DICCIONARIO MÉDICO

Metáfisis

La metáfisis es la región de un hueso largo situada entre la diáfisis y la epífisis. Durante la infancia y la adolescencia es allí donde el cartílago de crecimiento se transforma en hueso esponjoso, y en la vida adulta sigue siendo la zona de transición estructural entre el cuerpo del hueso y sus extremos articulares.

Qué es la metáfisis

El vocablo procede del griego μετά (metá, «en medio de», «entre») y φύσις (phýsis, «crecimiento»): la zona intermedia asociada al crecimiento óseo. Epífisis y diáfisis ya aparecen en el corpus hipocrático y en Galeno; metáfisis, en cambio, es una acuñación mucho más tardía. El diccionario etimológico Dicciomed, de la Universidad de Salamanca, documenta su primer uso en 1913, en inglés, dentro del vocabulario anatómico moderno que la histología del siglo XX afinó para distinguir con precisión las tres regiones del hueso largo.

No tiene límites anatómicos fijos, sino que es una zona de transición: comienza donde termina el hueso compacto de la diáfisis y se extiende hasta el borde de la epífisis o, durante la infancia, hasta la fisis o cartílago de crecimiento.

Estructura y tejido óseo

El tejido que forma la metáfisis es predominantemente hueso esponjoso o trabecular, igual que en la epífisis; el hueso compacto que reviste la diáfisis apenas tiene representación aquí, salvo en una fina cortical periférica. Las trabéculas se orientan siguiendo las líneas de fuerza que llegan desde la epífisis, y entre ellas se aloja médula ósea con intensa actividad celular.

Esa actividad es la que mejor define a la metáfisis. Conviven allí, en proporciones que varían con la edad, la sustitución del cartílago calcificado procedente de la fisis por hueso primario, el remodelado de ese hueso primario en hueso laminar maduro (obra conjunta de osteoblastos y osteoclastos) y el modelado de la superficie externa, que va estrechando el contorno del hueso a medida que se aleja de la epífisis. Este último proceso depende de una intensa reabsorción subperióstica: sin ella, la metáfisis conservaría el diámetro ancho de la epífisis en toda su longitud, en lugar de estrecharse de forma progresiva hacia la diáfisis.

La irrigación de la zona es igualmente particular. Las últimas ramas de la arteria nutricia ascienden desde la diáfisis y, cerca de la fisis, forman asas que enlazan con una red de sinusoides venosos donde la sangre circula despacio (la palabra sinusoide, del latín sinus, «seno», describe bien ese carácter de remanso más que de corriente).

La metáfisis durante el crecimiento

Mientras el esqueleto crece, la metáfisis recibe de forma continua el cartílago calcificado que produce la fisis y lo convierte en hueso nuevo: es el tramo final de la osificación endocondral, el mismo mecanismo que forma el resto del esqueleto antes del nacimiento. Cuando la fisis se cierra, al final de la adolescencia, ese suministro de cartílago se agota y la metáfisis queda unida de forma definitiva a la epífisis.

En una radiografía infantil sana pueden verse, a veces, bandas transversales densas dentro de la metáfisis, paralelas a la fisis. Suelen ser hallazgos incidentales sin significado clínico, aunque también se han descrito ligadas a episodios de enfermedad o desnutrición durante el crecimiento.

Diferenciación con las regiones vecinas

Con la diáfisis, la diferencia es de tejido: hueso compacto y denso frente a hueso esponjoso y muy vascularizado. Con la epífisis, la diferencia es de posición y de función: la epífisis forma las superficies articulares y participa directamente en el movimiento, mientras que la metáfisis es sobre todo una zona de tránsito y de recambio óseo. Con la fisis, la diferencia es de naturaleza: la fisis es cartílago; la metáfisis, hueso, la franja esponjosa donde ese cartílago, ya calcificado, se convierte en tejido definitivo.

Esta trama vascular, con capilares terminales y sinusoides de flujo lento, explica también por qué la metáfisis es el asiento preferente de determinadas infecciones óseas de origen hematógeno durante la infancia: el flujo enlentecido facilita que un émbolo bacteriano procedente de otro foco quede retenido allí. Es un dato puramente anatómico y epidemiológico, propio de esta entrada; su manejo clínico corresponde a otras páginas de la Clínica.

Preguntas frecuentes

¿Desaparece la metáfisis en el adulto?

No como estructura de crecimiento activo, pero sí sigue siendo reconocible. Una vez que la fisis se osifica, hacia el final de la adolescencia, la metáfisis y la epífisis quedan unidas sin frontera funcional; en la radiografía, sin embargo, suele distinguirse todavía una franja de hueso esponjoso menos denso que marca, por convención, dónde estaba esa línea.

¿Todos los huesos largos tienen dos metáfisis?

Depende del hueso. Los huesos largos mayores (fémur, tibia, húmero) tienen dos, una en cada extremo. Los huesos largos en miniatura de la mano y el pie (falanges, metacarpianos, metatarsianos) suelen tener, en cambio, un único centro secundario de osificación activo y, por tanto, una sola metáfisis funcional: proximal en las falanges y en casi todos los metatarsianos, distal en los metacarpianos segundo a quinto.

¿Qué son las líneas de Harris?

Líneas radiodensas, transversales y paralelas a la fisis, que aparecen en la metáfisis de los huesos de crecimiento rápido (fémur distal, tibia proximal, húmero proximal) tras una interrupción temporal del crecimiento. Las describió el anatomista Henry Harris en 1926, y hoy se emplean también en antropología y paleopatología para reconstruir episodios de enfermedad o desnutrición en poblaciones antiguas a partir de restos óseos.

¿Por qué se asocia la metáfisis con infecciones óseas en la infancia?

Por su arquitectura vascular. Los capilares que llegan hasta cerca de la fisis forman asas de flujo lento antes de drenar en sinusoides venosos, un diseño que facilita que gérmenes circulantes queden retenidos en la zona. Es la razón anatómica de la mayor frecuencia de osteomielitis hematógena aguda en la metáfisis durante los primeros años de vida.

¿Qué diferencia hay entre metáfisis y fisis?

No son lo mismo, aunque estén pegadas. La fisis es el cartílago de crecimiento; la metáfisis es hueso, la franja esponjosa donde ese cartílago, ya calcificado, se transforma en tejido óseo definitivo.

Referencias

  1. Huesos largos. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  2. Huesos. Manual MSD, versión para público general.
  3. Metáfisis. e-Anatomy, IMAIOS.
  4. Líneas de Park-Harris. Revista Argentina de Radiología, Elsevier.

Entradas relacionadas en el diccionario

  • Diáfisis: porción central y tubular de un hueso largo, formada por hueso compacto.
  • Epífisis: cada uno de los extremos ensanchados de un hueso largo.
  • Fisis: cartílago de crecimiento situado entre la epífisis y la metáfisis.
  • Hueso largo: hueso más largo que ancho, organizado en diáfisis, metáfisis y epífisis.
  • Osificación: proceso de formación de tejido óseo, endocondral o membranoso.

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