DICCIONARIO MÉDICO
MIBI
MIBI es el nombre con el que se conoce, en la práctica clínica, al radiofármaco tecnecio-99m sestamibi, empleado sobre todo en la gammagrafía de perfusión miocárdica para localizar zonas del corazón con riego insuficiente. También se utiliza para situar adenomas de las glándulas paratiroides antes de una intervención quirúrgica y, con menor frecuencia, como prueba complementaria tras una mamografía dudosa. No trata ninguna enfermedad: su papel es hacer visible, mediante una gammacámara, lo que a simple vista no puede observarse. La sigla procede del inglés methoxy isobutyl isonitrile, metoxi-isobutil-isonitrilo en español: la molécula orgánica que, marcada con el isótopo radiactivo tecnecio-99m, forma el complejo que se administra por vía intravenosa. El nombre químico del compuesto completo, sestamibi, esconde su propia curiosidad: "sesta" alude al número seis, porque alrededor de cada átomo de tecnecio se disponen seis moléculas idénticas de isonitrilo, formando una estructura octaédrica. La familia de los isonitrilos marcados con tecnecio nació de las patentes que el químico Jones y su equipo registraron a comienzos de los años ochenta. Aquella primera generación se acumulaba en exceso en el pulmón y el hígado, lo que dificultaba leer las imágenes del corazón. Las versiones posteriores, con una cadena de éter añadida a la molécula, resolvieron el problema y dieron lugar al sestamibi actual, comercializado desde principios de los noventa bajo el nombre Cardiolite y, más tarde, como Miraluma para el estudio de lesiones mamarias. El MIBI es un complejo catiónico y lipófilo que atraviesa de forma pasiva las membranas capilares y celulares. Una vez dentro de la célula queda atrapado en las mitocondrias, y su retención depende de que la membrana mitocondrial esté intacta: en la práctica, eso significa que solo se acumula en células vivas y metabólicamente activas. En el miocardio, la captación guarda relación directa con el flujo sanguíneo coronario. Donde llega poca sangre se fija poco trazador, y esa diferencia es justo lo que la gammacámara traduce en imagen. A diferencia del talio-201, el radiofármaco que se empleaba antes con este fin, el MIBI apenas se redistribuye una vez fijado: no migra con el paso del tiempo hacia las zonas mejor irrigadas. Por eso los estudios de esfuerzo y de reposo exigen dos inyecciones independientes, y no una sola como ocurría con el talio. Esa limitación física del talio, de hecho, fue uno de los motivos que impulsaron el desarrollo de marcadores de perfusión con tecnecio-99m. El empleo más frecuente del MIBI es la gammagrafía de perfusión miocárdica, prueba que ayuda a detectar y localizar la cardiopatía isquémica y a evaluar la función del ventrículo izquierdo. Suele combinarse con SPECT, la modalidad tomográfica que reconstruye el músculo cardíaco en cortes y no solo en una proyección plana. Desde que Taillefer describiera en 1992 la técnica con un único trazador, el MIBI se ha convertido también en la prueba de elección para localizar, antes de operar, el adenoma paratiroideo responsable de buena parte de los casos de hiperparatiroidismo primario. Queda un tercer uso, menos habitual y siempre como prueba de segunda línea: la valoración de lesiones mamarias cuando la mamografía arroja un resultado dudoso. Metoxi-isobutil-isonitrilo, la molécula orgánica que, unida al tecnecio-99m, forma el radiofármaco conocido también como sestamibi. Sí. MIBI designa la molécula de isonitrilo, y sestamibi, el complejo completo que esa molécula forma junto al tecnecio-99m. En la práctica clínica ambos nombres se usan indistintamente para referirse a la misma prueba. Porque el MIBI apenas se redistribuye tras fijarse en el tejido: no se desplaza con el tiempo hacia las zonas mejor irrigadas, como sí hacía el talio-201, así que cada fase del estudio necesita su propia dosis. Sí, es idéntico. Lo que cambia es el protocolo de adquisición: en el estudio cardíaco se comparan esfuerzo y reposo, mientras que en el paratiroideo se compara una imagen precoz con otra tardía, para ver qué tejido retiene el trazador más tiempo. Poco. El tecnecio-99m tiene un periodo de semidesintegración de unas seis horas, de modo que su actividad se reduce a la mitad en ese tiempo y desaparece de forma prácticamente completa en dos o tres días. Para situar el MIBI dentro de la medicina nuclear, puede consultar:Qué es MIBI
Cómo actúa en el organismo
Usos en medicina nuclear
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la sigla MIBI?
¿Es lo mismo MIBI que sestamibi?
¿Por qué se necesitan dos inyecciones, una en reposo y otra en esfuerzo?
¿Sirve el mismo radiofármaco para el corazón y para las paratiroides?
¿Cuánto dura la radiactividad?
Referencias
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