y más alta resulta la tasa, aunque la salud materno fetal real no cambie. No. Incluso con una evaluación exhaustiva y una autopsia, en un porcentaje relevante de casos no se identifica ninguna causa concreta, y no existe todavía un sistema de clasificación internacional único para catalogarlas. No. Casi la mitad de las cifras proyectadas de mortinatos hasta 2030 corresponderán al África subsahariana, según la OMS. El acceso a control prenatal de calidad y a atención obstétrica de urgencia explica la mayor parte de esa diferencia.Qué es la mortalidad fetal
Clasificación según la edad gestacional
Magnitud del problema
Causas
Diferenciación con conceptos próximos
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre mortinato y muerte fetal?
¿Por qué varían tanto las cifras de mortalidad fetal entre países?
¿Se conoce siempre la causa de una muerte fetal?
¿La mortalidad fetal afecta por igual a todos los países?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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