DICCIONARIO MÉDICO
Morfina
La morfina es un analgésico opioide que se extrae de forma natural del opio, la savia seca de la adormidera (Papaver somniferum). Actúa como agonista del receptor opioide mu y funciona, desde su aislamiento a comienzos del siglo XIX, como la sustancia de referencia con la que se compara la potencia de cualquier otro opioide. Su código en la clasificación ATC es N02AA01, dentro del grupo de los alcaloides naturales del opio. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Se extrae directamente del opio, del que es el alcaloide más abundante: representa en torno al 10 % de su peso. Químicamente pertenece al grupo de los fenantrenos, la misma familia que la codeína y la tebaína, y se diferencia de otro gran grupo de alcaloides del opio, el de los isoquinolínicos (papaverina, noscapina), que carecen de efecto analgésico y actúan sobre la musculatura lisa en lugar de sobre el sistema nervioso. La adormidera produce todos estos compuestos en la cápsula inmadura de la flor. Basta un corte superficial para que exude el látex lechoso del que, tras secarse, se obtiene el opio en bruto. Hacia 1804, un joven aprendiz de farmacéutico alemán, Friedrich Sertürner, logró aislar por primera vez un alcaloide puro a partir de esa savia. Lo llamó "Morphium", en honor a Morfeo, el dios griego de los sueños e hijo de Hipnos, dios del sueño. Sertürner probó la sustancia consigo mismo y con varios voluntarios jóvenes: cantidades pequeñas producían euforia; las mayores, un sueño profundo del que costaba despertar. El reconocimiento tardó en llegar. No fue hasta 1817 cuando la Universidad de Jena le concedió un doctorado honorario y el químico francés Gay-Lussac avaló públicamente su trabajo. Cuando en 1818 se acuñó el término "alcaloide" y se generalizó el sufijo "-ina" para nombrar este tipo de compuestos, el Morphium pasó a llamarse morfina. El propio Sertürner acabó dependiendo de la sustancia que había descubierto. Los receptores opioides forman una familia de receptores acoplados a proteínas G, con tres subtipos principales: mu, kappa y delta. La morfina tiene afinidad por los tres, pero su efecto analgésico procede sobre todo de la activación del receptor mu (el mismo que reconoce, en menor medida, las endorfinas que produce el propio organismo), presente tanto en el sistema nervioso central como en el periférico. Esa activación refuerza las vías descendentes que inhiben el dolor desde el tronco encefálico. En paralelo, reduce la excitabilidad de las neuronas periféricas encargadas de transmitir la señal nociceptiva hacia la médula espinal. El resultado es una reducción de la percepción dolorosa sin pérdida de consciencia, a diferencia de lo que ocurre con un anestésico general. El hígado transforma la mayor parte de la morfina en dos metabolitos con destinos muy distintos. La morfina-3-glucurónido carece de actividad analgésica relevante. La morfina-6-glucurónido, en cambio, es activa y contribuye de forma notable al efecto del fármaco, aunque atraviesa la barrera hematoencefálica con más dificultad que la molécula original. Identificar el receptor sobre el que actúa la morfina llevó más tiempo que aislarla: hasta 1973 no se demostró su existencia, cuando Candace Pert y Solomon Snyder lo localizaron en tejido cerebral mediante técnicas de unión con naloxona radiactiva en la Universidad Johns Hopkins. Entre el hallazgo de la molécula y la comprensión de su diana pasaron más de siglo y medio. Dentro de la clasificación ATC, la morfina encabeza el grupo N02AA, el de los alcaloides naturales del opio, junto a la hidromorfona, la oxicodona y la propia codeína. Otros opioides de uso frecuente, como el fentanilo, pertenecen a familias químicas distintas (los derivados de la fenilpiperidina) que nada tienen que ver estructuralmente con el opio, aunque actúan sobre los mismos receptores. Esa distinción explica por qué "opiáceo" y "opioide" no son sinónimos exactos: el primer término se reserva para las sustancias derivadas directamente del opio, mientras que el segundo incluye también a los compuestos sintéticos que se limitan a imitar su acción sobre el receptor. La codeína, uno de los alcaloides que acompañan a la morfina en la planta, apenas tiene actividad analgésica por sí misma. Depende de una enzima hepática, la CYP2D6, para transformarse parcialmente en morfina; sin esa conversión, su efecto sería mínimo. La variabilidad genética de esa enzima entre personas explica por qué la codeína funciona de forma tan desigual según quién la toma. Un derivado semisintético distinto, obtenido por acetilación química de la morfina, es la diacetilmorfina, conocida popularmente como heroína. Su mayor liposolubilidad le permite cruzar la barrera hematoencefálica con más rapidez, lo que intensifica su efecto y, con él, su potencial de abuso. Carece, además, de uso médico autorizado en la mayoría de los países, algo que sí conserva la morfina. Por su disponibilidad, su coste reducido y la amplia experiencia clínica acumulada, la Organización Mundial de la Salud sitúa la morfina oral en el tercer escalón de su protocolo de alivio del dolor oncológico, publicado en 1986. Sigue siendo, más de dos siglos después de su aislamiento, el patrón con el que se mide cualquier analgésico opioide nuevo. Del griego Morfeo, el dios de los sueños. Friedrich Sertürner bautizó así la sustancia hacia 1804, y el nombre se fijó en su forma actual en 1818, cuando se generalizó el sufijo "-ina" para los alcaloides recién descubiertos. Es un opiáceo, porque procede directamente del opio, y también un opioide, porque actúa sobre los receptores opioides. No todo opioide es un opiáceo: el fentanilo, por ejemplo, es plenamente sintético y nunca ha pasado por la adormidera. Porque fue el primer opioide puro disponible y el más estudiado a lo largo de dos siglos de uso clínico continuado. Su perfil de eficacia está descrito con un nivel de detalle que ningún opioide más reciente puede igualar todavía. Por eso, cuando se introduce un fármaco nuevo de esta familia, su potencia suele expresarse en equivalentes de morfina: cuántos miligramos de morfina producirían un efecto analgésico comparable. Esa unidad de referencia facilita comparar tratamientos distintos y ajustar cambios entre un opioide y otro. No implica que la morfina sea superior a los demás, sino que actúa como el punto cero de la escala. Si desea ampliar información relacionada con la morfina, puede consultar:Qué es la morfina
Acción sobre los receptores opioides
La sustancia de referencia entre los opioides
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre morfina?
¿Es la morfina lo mismo que un opiáceo o un opioide?
¿Por qué se usa la morfina como referencia para comparar otros analgésicos opioides?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026