DICCIONARIO MÉDICO
Mascarilla de Venturi
La mascarilla Venturi es un dispositivo de oxigenoterapia que administra oxígeno en una concentración fija y conocida de antemano. La proporción de oxígeno que llega al paciente apenas depende de cómo respire, lo que la sitúa entre los sistemas llamados de alto flujo. Es una máscara facial acoplada a una pieza intermedia que hace toda la diferencia: un adaptador con un orificio estrecho y unas aberturas laterales. El oxígeno procedente de la fuente pasa a gran velocidad por ese estrechamiento y, al hacerlo, arrastra hacia el interior una cantidad proporcional de aire ambiente por las aberturas laterales. La mezcla resultante tiene una concentración de oxígeno determinada, que se mantiene estable aunque cambie el ritmo respiratorio de la persona. Ese comportamiento la convierte en un sistema de alto flujo, entendido no como un gran caudal de oxígeno puro sino como un flujo total (oxígeno más aire arrastrado) que supera lo que el paciente inspira. Los sistemas de bajo flujo, como las gafas nasales, aportan solo una parte del volumen inhalado, y el resto lo completa el paciente con aire de la habitación; por eso en ellos la concentración final resulta variable e imprecisa. El dispositivo se llama así por Giovanni Battista Venturi, físico italiano nacido en 1746, que describió en 1797 cómo un fluido acelera y pierde presión al atravesar un conducto que se estrecha. Esa caída de presión es la que aspira el aire ambiente hacia el interior de la máscara. Conviene una precisión: el fenómeno se explica en último término por el principio de Bernoulli, y parte de la literatura discute si estas mascarillas son "Venturi" en sentido estricto o una aplicación derivada de aquel principio. El nombre, en cualquier caso, ha perdurado. La mascarilla la ideó el médico Edward James Moran Campbell en el Middlesex Hospital de Londres, hacia 1960. Buscaba una alternativa al oxígeno intermitente para pacientes con enfermedad respiratoria crónica, en los que un exceso de oxígeno podía provocar retención de dióxido de carbono. Al fijar una concentración conocida y controlada, el dispositivo permitía aportar oxígeno sin ese riesgo. Campbell tomó prestado el principio del físico italiano para resolver un problema clínico muy concreto. Cada concentración de oxígeno se obtiene con un adaptador distinto, y el conjunto suele identificarse mediante un código de colores. La correspondencia exacta entre cada color y su porcentaje varía según el fabricante, de modo que conviene leer siempre la referencia impresa en la propia pieza. El rango que cubren estos dispositivos se sitúa de forma habitual entre el 24 % y el 50 % de oxígeno, con valores intermedios repartidos entre los distintos adaptadores. De Giovanni Battista Venturi, físico italiano (1746-1822) que describió en 1797 el fenómeno por el que un fluido pierde presión al pasar por un estrechamiento. La mascarilla como tal la desarrolló mucho después Moran Campbell, hacia 1960, aplicando ese efecto a la administración de oxígeno. Porque la proporción entre oxígeno y aire arrastrado la fija el diseño del adaptador, no el paciente. Aunque este respire más deprisa o más despacio, el sistema entrega un flujo total que cubre toda su inspiración, de manera que la concentración final se mantiene estable. En eso se distingue de los sistemas de bajo flujo. No. Alto flujo se refiere al volumen total de gas que entrega el dispositivo, suma del oxígeno y del aire ambiente que arrastra, no a una concentración elevada de oxígeno. De hecho una mascarilla Venturi puede administrar concentraciones bajas, del 24 %, y seguir siendo un sistema de alto flujo.Qué es la mascarilla Venturi
El efecto que le da nombre
Origen del dispositivo
El código de colores
Preguntas frecuentes
¿De quién toma el nombre la mascarilla Venturi?
¿Por qué se dice que aporta una concentración fija de oxígeno?
¿Es lo mismo alto flujo que mucho oxígeno?
Referencias
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