DICCIONARIO MÉDICO
Modelado
El modelado es la técnica que utiliza deliberadamente la observación de un modelo, una persona cuya conducta sirve de referencia, para enseñar o modificar un comportamiento concreto. A diferencia del aprendizaje vicario, que describe un fenómeno espontáneo, el modelado es su aplicación intencionada en un contexto educativo o terapéutico. Albert Bandura introdujo el término dentro de su teoría del aprendizaje social, formulada a partir de sus experimentos con el muñeco Bobo. Si desea conocer el origen histórico completo de esta línea de investigación y la etimología del término vicario, puede consultar la entrada dedicada al aprendizaje vicario, donde se desarrolla con detalle. Lo que distingue al modelado dentro de ese marco teórico es el propósito. El aprendizaje vicario ocurre en la vida cotidiana sin que nadie lo planifique, un niño que imita a un hermano mayor o un adulto que copia el gesto de un compañero de trabajo. El modelado, en cambio, se organiza a propósito: alguien decide qué conducta se va a observar, en qué condiciones y con qué finalidad. Para que la observación termine convirtiéndose en una conducta nueva, Bandura describió cuatro procesos que deben darse en cierto orden. El observador tiene que prestar atención al modelo, retener de algún modo esa información (mediante imágenes mentales o códigos verbales), ser capaz de reproducir físicamente lo observado y contar con un motivo suficiente para hacerlo. Fallar en cualquiera de esos cuatro pasos basta para que el aprendizaje no llegue a manifestarse, aunque la observación haya sido completa. La probabilidad de que el modelado tenga éxito depende también de quién actúe como modelo. Un modelo percibido como competente, similar al observador o con cierto prestigio social capta más atención y genera más imitación que uno neutro o lejano. Esta es la razón por la que, en un contexto educativo, un profesor o un compañero aventajado suelen resultar modelos más eficaces que una instrucción puramente verbal. Se distinguen varias modalidades según cómo se presenta el modelo. En el modelado en vivo, el observador ve directamente a una persona real ejecutando la conducta. En el modelado simbólico, la observación se hace a través de una película, un vídeo o una narración, sin presencia física del modelo. El modelado participante añade un paso más: tras la demostración, el propio observador practica la conducta de forma guiada, con apoyo progresivamente menor. Existe además el modelado encubierto, en el que la persona imagina la escena en lugar de observarla, útil cuando la situación real resulta difícil de reproducir en la consulta. El modelado verbal, por último, no muestra una acción sino que la describe con instrucciones detalladas. Se emplea con frecuencia para enseñar destrezas secuenciales, como los pasos de un procedimiento, siempre que las instrucciones se expliquen de forma completa y ordenada. Dentro de la terapia cognitivo conductual, el modelado participante se cuenta entre las técnicas con mayor respaldo empírico para el tratamiento de fobias específicas, junto con la exposición en vivo. El terapeuta muestra primero una conducta no temerosa frente al estímulo que provoca el miedo, y el paciente la reproduce después con apoyo decreciente. El fundamento no reside únicamente en la observación: la reducción del miedo depende, sobre todo, de la exposición gradual que el modelado hace posible. Fuera del contexto clínico, el modelado se emplea también en la educación de habilidades motoras y sociales, en la formación de nuevos profesionales que aprenden observando a compañeros con más experiencia, y en la prevención de conductas de riesgo mediante programas que muestran modelos que afrontan una situación de forma adecuada. No exactamente. Están muy relacionados porque comparten el mecanismo de la observación, pero el aprendizaje vicario es el fenómeno psicológico general, y el modelado es su empleo deliberado con fines de enseñanza o de intervención terapéutica. Albert Bandura, en el marco de su teoría del aprendizaje social, desarrollada a partir de finales de la década de 1950 y consolidada en los años sesenta y setenta con estudios experimentales de laboratorio. El mecanismo básico es el mismo en ambos casos, pero los factores que hacen atractivo a un modelo cambian con la edad. En la infancia pesan mucho la similitud percibida y la cercanía afectiva; en la vida adulta gana peso la competencia o el prestigio del modelo en el ámbito concreto que se quiere aprender. No. Funciona bien con conductas observables y relativamente concretas, como una destreza motora o una respuesta de afrontamiento ante un estímulo temido. Resulta menos eficaz para procesos internos que no se manifiestan de forma visible, donde otras técnicas terapéuticas ofrecen mejores resultados.Qué es el modelado
Cómo funciona
Tipos de modelado
Uso en el ámbito clínico
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo modelado que aprendizaje vicario?
¿Quién describió por primera vez esta técnica?
¿El modelado funciona igual en niños que en adultos?
¿Sirve para cualquier tipo de conducta?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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