DICCIONARIO MÉDICO

Inventario de personalidad

Un inventario de personalidad es un instrumento de evaluación psicológica formado por un conjunto de afirmaciones o preguntas sobre las que la persona se pronuncia, con el fin de describir de manera ordenada sus rasgos y su forma de comportarse. Pertenece a las técnicas de autoinforme: es el propio evaluado quien responde sobre sí mismo. Se utiliza en la clínica, en la investigación y en ámbitos como la selección de personal o el terreno forense.

Qué es un inventario de personalidad

La palabra inventario procede del latín inventarium, derivado de invenire (hallar, encontrar). Un inventario es, en su origen, la relación ordenada de lo que se encuentra, como el que se hace de los bienes de una casa. Trasladada a la psicología, la imagen se conserva: recorrer y anotar de forma sistemática los rasgos que una persona reconoce en sí misma.

En la práctica, el evaluado lee una serie de enunciados (sobre sus gustos, sus reacciones o sus estados de ánimo, por ejemplo) y responde según se identifique o no con ellos. Las respuestas suelen ser cerradas: verdadero o falso, o una escala graduada del tipo nunca, a veces, siempre. A partir de ahí se obtienen puntuaciones en distintas dimensiones. Y lo que da valor a esas puntuaciones no es su lectura directa, sino su comparación con las de un grupo de referencia, el grupo normativo, estudiado con antelación.

Cómo se diferencian de otras pruebas

Los inventarios se encuadran entre las técnicas objetivas o psicométricas de autoinforme, y conviene situarlos frente a las técnicas proyectivas. En estas últimas (el test de Rorschach o el de apercepción temática son los ejemplos habituales) no se ofrecen opciones de respuesta: se presenta un material ambiguo, una mancha o una lámina, y se pide al sujeto que responda con libertad, sobre el supuesto de que proyectará en él aspectos poco accesibles a la conciencia. El inventario opera al revés. Estructura la respuesta, la cierra y la cuantifica.

Esa separación entre lo objetivo y lo proyectivo, aunque muy arraigada, es menos nítida de lo que aparenta. Algunos autores han advertido que llamar objetivas a estas pruebas resulta engañoso, porque sus puntuaciones dependen también de cómo decida contestar la persona. Con los nombres ocurre algo parecido: inventario, cuestionario y test se emplean a menudo como equivalentes, y el matiz, cuando se hace, reserva el de inventario para los instrumentos amplios que recorren varias dimensiones a la vez.

Los inventarios más conocidos

Buena parte de la evaluación de la personalidad del último siglo se ha apoyado en unos pocos instrumentos de referencia. El Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota (MMPI), orientado a la detección de rasgos y alteraciones de interés clínico, es probablemente el más difundido y dispone de entrada propia en este diccionario. Junto a él, el cuestionario de dieciséis factores de Cattell y los inventarios de Eysenck describen la personalidad a partir de un número reducido de dimensiones básicas, mientras que el NEO PI-R evalúa los llamados cinco grandes factores.

Detrás de cada uno hay una forma distinta de construir las escalas. Unos parten de una teoría previa sobre qué dimensiones componen la personalidad y redactan los enunciados en consecuencia. Otros recurren al análisis factorial, un procedimiento estadístico que agrupa las respuestas en factores. Y otros, como el MMPI, siguieron una vía empírica: elegir los ítems no por lo que parecen medir, sino por su capacidad demostrada para distinguir entre grupos de personas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llaman inventarios?

Por analogía con el inventario de un comercio o de una casa: una relación ordenada de lo que hay. Aquí, en lugar de objetos, se recuentan los rasgos y las tendencias de conducta que la persona reconoce en sí misma.

¿Qué distingue a un inventario de un test proyectivo?

El formato de respuesta. El inventario ofrece opciones cerradas (verdadero o falso, escalas) y se puntúa de manera mecánica; el test proyectivo presenta un material ambiguo y deja la respuesta abierta. Uno estructura; el otro deja proyectar.

¿Una puntuación alta indica que algo va mal?

No necesariamente. Las puntuaciones no se leen como buenas o malas en sí mismas, sino en relación con las de un grupo de referencia. Quien interpreta el resultado, siempre, es un profesional.

¿Sirven para diagnosticar?

Son una ayuda, no un veredicto. Aportan información que el clínico integra con la entrevista y la observación; por sí solos no establecen nada.

Referencias

  1. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos. dtme.ranm.es.
  2. Clínica y Salud (Colegio Oficial de la Psicología de Madrid). Evaluación de la personalidad a través de los métodos proyectivos. scielo.isciii.es.
  3. Sanz J, García-Vera MP. Evaluación psicológica en el área de la personalidad. Universidad Complutense de Madrid (DOCTA). docta.ucm.es.
  4. Fernández-Ballesteros R. Evaluación psicológica. Conceptos, métodos y estudio de casos. Madrid: Ediciones Pirámide.

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