DICCIONARIO MÉDICO
Líquido de perfusión
El líquido de perfusión es la solución que se introduce en el organismo, casi siempre por vía intravenosa y gota a gota, para reponer o mantener el agua, los electrólitos y otras sustancias de los líquidos corporales. Es el fluido que se administra durante una fluidoterapia, no el acto de administrarlo. Conviene empezar por una distinción que el nombre presta a confusión. En medicina, la palabra "perfusión" tiene dos sentidos. Uno fisiológico designa el riego de sangre que atraviesa un tejido. El otro, de origen más clínico, se refiere a la introducción lenta y continuada de un líquido en el organismo, habitualmente por una vena. El líquido de perfusión pertenece a este segundo sentido: es la solución que se hace pasar, poco a poco, al torrente circulatorio. La voz procede del latín perfundere, "verter a través de", formada por per ("a través") y fundere ("verter"). El uso con el significado de administrar un líquido por vena es relativamente moderno y llegó al español desde el francés, por influencia de la palabra transfusión. De ahí que a menudo se emplee "perfusión" donde en otros contextos se diría infusión. En la práctica hospitalaria, el líquido de perfusión es el contenido de esos frascos o bolsas que gotean hacia el paciente a través de un sistema conectado a una vena. La composición depende de para qué se administre, pero todos los líquidos de perfusión parten de una base de agua en la que se disuelven distintas sustancias. Lo más habitual es que lleven electrólitos, sobre todo sodio y cloruro, en proporciones que buscan acercarse a las del líquido situado fuera de las células. Algunas soluciones incorporan glucosa; otras, moléculas de mayor tamaño. Una condición gobierna su preparación: la solución debe ser compatible con la sangre. Eso obliga a controlar su concentración de partículas, su acidez y su esterilidad. Un líquido demasiado diluido o demasiado concentrado alteraría el equilibrio del agua entre la sangre y las células. Por eso no se administra agua sola por vena. Los líquidos de perfusión se agrupan en dos categorías según el tamaño de lo que llevan disuelto. Las soluciones cristaloides contienen partículas pequeñas, iones y moléculas como la sal o la glucosa, que atraviesan con facilidad la pared de los capilares y se reparten por el espacio extracelular. Las soluciones coloides contienen moléculas grandes que tienden a permanecer dentro del vaso, donde elevan la presión oncótica y retienen agua en la circulación. Cada familia tiene su lugar en el diccionario. Los detalles de una y otra se desarrollan en las entradas de solución cristaloide y solución coloide. El suero fisiológico, cloruro de sodio al 0,9 %, es el cristaloide más conocido. No exactamente. La fluidoterapia es la técnica, el tratamiento que consiste en administrar líquidos al organismo. El líquido de perfusión es la solución concreta que se emplea en ese tratamiento. Una es el procedimiento; el otro, el producto que gotea. Por un préstamo del francés. En español médico se ha extendido "perfusión" para nombrar la introducción de un líquido por vena, un uso que llegó por influencia de la palabra transfusión. En inglés, para ese mismo acto, se emplea más "infusion". Ambos términos conviven. El tamaño de las partículas que llevan disueltas. Los cristaloides transportan iones y moléculas pequeñas que salen con facilidad de los vasos hacia el espacio entre las células. Los coloides llevan moléculas grandes que se quedan dentro del vaso y funcionan como expansores del plasma. Entradas relacionadasQué es el líquido de perfusión
Qué contiene
Las dos grandes familias
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo perfusión que fluidoterapia?
¿Por qué se llama perfusión y no infusión?
¿Qué diferencia hay entre un cristaloide y un coloide?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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