DICCIONARIO MÉDICO
Luteotropina
Se llama luteotropina, u hormona luteotrópica, a toda hormona de la hipófisis anterior capaz de mantener la función del cuerpo lúteo y estimular su producción de progesterona. No designa a una única sustancia: es una categoría funcional, y la hormona concreta que cumple ese papel cambia según la especie animal. Ese matiz, poco conocido, explica por qué el término ha arrastrado confusión desde su origen. El nombre une el latín luteus, amarillo, con el griego tropos, giro o dirección, un sufijo que en fisiología indica que una hormona actúa sobre una diana determinada. Literalmente, luteotropina es la hormona que se dirige al cuerpo amarillo, es decir, al cuerpo lúteo. La definición clásica de los diccionarios médicos la describe justo así: una hormona de la hipófisis anterior que mantiene la función del cuerpo lúteo. La clave está en que el término describe un efecto, no una molécula. Cualquier hormona que sostenga el cuerpo lúteo y prolongue su secreción de progesterona es, por definición, luteotrópica. Distintas hormonas pueden ejercer ese papel, y de hecho lo ejercen en distintos animales. En los roedores, la prolactina es la luteotropina principal. Por eso, en la literatura más antigua y en muchos diccionarios de origen anglosajón, luteotropina o LTH (del inglés luteotropic hormone) figura directamente como sinónimo de prolactina. En el ser humano y en los demás primates, sin embargo, el sostén del cuerpo lúteo no recae en la prolactina, sino en la hormona luteinizante o LH. Es la LH la que estimula la ovulación, el desarrollo del cuerpo lúteo y su mantenimiento tras la ovulación. Otras hormonas, como la FSH o ciertas prostaglandinas, también pueden comportarse como luteotropinas en determinados tejidos y momentos. Esta variabilidad tiene raíces históricas. Cuando se identificó la prolactina y se comprobó que estimulaba el cuerpo lúteo de los roedores, se extendió la idea de que esa misma hormona regulaba el cuerpo lúteo humano. La confusión se mantuvo durante décadas. Solo cuando se demostró, ya entrados los años setenta, que era la LH la que elevaba de forma directa la producción de progesterona en el cuerpo lúteo humano, quedó claro que la luteotropina de los primates no era la misma que la de la rata. Vale la pena separar tres palabras que suenan próximas y se enredan con facilidad. La luteotropina es el concepto funcional, la hormona que sostiene el cuerpo lúteo, sea cual sea. La hormona luteinizante o LH es la gonadotropina concreta que cumple ese papel en el ser humano. Y la luteinización es el proceso de formación del cuerpo lúteo, no una hormona. Al leer textos antiguos conviene fijarse en la especie de la que hablan: la misma palabra, luteotropina, puede referirse a la prolactina o a la LH según de qué animal se trate. Depende de la especie. En roedores, la luteotropina principal es la prolactina, y por eso muchos diccionarios las presentan como sinónimos. En el ser humano, la hormona que sostiene el cuerpo lúteo es la LH, no la prolactina, de modo que la equivalencia con prolactina no puede darse por buena sin más. Porque actúa sobre el cuerpo amarillo. La raíz latina luteus significa amarillo y el griego tropos indica que la hormona se dirige a esa diana. El nombre describe, por tanto, una función, no una molécula concreta. No exactamente. La hormona luteinizante o LH es la luteotropina del ser humano, pero luteotropina es un término más amplio que abarca cualquier hormona con ese efecto. En otras especies, la luteotropina puede ser la prolactina u otras hormonas distintas de la LH.Qué es la luteotropina
Un agente que cambia según la especie
Cómo no confundir los términos
Preguntas frecuentes
¿La luteotropina es la prolactina?
¿Por qué se llama luteotropina?
¿Es lo mismo luteotropina que hormona luteinizante?
Referencias
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