DICCIONARIO MÉDICO
Mano en garra
La mano en garra es una deformidad en la que las articulaciones de la base de los dedos quedan estiradas hacia atrás mientras las articulaciones más distales permanecen dobladas, de modo que la mano adopta el aspecto de una garra. Afecta sobre todo al anular y al meñique y responde a una lesión del nervio cubital. Se conoce también como garra cubital. La imagen que define esta deformidad es doble: los nudillos (las articulaciones metacarpofalángicas) quedan en hiperextensión y, al mismo tiempo, las articulaciones de las falanges se flexionan. El resultado recuerda a una garra. La postura es más marcada en el cuarto y el quinto dedo, y es visible con la mano en reposo, sin que la persona intente ningún movimiento. Ese detalle, que aparezca en reposo, es lo que la caracteriza. Los músculos responsables de equilibrar los dedos, los lumbricales y los interóseos, dependen en su porción interna del nervio cubital. Cuando el nervio falla, esos músculos dejan de flexionar los nudillos y de estirar las falanges. Los extensores largos, intactos, tiran de los nudillos hacia atrás sin nadie que los contrarreste, y los flexores largos doblan las falanges. La garra es el saldo de ese desequilibrio. El nervio cubital es vulnerable en dos puntos. Uno es el codo, donde discurre superficial por detrás del epicóndilo interno, la zona que todos hemos golpeado alguna vez con la sensación de "calambre". El otro es la muñeca, en el canal de Guyon. Fracturas, luxaciones, cortes y atrapamientos crónicos en cualquiera de esos niveles pueden originar la garra. Existe una particularidad que conviene conocer, la llamada paradoja cubital. Cuanto más alta es la lesión, más cerca del codo, menos evidente resulta la garra, porque también se paraliza la parte del flexor profundo que dobla las falanges del anular y el meñique. Al no doblarse esos dedos, la deformidad se atenúa. A medida que el nervio se recupera desde arriba, la garra puede volverse más aparente antes de desaparecer. La deformidad empeora justo cuando el paciente mejora. La garra cubital se confunde con facilidad con la mano de predicador, y la clave para separarlas es sencilla. La garra es un signo pasivo: está presente con la mano relajada. La mano de predicador, ligada al nervio mediano, es un signo activo: solo se manifiesta cuando la persona intenta cerrar el puño. Además, los dedos protagonistas son distintos. En la garra cubital, el anular y el meñique. En la mano de predicador, el índice y el medio. Por dos motivos combinados. La forma de la mano evoca la garra de un animal, con los dedos internos curvados, y el nervio responsable es el cubital, que recorre el borde interno del antebrazo hasta la mano. El adjetivo distingue esta garra de la que puede producir, en menor grado, el nervio mediano. El anular y el meñique, es decir, el cuarto y el quinto dedo. Son los que reciben inervación del nervio cubital a través de los lumbricales internos. El pulgar, el índice y el medio suelen conservar una postura más normal. No siempre. En las lesiones crónicas se instaura poco a poco, a medida que los músculos internos de la mano se atrofian. Con el tiempo se aprecia también un hundimiento entre el pulgar y el índice, por adelgazamiento del primer interóseo.Qué es la mano en garra
Origen del daño nervioso
Diferenciación con la mano de predicador
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama garra cubital?
¿Qué dedos se ven afectados?
¿La garra aparece de golpe?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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