DICCIONARIO MÉDICO
Moldeamiento
El moldeamiento es una técnica de modificación de conducta que enseña un comportamiento nuevo reforzando, paso a paso, las respuestas que más se le parecen. En lugar de esperar a que la conducta final aparezca de golpe, se premian sus aproximaciones sucesivas hasta que el patrón deseado queda instaurado. Se trata de un procedimiento del condicionamiento operante mediante el cual se instaura una conducta nueva reforzando de manera diferencial las respuestas que se acercan progresivamente a un objetivo final. También se le conoce como método de las aproximaciones sucesivas, nombre que describe con más precisión su mecánica: no se refuerza la meta directamente, sino cada paso intermedio que conduce a ella. La palabra procede del verbo «moldear», derivado a su vez de «molde» y el sufijo «-ear», según recoge el diccionario de la Real Academia Española. «Molde» hunde su raíz en el latín modulus, medida o patrón, la misma idea de ajustar algo a una forma predeterminada que subyace en la técnica: el terapeuta o el educador no impone la conducta final de un solo golpe, sino que la va perfilando por aproximación, como quien afina un molde. El término psicológico llegó de la mano de B. F. Skinner, quien lo describió en su obra Science and Human Behavior (1953) al observar cómo podía enseñar a una paloma a picotear un punto concreto de su jaula reforzando primero cualquier giro hacia esa dirección y exigiendo, en cada fase, una aproximación algo más precisa que la anterior. Dos procesos actúan a la vez en el moldeamiento. Por un lado, el refuerzo positivo de la respuesta que más se aproxima al objetivo. Por otro, la extinción gradual de la aproximación anterior, que deja de recibir premio en cuanto aparece una versión más cercana a la meta. Cooper, Heron y Heward lo definen como la modificación gradual de una propiedad de la respuesta mediante el reforzamiento diferencial de aproximaciones sucesivas a una clase operante objetivo. El proceso exige antes que nada definir con exactitud la conducta terminal. A partir de ahí se identifica una conducta de partida, algo que el sujeto ya hace y que guarda alguna relación con el objetivo, y se traza una secuencia de pasos intermedios. Cada paso se refuerza hasta que se estabiliza; entonces, y solo entonces, se eleva el criterio de exigencia. Un salto demasiado grande entre un paso y el siguiente hace que la respuesta se extinga sin que llegue a consolidarse la nueva forma de conducta. Una variante del procedimiento, el esquema de percentiles, calcula el criterio de refuerzo comparando cada respuesta con las últimas registradas, en lugar de fijarlo de antemano. Esto permite adaptar la exigencia al ritmo real de aprendizaje de cada persona, algo especialmente útil cuando varios profesionales aplican la técnica al mismo caso. Conviene no confundirlo con el modelado, que enseña por observación e imitación de un modelo y pertenece al aprendizaje social, no al condicionamiento operante. Tampoco equivale al encadenamiento, que une conductas ya aprendidas en una secuencia, mientras que el moldeamiento crea una conducta que antes no existía en el repertorio del sujeto. Existe además el automoldeamiento, en el que un estímulo neutro se empareja repetidamente con uno que ya provoca una respuesta, sin que el comportamiento del sujeto influya en el proceso. A diferencia del moldeamiento propiamente dicho, este mecanismo responde a las leyes del condicionamiento clásico y no a las del operante. El moldeamiento se emplea en educación especial, en el entrenamiento animal, en la rehabilitación motora tras una lesión y en programas de psicoterapia conductual dirigidos a instaurar habilidades de comunicación o de autonomía. Su utilidad depende, en cada caso, de dividir la meta en pasos razonables. Ni muy pequeños, porque alargan el proceso sin necesidad, ni muy grandes, porque impiden que la conducta se consolide. De «moldear», que a su vez procede de «molde» y este del latín modulus, medida o patrón. La imagen es literal: la conducta se va ajustando a una forma, aproximación tras aproximación, del mismo modo que un material se ajusta a un molde. No. El modelado enseña por imitación. El moldeamiento, en cambio, enseña reforzando los intentos propios del sujeto. B. F. Skinner, en el marco de su trabajo sobre el condicionamiento operante. La describió en 1953 con el célebre ejemplo de una paloma a la que enseñó a picotear un punto concreto reforzando, paso a paso, los giros cada vez más precisos hacia ese objetivo. La respuesta puede extinguirse antes de consolidarse, porque el sujeto deja de recibir refuerzo con la frecuencia necesaria para mantener el interés en el intento. Es lo que ocurre, por ejemplo, si se exige de golpe la conducta completa cuando la persona apenas domina el primer paso de la secuencia. Ajustar el tamaño de cada aproximación al ritmo de aprendizaje de cada persona es, de hecho, la parte más delicada de aplicar la técnica, y explica por qué distintos profesionales pueden obtener resultados desiguales con el mismo procedimiento.Qué es el moldeamiento
El mecanismo: reforzar cada aproximación
Moldeamiento frente a otras técnicas de aprendizaje
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre moldeamiento?
¿Es lo mismo que el modelado?
¿Quién describió por primera vez esta técnica?
¿Qué ocurre si los pasos son demasiado grandes?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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