DICCIONARIO MÉDICO

Aprendizaje vicario

El aprendizaje vicario es la adquisición de conductas a través de la observación de otra persona, el modelo, y de las consecuencias que esa persona recibe por su comportamiento. El psicólogo Albert Bandura lo formuló a partir de sus experimentos con el muñeco Bobo, realizados en 1961, y lo convirtió en el pilar de su teoría del aprendizaje social.

Qué es el aprendizaje vicario

Vicario procede del latín vicarius, derivado a su vez de vicis, "vez" o "turno". La Real Academia Española lo define como quien tiene las veces, poder y facultades de otra persona, o la sustituye. En medicina el término conserva un uso propio, alejado ya de la psicología: se habla de menstruación vicariante o de respiración vicariante cuando un órgano asume la función de otro. En el aprendizaje vicario ocurre algo parecido, aunque en un plano distinto: la experiencia del observador sustituye a la experiencia directa.

El observador no necesita cometer el error, ni sufrir el castigo, ni disfrutar la recompensa. Le basta con verlo ocurrir en otra persona para incorporar esa información a su propio repertorio de conducta. Bandura lo distinguió con claridad de la simple imitación mecánica. No se trata solo de copiar un gesto: lo decisivo es que el observador también aprende algo sobre las consecuencias de ese gesto, y ese aprendizaje puede manifestarse mucho después, o no manifestarse nunca si no hay motivo para ello.

El experimento del muñeco Bobo

Albert Bandura, psicólogo nacido en Mundare (Canadá) en 1925 y profesor durante toda su carrera en la Universidad de Stanford, publicó en 1961 el estudio que dio origen al concepto, junto a Dorothea Ross y Sheila A. Ross. Setenta y dos niños de entre 37 y 69 meses observaron a un adulto comportarse de forma agresiva o tranquila frente a un muñeco hinchable, Bobo. Después, cada niño era llevado a otra sala con el mismo muñeco, sin que el adulto estuviera presente.

Los niños que habían visto el modelo agresivo golpearon, insultaron y atacaron al muñeco con una fidelidad sorprendente a los gestos concretos que habían observado, hasta el punto de repetir frases exactas del adulto. Aquello no encajaba con el conductismo dominante en la época, que exigía un refuerzo directo para que se produjera cualquier aprendizaje. Tampoco encajaba con la teoría psicoanalítica de la catarsis, que sostenía que presenciar violencia debía descargar la agresividad del espectador, no aumentarla.

Bandura desarrolló después el modelo en cuatro fases que sigue utilizando la psicología actual, formalizado en su libro de 1977. La atención determina qué aspectos de la conducta del modelo llegan a registrarse. La retención permite conservar esa información en la memoria. La reproducción exige que el observador cuente físicamente con la capacidad de ejecutar lo observado. Y la motivación decide, por último, si esa conducta llega a manifestarse o queda almacenada sin usar.

Diferenciación con otros tipos de aprendizaje

La imitación simple consiste en reproducir un gesto ajeno. El aprendizaje vicario va más allá: incluye también lo que el observador infiere sobre las consecuencias de ese gesto, favorables o desfavorables, aunque nunca llegue a reproducirlo. Un niño puede aprender que tocar la placa de la cocina duele con solo ver a otra persona quemarse, sin necesidad de imitar nada.

Tampoco debe confundirse con el aprendizaje latente, que describió antes Edward C. Tolman: ese tipo de aprendizaje no requiere ningún modelo externo, solo la exploración individual del propio entorno. Muy próximo, aunque no idéntico, está el modelado: mientras el aprendizaje vicario describe un fenómeno espontáneo y cotidiano, el modelado es la técnica que utiliza deliberadamente ese mismo mecanismo con fines terapéuticos o educativos.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra vicario?

Del latín vicarius, "sustituto" o "que hace las veces de otro", derivado de vicis, "turno" o "vez". La misma raíz está en palabras como vicepresidente o vicisitud.

¿Quién descubrió el aprendizaje vicario?

Albert Bandura, en el estudio que publicó junto a Dorothea Ross y Sheila A. Ross en 1961, conocido como el experimento del muñeco Bobo. La formulación completa como teoría del aprendizaje social llegó más tarde, en 1977.

¿Es necesario que el modelo reciba un premio o un castigo?

No, aunque ayuda. Bandura demostró que la simple observación de la conducta, sin ninguna consecuencia visible para el modelo, ya produce aprendizaje. Cuando el observador ve además que el modelo es recompensado o castigado, el efecto sobre su propia conducta suele ser más marcado.

¿Se aplica solo a la conducta agresiva?

En absoluto. El experimento original se centró en la agresión porque resultaba fácil de medir, pero el mecanismo funciona igual para conductas prosociales, hábitos saludables o habilidades técnicas. Un residente que observa a un cirujano experimentado, por ejemplo, aprende también de forma vicaria.

Referencias

  1. Real Academia Española. Vicario. Diccionario de la lengua española.
  2. American Psychological Association. Vicarious. APA Dictionary of Psychology.
  3. Bandura A, Ross D, Ross SA. Transmission of Aggression through Imitation of Aggressive Models. Classics in the History of Psychology, York University, 1961.
  4. Real Academia Española. Imitación. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al aprendizaje vicario, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Aprendizaje: proceso general por el que se adquieren o modifican conductas, conocimientos y habilidades, con sus principales tipos.
  • Aprendizaje latente: adquisición de conocimiento que no se manifiesta en la conducta hasta que existe un motivo para expresarlo.
  • Modelado: técnica que utiliza la observación de un modelo para enseñar o modificar deliberadamente una conducta.
  • Condicionamiento clásico: forma de aprendizaje asociativo en la que un estímulo neutro llega a provocar una respuesta originalmente ligada a otro estímulo.

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