DICCIONARIO MÉDICO
Lipemia retinalis
La lipemia retinalis es un signo oftalmoscópico que consiste en el aspecto blanquecino, cremoso o lechoso que adoptan los vasos de la retina cuando la concentración de triglicéridos en la sangre alcanza cifras muy altas. No afecta a la visión, pero delata una alteración importante del metabolismo de las grasas. Al explorar el fondo de ojo, arterias y venas de la retina se ven normalmente rojas, por la sangre que contienen. En la lipemia retinalis pierden ese color y adquieren un tono pálido, entre blanco y salmón. El cambio empieza por los vasos de la periferia y, a medida que la alteración es más intensa, alcanza los vasos centrales. En los grados más avanzados, todo el fondo del ojo puede tomar una tonalidad salmón. El nombre combina dos elementos. Lipemia designa la presencia de grasa en la sangre (del griego lipos, grasa, y haima, sangre). Retinalis es la forma latina que la refiere a la retina. Traducido de manera directa: grasa en la sangre manifestada en la retina. Detrás del fenómeno hay una explicación óptica. Cuando el plasma transporta una cantidad enorme de triglicéridos en forma de quilomicrones, la sangre se vuelve turbia y lechosa. La pared de los vasos retinianos es transparente, de modo que ese contenido blanquecino se transparenta a través de ella y modifica el color que percibe quien examina el ojo. La lipemia retinalis es un marcador visible de hipertrigliceridemia grave. Suele aparecer con cifras de triglicéridos por encima de 1.000 mg/dL, y su intensidad crece cuanto más elevado es el valor; los grados más llamativos se asocian a concentraciones que superan con holgura los 2.000 mg/dL, frente a un rango de referencia habitual de 50 a 150 mg/dL. Ese exceso de triglicéridos circula empaquetado sobre todo en quilomicrones, las partículas que transportan la grasa procedente de la dieta. Por eso la lipemia retinalis se considera un signo característico de la quilomicronemia, situaciones en las que estas partículas se acumulan de forma anómala. Entre sus causas figuran trastornos hereditarios del metabolismo lipídico y descompensaciones metabólicas como la cetoacidosis. Conviene situar el signo dentro de un cuadro más amplio. Los triglicéridos muy altos pueden acompañarse de otras manifestaciones oculares, como el humor acuoso lipémico, y de depósitos de grasa en la piel en forma de xantomas. El riesgo que da relevancia clínica al hallazgo es la pancreatitis aguda, una complicación potencialmente grave de la hipertrigliceridemia intensa. Un rasgo llamativo de la lipemia retinalis es que la agudeza visual se mantiene. El paciente ve con normalidad. El hallazgo no procede de una molestia referida por quien lo padece, sino de la mirada del explorador. De ahí su valor: puede ser la primera pista de un problema metabólico silencioso, detectado en una exploración del fondo de ojo hecha por otro motivo. El signo es reversible. Cuando los triglicéridos descienden hasta valores normales, el color de los vasos retinianos regresa poco a poco a su aspecto habitual. La primera descripción se atribuye a Albert G. Heyl, que en 1880 documentó el hallazgo con el nombre de lipemia intraocular, tras observar el color asalmonado de arterias y venas de la retina en presencia de una cantidad anormalmente alta de grasa en el suero. El término latino lipemia retinalis se impuso después y es el que perdura. Lipemia es grasa en la sangre, del griego lipos (grasa) y haima (sangre). Retinalis la sitúa en la retina. El conjunto describe con exactitud el fenómeno: la sangre cargada de grasa se transparenta a través de los vasos retinianos. No. La agudeza visual se conserva. El paciente no nota nada; el signo lo detecta quien examina el fondo de ojo. Esa ausencia de síntomas es lo que convierte el hallazgo en un aviso útil. Sí. Es un signo reversible. Al normalizarse las cifras de triglicéridos, los vasos de la retina recuperan su color rojo habitual de forma progresiva. Suele hacerse visible por encima de 1.000 mg/dL, y resulta evidente cuando se rebasan los 2.000 mg/dL. Para hacerse una idea, el valor normal se sitúa por debajo de 150 mg/dL. Entradas relacionadasQué es la lipemia retinalis
Relación con los triglicéridos
Un signo sin síntomas visuales
Apunte histórico
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre "lipemia retinalis"?
¿La lipemia retinalis afecta a la vista?
¿Desaparece si bajan los triglicéridos?
¿A partir de qué cifra de triglicéridos aparece?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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