DICCIONARIO MÉDICO
Mirmecia
La mirmecia es un tipo de verruga plantar o, más raramente, palmar, que crece hacia el interior de la piel en lugar de hacia fuera. Causada casi siempre por el virus del papiloma humano tipo 1, se presenta como una lesión única, dolorosa a la presión y rodeada de un reborde de piel engrosada. El médico romano Celso ya empleaba este nombre en el siglo I para distinguirla de otras formas de verruga, mucho antes de que se conociera su origen vírico. La mirmecia es una variedad de verruga cutánea que se desarrolla, sobre todo, en la planta del pie. Mientras otras verrugas sobresalen hacia el exterior, esta crece de forma endofítica, hacia las capas profundas de la epidermis: por eso algunos autores la comparan con un iceberg, del que solo asoma una pequeña parte en la superficie. Suele presentarse como lesión aislada, con superficie áspera y un anillo de piel engrosada (queratósico) que la delimita con claridad. El nombre procede del griego antiguo μυρμηκία (myrmēkía), derivado de μύρμηξ (mýrmēx, "hormiga"), y se ha traducido tradicionalmente como "nido de hormigas". Ya lo usaba el médico romano Aulo Cornelio Celso en su tratado De Medicina, hacia el siglo I, para nombrar esta lesión junto a otras dos formas de verruga que también describió: el acrocordón, propio de niños y de resolución espontánea, y el timión, de localización genital. La elección del término tiene su lógica visual, ya que la superficie granulosa y la disposición hacia dentro de la lesión recuerdan a la boca de un hormiguero. El virus causante tardaría casi dos mil años en identificarse. No fue hasta el siglo XX cuando se relacionó esta variedad de verruga con una infección vírica y, más tarde, con el virus del papiloma humano (VPH). Hoy, la palabra "mirmecia" se conserva en la práctica dermatológica y podológica como sinónimo de verruga plantar solitaria y profunda, diferenciada tanto de la verruga en mosaico como de la callosidad. La mirmecia duele, sobre todo, al caminar y al comprimirla lateralmente, porque su crecimiento hacia la dermis profunda presiona las terminaciones nerviosas. En su superficie, a simple vista o con dermatoscopio, suelen distinguirse pequeños puntos oscuros que corresponden a capilares trombosados; a veces hay que raspar la hiperqueratosis para verlos con claridad. Otro rasgo distintivo es que interrumpe el dibujo de los dermatoglifos, los surcos fisiológicos de la piel de la planta. La callosidad, en cambio, respeta esos surcos, carece de puntos negros y duele más con la presión vertical que con la lateral: es un engrosamiento reactivo de la piel frente al roce, no una lesión vírica. La verruga en mosaico se diferencia por agruparse en placas superficiales de varias lesiones contiguas, casi siempre indoloras, y suele localizarse en el talón o sobre la cabeza de los metatarsianos. En casos de evolución muy larga o clínica atípica, y de forma poco habitual, el diagnóstico diferencial se plantea también con el carcinoma verrucoso o con los "clavos" de la sífilis secundaria. Al microscopio, la epidermis muestra abundantes gránulos eosinófilos intracitoplasmáticos que aumentan de tamaño hacia los estratos superiores y que a veces se agrupan formando cuerpos de inclusión de morfología irregular. Este patrón histológico es propio de la mirmecia y no aparece en la verruga anogenital ni en la callosidad. La mirmecia está causada, en la mayoría de los casos, por el virus del papiloma humano tipo 1, aunque se han descrito también, con menor frecuencia, los tipos 2, 4 y 63. Tras la penetración del virus en la piel, la infección permanece latente entre uno y veinte meses antes de manifestarse como lesión visible. El contagio se produce por contacto directo con la piel infectada, por contacto indirecto a través de superficies u objetos contaminados (suelos de duchas, vestuarios, piscinas) o por autoinoculación cuando existe una rotura de la epidermis. El virus no se transmite por vía sanguínea, ya que solo infecta el tejido epitelial. Se calcula que el VPH cutáneo afecta en torno al 12 % de la población general, una cifra que se eleva hasta el 30 % en niños y adolescentes, cuya piel plantar sufre con más frecuencia microtraumatismos que facilitan la entrada del virus. Del griego myrmēkía, derivado de mýrmēx ("hormiga"), y traducido tradicionalmente como "nido de hormigas". El médico romano Celso ya usaba el término en el siglo I para nombrar esta variedad de verruga, mucho antes de que se conociera su causa vírica. No. La mirmecia es una lesión profunda, solitaria y dolorosa. La verruga en mosaico agrupa varias lesiones superficiales, casi siempre indoloras, formando una placa. Porque no crece hacia fuera, como el resto de verrugas, sino hacia el interior de la piel. Esa dirección de crecimiento presiona las terminaciones nerviosas de la dermis profunda cada vez que se apoya el peso del cuerpo sobre la lesión. Sí, aunque es mucho menos frecuente que en el pie. Cuando afecta a la palma, sigue el mismo patrón de crecimiento profundo y suele doler al hacer presión o al sujetar objetos con fuerza.Qué es la mirmecia
Rasgos clínicos y diferenciación con otras lesiones
Causa y contagio
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "mirmecia"?
¿Es lo mismo que una verruga en mosaico?
¿Por qué duele tanto al caminar?
¿Puede aparecer también en la mano?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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